Archive for the ‘sueño’ Tag

4 de mayo: sueño del mediodía

Monday, May 4th, 2020

Una anciana (mayor que yo, como las ancianas que veía en los pueblos cuando yo era niña) vendía galletas en la entrada de su casa, dispuestas ya en bolsitas. Pregunté cuánto costaban.

La bolsa pequeña, con 4 galletas, vale 10 pesos, dijo. Tomé una de las bolsas y pagué con una moneda; parecían galletas de alguna mezcla con piloncillo, tal vez, porque eran oscuras, y tenían trocitos de almendra o cacahuate.

¿Están las cuatro?, preguntó sonriente. Sí, dije. Pero en realidad eran cinco. Volví a mirarla y confesé que había cinco galletas en la bolsa. Sonrió guiñando un ojo. Es decir, sabía que eran cinco pero esperaba mi reacción. Sonreí también.

Ya en mi casa, me esforzaba por leer, sentada en un cojín. De pronto caí en cuenta de que ¡mis anteojos no tenían cristales! ¿Cuánto tiempo llevaba esforzándome en leer y sin distinguir el texto completo? ¡Y el cansancio! ¿Tal vez por eso me dolía la cabeza? Busqué unas buenas antiparras, unas que me permitieran ver los detalles que había estado dejando a un lado, sin siquiera reconocerlos. Desperté.

Había dormido casi una hora. Durante ese sueño del mediodía, por demás insólito, mi presión arterial subió para alcanzar los 120/65. Tenía apetito y el pequeño, pero molesto, dolor de cabeza había desaparecido ; en realidad no sé cuál de las dos sensaciones reconocí primero.

Preparé una crema de tomate y un queso fundido con rajas de chile poblano, y cerré con un café turco acompañado de un trozo de cheesecake de mamey, del que preparé ayer. El skyline dibujado en el interior de la taza, por los rastros del café, contrastaba con la nítida espiral que dejó un café semejante la semana anterior. Las curvas y las áreas que encierran, semejantes a distribuciones de probabilidad queriendo ser normales en tiempos de crisis.

Skyline 1
Skyline 2

Interesante lo que uno puede imaginar viendo las manchas. Haré el experimento, en Facebook : ¿Qué observa cada uno en estas imágenes? ¿Qué les sugiere? Yo, por ejemplo, lo primero que vi fue en mano alzada, con el puño cerrado, saliendo del monstruo con dos ojos, muy semejante a ésta, regalo de un amigo jesuita.

Regalo de Mario Cisneros S. J.

En la segunda, casi puedo imaginar una última cena. O varios niveles del inframundo.

Recogí la cocina, me senté a observar a través de la ventana, hacia mi jardincito. Una ventana florida. Recordé « El carro del sol »/« Canción veneciana » que cantaba mi abuela. Esta vez no lloré, nomás di gracias por todo lo que representa.

La vista de mi pequeño jardín

La presión no ha vuelto a bajar, pero sigo en reposo. Hace mucho calor y el cielo cubierto de nubes provoca, en parte, mi malestar. La lluvia que se anunciaba desde la semana pasada se ha ido posponiendo día con día. Viento con tierra es lo único que llega al patio y entra por las ventanas.

Tenemos un apagón, en este momento, para cerrar el día y este recuento.

6 de marzo: Mi única oferta

Tuesday, March 6th, 2018

Conversé contigo largamente la noche del 4 de marzo. Era la víspera del 42 aniversario de mi matrimonio, y necesitaba tu compañía.

Volví a repasar cómo llegamos a perdernos durante muchos años, y cómo volvimos a encontrarnos a través de los sueños y otras manifestaciones y coincidencias.

Regresé a la noche del 31 de diciembre de 1969, cuando entendí que tu familia nunca me aceptaría y decidí alejarme. No dije nada cuando terminaste de cantar, sentados todavía a la mesa en que tu madre nos sirvió algo para evitar que bailáramos y siguiéramos conversando, los platos en lados opuestos de la mesa. No entendí por qué esa letra pero tampoco me sentí mal por ella; te convencieron de algo que no era o se trataba de una manera de hacerme reaccionar. Me puse de pie, di las gracias y abandoné la reunión en la que coincidimos.

No soy de confrontaciones, por supuesto. Ni siquiera para defenderme de habladurías y juicios gratuitos. Mucho menos lo haría para ponerte en situación de elegir.

