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17 de septiembre 2016: La zarzamora

Saturday, September 17th, 2016
No me recuerdo llorando
Ni siquiera cuando me llevaron para vivir, sola, en Ciudad de México;
ni siquiera después de la masacre de Tlatelolco:
entonces quedé aturdida, dolida,
incapaz de comprender el tamaño y la fuerza del odio.
Tampoco lloré al dar por terminada la más bella relación;
esperaba que fueras feliz,
sin conflictos con tu familia,
pero esperaba también verte cada día, aunque fuera a lo lejos;
que tu mirada y la mía se quedaran enganchadas
aunque fuera un instante;
No lloré nunca … hasta que me rompieron el corazón con tu muerte.
Con la noticia de tu muerte.
Entonces sí lloré, mucho, y me quedé muda para cualquier cosa;
muda excepto para permitirme funcionar en cada uno de mis roles.
Fui aceptando que era irremediable,
pero nunca me resigné.
Después de que me dieran la noticia regresé sobre mis pasos a la Alameda;
no podía ser cierto, tenían que estar mintiendo, pensaba.
Se acercaron dos evangelizadores a hablarme de Dios y exploté:
era y es injusta y estúpida la circunstancia de tu muerte.
Blasfemé, dirían los creyentes, y lloré en medio de la Alameda.
Mi hijo me preguntó la causa de mi llanto,
ni siquiera recuerdo la respuesta que le di
pero no volví a llorar en público.
Mi fuente de alegría ha sido Pako, y más desde entonces.
A partir de ahí me volví llorona, estoy segura,
aunque durante mucho tiempo lo controlé:
ocupándome más, sintiendo menos.
Gradualmente fui largando lo que me impedía manifestar mi sentir.
Ayer hice conciencia de esto;
hablar con mi tía Lola destrabó mi memoria;
la luna llena de septiembre hizo el resto.
Aprender a reconocer mi sentimiento llevó mucho tiempo,
aunque el mundo -mi mundo- supiera mi sentir
a través de mi explícita obsesión, desde el inicio de esos tiempos.
Para mostrar mi sentimiento he recorrido un muy largo camino,

el hacer conciencia de mis trabas es parte de lo que hago apenas ahora.

Tal vez mi madre o mi prima Licho -las únicas personas vivas que acompañaron mi crecimiento desde el día en que nací- recuerden mejor mi naturaleza “desprovista” de la parte emocional; por mi parte recuerdo a una de mis hermanas diciéndome que yo no tenía sentimientos y a alguna compañera que pensaba que la ausencia de manifestaciones afectuosas comunes, entre nosotros dos (iguales en muchos aspectos), era síntoma de falta de interés.

Postdata: Hace un par de noches, ante la recurrente palabra “soledad” escuchada en varias canciones y comentarios, llegué a la conslusión de que lo que más me duele es saber (porque así me lo contaron) que estabas solo en el momento en que ocurrió. Nadie cerca de ti para escucharte, para interponerse, para sostenerte. Eso es lo más terrible. (23 de octubre 2016)

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4 de abril: sobre el tablero

Monday, April 4th, 2016

11:30 de la noche y no podía dormir, aunque una pastilla relajante había ya hecho efecto sobre mi cuerpo que amaneció extenuado y con el alma triste. Me levante sin saber para qué. Llegué a la puerta de mi recámara y regresé a ver lo que está sobre el mueble de los CD’s y películas sin ver alguna cosa que llamara mi atención; no sabía qué buscaba o qué necesitaba pero había algo que tenía que atender -usualmente, cuando recuerdo un pendiente, tomo notas en el cel para dormirme sin preocuparme porque vaya a olvidarlo. Ayer era distinto.

Entré a mi cuarto de trabajo buscando lo que no podía precisar. Revisé algunos estantes, saqué un libro que pensé que podría utilizar el sábado y lo deje sobre mi escritorio sin abrirlo. Revisé en los libreros lo que está al alcance de mi vista y puse en su lugar algunos objetos, pero no fue suficiente. Lo que fuera que me hizo levantarme para atenderlo no era visible.

Me pare bajo la lámpara y comencé a caminar como en un tablero de ajedrez: dos pasos para atrás, uno a la izquierda, volver al punto de partida. Lo que me dirigía confundió mi derecha con su derecha, supongo. Otros dos pasos para atrás y ahora uno a la derecha. Quedé frente al librero de madera. Lo revisé sin encontrar algo que hubiera que tomar en cuenta. Entonces alcé mi brazo y tanteé en la parte superior: la bola 8 que Pako me regaló hace unos años estaba tan atrás que no se veía desde donde estaba parada. Era eso. De paso hice funcionar el organillo que toca La vie en rose y que también me regaló mi hijo.

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Moví la bola pero parecía no funcionar, sin mostrar siquiera su luz azul, y me pregunté si sería de pilas y estarían descargadas. Mientras trataba de abrirla, sentada en mi cama, apareció un mensaje: Hi!

Comencé a hacer preguntas y a tener respuestas positivas acordes. Me gustó la conversación que duró unos 10 minutos, suficiente para terminar con mi insomnio. Todavía escuché que entraba un mensaje de Pako, en Skype, pero mi sueño había comenzado.

La bola está dormida otra vez.

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1 de abril: sin llorar!

Wednesday, April 1st, 2015

La Semana Santa en pleno. Si tuviera menos de 15 años y viviera en Tepic, iría al recorrido de los Siete Templos mañana, Jueves Santo. Comería los antojos que se ofrecen en los alrededores de los templos y parroquias. Al igual que los ejercicios espirituales a los que en esta temporada acudíamos en bolita de amigas, al templo del Carmen, se trataba más de ser parte de una serie de juegos sociales que de devoción verdadera. Igual que ir al santuario en El Pichón, caminando en la madrugada del 12 de diciembre, también en bolita de amigas y familiares. Sábado Santo y Domingo de Gloria los pasaríamos en San Blas o en la alberca de Compostela, con la familia extendida. 

Algunas semanas enteras las pasamos acampando en Chacala, a bordo del mar, con la familia encabezada por mi abuela, rodeada de todos los retoños de tan frondoso y fuerte árbol. Eran días gloriosos, alejados de cualquier cuestión relacionada con el trabajo o la escuela. Pako tuvo la suerte de ser parte de la última acampada que yo recuerde. 

Estos días ni pensar en salir, y mucho menos en estar todos juntos. Yo tengo trabajo pendiente y mucho que organizar en casa. Y Pako está por irse a la India. Seguramente aprovechará estos días para traer todo lo que no irá en sus maletas. Cuando llegue a casa