¿Qué podías ofrecerte yo? Entonces y ahora nada, excepto a mí misma, mi compañía y compartir contigo cualquier cosa. Tampoco podía darte certezas ni establecer plazos.

No podía ofrecerte una familia, por supuesto; hubiera sido estúpido dada la edad que teníamos, nuestra absoluta dependencia económica de nuestras familias respectivas, la etapa que vivíamos, y nuestro total desconocimiento de la vida.

Te lo repetí: entonces no podía ofrecerte nada más que lo que yo era: yo misma y nada más. Y lo mismo te hubiera dicho cuando decidí buscarte, suponiendo que fueras libre (y lo eras, en todos los sentidos, cuando una o varias balas te liberaron también del resto de las ataduras), y te habría dicho que era para siempre. Lo mismo te diría ahora: no tengo otra cosa que yo misma, y es la única oferta, válida hasta el fin de todos los tiempos.

Tiene que ver con uno de mis sueños: nosotros y nuestros hijos respectivos, viajando en una carreta, sin ninguna otra pertenencia. Sonreías, sonreíamos, y era un sueño feliz.

Al día siguiente encontré, en Instagram, que alguien había escrito una oferta semejante. Agradecí la coincidencia.

Ese es nuestro pacto. Y lo acepto.

12 marzo: hoy es mañana

Saturday, March 12th, 2016

Ayer fue sábado para mí. Por eso ni saqué la basura ni intenté hacer cosas que suelo hacer entre semana. Tampoco contesté mensajes relacionados con trabajo de cualquier tipo, pensando en dedicarles un rato el lunes, en horario laboral. Dejó de ser viernes cuando salí del tercer banco del día y di por terminado mi maratón administrativo del mes: contador, depósitos, pagos, verificar saldos, organizar lo que resta del mes.

Después del tour me sentí cansada y sin energía, somnolienta, sin que hubiera causas para ese estado. Temprano tomé un par de pastillas para ayudarme a conciliar el sueño rápidamente y relajar mi espalda. Eran las 9 de la noche cuando desconecté todo. Pero no pude dormir. A las 2:30 AM le avisé a Toño de mi estado, no muy confiada en que pudiera llegar al CIPEC para la clase de las 9. Serían cerca de las 3 de la mañana cuando por fin cerré los ojos, pero desperté a las 5:45.  Llegué al Centro alrededor de las 8:30 y después de la clase almorcé con el grupo, con buen apetito, antes de tomar el autobús de regreso. 

Toda la mañana fue sábado hasta que desperté de una siesta de una hora, aproximadamente. Ahora es domingo para mí y vuelvo a estar a caballo entre dos momentos en el tiempo. Me cuesta trabajo ubicar los acontecimientos que aparecen en mi Timeline de Facebook, o las notas de prensa. Me cuesta trabajo establecer la fecha de esta nota.
Mañana no sé en qué espacio ni en qué día despertaré.

14 de agosto: el flujo lento

Friday, August 14th, 2015

Soleado, caluroso y con vocación por dejarse ir con placidez
Así amaneció y así se fue el día
Ninguna prisa, a pesar de los pendientes
Tiempo para tomar café viendo comer a las palomas

Tiempo para poner agua en cada planta y néctar en los bebederos
Para saborear el almuerzo que no tuvo intenciones saludables
Tranquilidad para organizar papeles y dejar de pelear con la impresora

El Internet se hizo cómplice de la calma, nada qué hacer

Y al atardecer, la sensación de estar llegando al final de algo

Imposible mantener los ojos abiertos o permanecer de pie

¿Si me muero ahorita queda todo en orden?

Supongo que la respuesta fue positiva, y me dejé ir

Desperté con el repicar de las campanas

La vista de la tarde azul y el ruido de los pájaros

Ningún recuerdo del sueño

¿O sigo soñando?

5 de noviembre: caminemos

Wednesday, November 5th, 2014

Desperté como a la una de la mañana, sin razón aparente, y luego  a las 4:30.

Todavía tuve dos horas de sueño, antes de escucharlo decir: “Gracias por acompañarme en un tramo del camino”.

Pero seguimos caminando juntos; cada uno a uno de los lados de la misma vereda.

Llegará el momento en que estemos del mismo lado, y sigamos caminando como antes, como siempre.

24 de agosto: Sueño

Sunday, August 24th, 2014

Sigo teniendo sueño.

Desde que nací, dice mi madre y yo creo que es absolutamente cierto, me refugio en el sueño cuando el mundo me parece aburrido, molesto, decepcionate, o cuando no estoy de humor, cuando no tolero gente o situaciones, cuando me siento muy triste.

A veces me duermo, a veces me hago la dormida y entonces no hay poder que me haga “despertar”. Soy consciente de cómo utilizo el recurso desde como los 7 años. Era mi manera de abstraerme, de no discutir, de no participar en lo que no me interesa.

Cuando nos cambiamos a la casa de la Av. Allende, en Tepic, y la habitación de mi abuela estaba en el jardín, separada de la casa, y se cerraba por dentro con una aldaba, me encerraba ahí a leer y escuchar música. Si alguien me buscaba, simplemente no respondía: estaba dormida.

Por otro lado sí requiero de unas 7 u 8 horas de sueño para desperdar en mis cinco sentidos y de un humor razonable. Me duermo temprano y despierto temprano, dependiendo de la luminosidad. En verano puedo despertar a las 5:30 A.M. sin despertador. Pero difícilmente duermo de día, aún cuando esté muy cansada.

Estos días he tenido mucho sueño y he tratado de dormir de día. Lo he logrado a pesar de los ladridos de los perros del vecindario y de las interminables repeticiones de los discos de Vicente Fernández o su hijo o ambos (no los distingo) que mis vecinos tienen a bien compartir con todos. Excepto cuando la señora Silvia tira objetos, azota puertas, etc.; me duermo pero despierto sobresaltada. Mucho sueño para evadirme.

Hoy dormí tal vez una hora después del medio día. Y al despertar, bastante menos “blue”, decidí podar las lavanda y, ya en eso, ver de qué manera aprovechar las ramas y flores cortadas. Ahora tengo infusión de lavanda, para múltiples usos, galletas de lavanda y sablés au citrón. El olor de la lavanda que impregnó la casa ayudó a mejorar mi humor, sin duda.

Y ya casi se acabó el día.

1 de mayo: fin de semana cancelado

Thursday, May 1st, 2014

Me levanté temprano, tomé café, regué las plantas, hice mi maleta. Entonces sentí entre mareo y hambre y bajé para hacerme mi jugo combinado y tomármelo. Pero de regreso a mi cuarto, mientras comenzaba a organizarme para bañarme y arreglarme antes de irme a la Central de Autobuses, la gripe se hizo presente con fuerza y el mareo continuaba.

Avisé a mi hermano/médico de que no me iría por el malestar. Me mandó a tomar una pastilla para el mareo y un té de limón con pasiflora, esperando que durmiera un rato. Me hice mi té de limones adicionado de jengibre y canela, y le agregué pasiflora. Me sirvió para el malestar general, pero no me hizo dormir.

A partir de ahí éste ha sido el 1 de mayo más relajado de mi vida. No he hecho nada más que comer, chatear a ratos, ver un par de películas en pedacitos y dormir un rato (finalmente) al medio día. Y sí, me siento mucho mejor.

Falta ver a qué hora me dará sueño!

3 de abril: mientras mis alumnos resuelven el examen

Thursday, April 3rd, 2014

Aplicar examen no es lo que más me gusta, y calificarlos me gusta menos. Pero es parte de las obligaciones del docente en la mayor parte de las escuelas y universidades. La evaluación continua no le interesa a nadie. Menos, cuando los alumnos remolcan a sus padres para reclamar por lo que consideran una evaluación injusta, pese a las evidencias. Entonces, para mí, aplicar exámenes tiene como razón 1) cumplir con lo que nos pide la administración y 2) presentar un respaldo en el caso de los alumnos que, por diferentes razones, no muestran tener los conocimientos y habilidades necesarios para ir al siguiente curso.

De los diez alumnos que están resolviendo los cinco ejercicios de este segundo parcial (20 minutos por ejercicio, en promedio, lo cual es mucho) hay cuatro que no tienen ningún problema y tres que necesitan mostrar su avance para garantizar una nota arriba de 6. De los otros tres hay uno que, sabemos desde la primera semana del curso, no tiene ni siquiera la actitud para aprender.

Tenemos una semana de clase antes de Semana Santa y después de ella nos quedarán dos más para terminar el curso. Tres semanas (18 horas) para cubrir Análisis de varianza y Regresión y hacer un recuento de lo que hemos trabajado y aprendido. Más que suficiente, digo yo.

Mientras ellos trabajan en su examen y preparan su archivo para subirlo a Edmodo, al terminar, ya revisé mis correos, los mensajes en Facebook y en los demás sitios y me estoy muriendo de sueño.

Ayer fue un día agotador por el trabajo intenso y por el calor. Al terminar el diseño del examen y subirlo a la plataforma estaba tan cansada que ni siquiera podía seguir muy bien el partido de la Selección (pésimo primer tiempo). Tenía muchísimo sueño y me dispuse a dormir hacia las 10:30 P.M. pero el mismo cansancio no me lo permitió. Y seguía haciendo mucho calor. Dormí un poco de las 3 a las 6:20 A.M. O sea nada. La ventaja es que hoy no tengo más pendientes que ir al banco, y lo haré en cuanto salga de clase. Y por la tarde, ya en plan de relax, me encontraré con Gaby Naranjo para cenar en “Las Huérfanas”.

Con el trabajo de ayer, en la SEG, el proyecto ya parece tener estructura aunque hay mucho por depurar y aterrizar. Pero no está definida la fecha de arranque, de lo cual depende que los dineros fluyan. Lo que nos toque será muy bien recibido. La siguiente reunión, el próximo martes, será aquí en León y en horas de la mañana. La ventaja de que sea en el Parque 100 del Tec garantiza un espacio amplio y fresco. Que sea por la mañana significa que no pasaré por una nueva baja de azúcar.

Ayer hubiera sido bueno conversar por Skype, Face Time o un hangout en G+ con alguna de mis amigas. Eso hubiera ayudado a relajarme y poder dormir. Pero todas andamos en los mismos apuros con las clases. Hoy, la conversación con Gaby hará muy ligera la tarde.

13 de marzo: mucho sueño!

Tuesday, March 13th, 2012

Y con razón. Ayer fue un día de sorpresas, incluyendo trabajo.

Después de un rato en casa, mientra preparaba unas madeleines que había prometido y revisaba algunos pendientes, me fui al aeropuerto a entregar una caja al esposo de una amiga y los panecitos. Un lío el tráfico de ida y otro el de vuelta. Iba entrando  a mi depa casi a las 6 de la tarde, justo en el momento en que Dulce me marcaba desde la misma calle para decirme que acababa de llegar a entregarme mi notebook que se había llevado a actualizar a Ensenada. Pero no era solamente eso sino que me pidió que le ayudara con su tarea, la misma que iniciamos el sábado. Trabajamos tres horas a muy buen ritmo compartiendo el documento en Google Docs para agilizar la redacción y la formateada.

Se despidió, y no bien cerraba yo la puerta de mi depa cuando volvió a marcarme: su carro no arrancaba y a esas horas era imposible conseguir un “eléctrico”. La mejor opción era que se quedara a dormir en el sofá, para ir temprano a traer quien reparara su carro y pudiera llegar a trabajar. Y una vez decidido eso, fuimos a cenar…tacos.

Ya sé que si ceno me cuesta trabajo dormir pero el antojo de un taco de suadero fue mayor que la reflexión. Y no dormí nada, claro.

Tempranito fuimos por el eléctrico, quien se llevó el carro y prometió tenerlo listo en una hora (era cuestión de apretar una terminal, aparentemente). Aprovechamos para desayunar en el café de chinos que no son chinos, luego recogimos su carro y dejamos el mío para que revisaran el dispositivo del agua para los limpia parabrisas. No tuve éxito: hay que comprar la bomba en la agencia, suponiendo que la tengan.

Para las 12 ya estaba en mi casa con todo y mi carro. Y traté de dormir, sin conseguirlo. Comí (comida de flojera) y me preparé para ir a la conferencia Humedales, un paisaje que desaparece,  que impartió Cynthia Hooper en la Ibero. Un trabajo visual muy bello con contenido ecológico y político muy importante sobre las aguas y los tratados binacionales. Lo mejor: vi a mis alumnos de comunicación!

Y ahora son apenas las 7 P.M y me caigo de sueño.  Ni siquiera he recogido el desorden del día. Pero para eso habrá tiempo mañana, si me logro dormir a buena hora!

 

12 de febrero: en estado de sonambulismo

Sunday, February 12th, 2012

Por andarme desvelando. Lo malo de las desveladas es que me cuesta mucho recuperarme. He deambulado haciendo algunas cosas pero sin un gramo de concentración. Mi curso de Virtual Learning está muy bien, gracias; no le he hecho absolutamente nada. Y seguramente así terminará, por lo menos en el período en que se encuentra oficialmente abierto.

El viernes fui al CBTIS para preguntarles cuándo iría su tramitador al D.F., para saber cuándo tendría en mis manos la hoja de servicios. Irá el miércoles y jueves y ya con seguridad será hasta el siguiente lunes que yo pueda recoger el documento. Platiqué con Pako de todo el trámite para que vayamos viendo los pasos que siguen. Entre lo que me dijo ese día y lo que me dijo hoy, es probable que el trámite vaya yo a hacerlo a Mexicali, donde se encuentra la delegación del ISSSTE y desde donde él y yo podríamos establecer un contacto con su amigo abogado, sin estar triangulando información. Doble regalo para mí. Claro, hay que esperar a que Pako regrese de Europa, en un par de semanas si Dios quiere y las huelgas de Iberia no lo ayudan a retrasarse.

Me queda el pendiente de recoger la hoja del CINVESTAV, aunque ya Luisa Luna me ofreció recogerla. Buscaba yo alguien a quien se le pudieran pagan honorarios y viáticos, pero parece que nadie necesita semejantes cosas. Con todo, espero que mi en cumpleaños reciba de regalo el dictamen del IMSS (y los pagos de enero y febrero, por favor) y la certeza de tener las hojas para el siguiente lunes. Mientras, me iré con mi madre a festejar a Esenada (si todo va como planeado).

Por la tarde del viernes me fui a la casa de Paty Linares. Habíamos quedado de tomar té y de ir a ver el atardecer (su casa está a una cuadra del Malecón). Yo llevé madeleines. Y sí tomamos té y platicamos, pero con lo nublado y el frío que se comenzó a sentir desde el medio día ya no salimos a la playa. A cambio, cuando llegó su marido, nos fuimos al Hospital Ángeles a ver al padre Agustín, recluido ahí desde el lunes por la noche. Muy delgado, con necesidad de oxígeno y de alimentación obligada. El carácter sigue intacto, eso sí, aunque acepta que solamente podrá llevar a cabo las acciones que su médico y su superior le permitan. Dudo mucho que regrese a sus rutinas en la universidad.

Quiere su lap top y quiere ir a revisar sus libros para ver cuáles se lleva a su casa; con la lap top no hay mucho problema porque es simplemente quitarle el candado  y seguramente el lunes la Morra se hará cargo. Para lo de sus libros sugerí que le grabaran un video de su oficina y sus estantes para que pueda seleccionar sin prisas. Veremos qué resulta.

De regreso a Playas me quedé un rato en casa de los Picazo Linares conversando y disfrutando de una copa de vino. Llegué a mi casa cerca de las 12 de la noche!

Ayer siguió haciendo frío y muy nublado, y no salí durante toda la mañana. La Morra, que había anunciado que se iba a Ensenada con su familia, me llamó para preguntarme si podía ayudarle a planear una actividad y si comíamos aquí en mi casa. Yo preparé un arroz apaellado y ella trajo pescado para empanizar. Comimos, platicamos y trabajamos. Terminamos como a las 6 y, en recompensa, me invitó al cine… a ver una película que ella quería ver. “La chica con el dragón tatuado” o algo así. Mucha violencia y una historia más o menos. Y un chiquito como de tres años a quien sus papás llevaron al cine, lo sentaron atrás de mí y que estaba (y con toda razón) impactado por las escenas, las que entendía y las que no. Se pasan de estúpidos esos señores.

Al salir del cine la niña quiso llegar a Sears a comprar un labial (iban a dar las 10 de la noche). Cuando salimos eran las 10:25, de manera que llegué a mi casa casi a las 11 pero sin poder dormir con tantas imágenes perturbadoras en mi cabecita. Eso y que Pako estaba saliendo rumbo al D.F. para conectar con el vuelo de Iberia a Madrid. El asunto es que casi no dormí.

Hoy solamente salí para ir a misa, apoyar en lo que se pueda y saber cómo sigue Agustín. He tratado de dormir sin conseguirlo. Comí y me sentí mejor pero creo que en una media hora me iré a dormir en serio.

Mi hijo estará llegando a Madrid en unas cuatro horas, si Dios quiere. Y ahí toma su vuelo a Finlandia. El Polo Norte en pleno. Nomás espero que no sea tan testarudo (aunque sea hijo mío) y que haya llevado ropa adecuada para evitar una enfermedad.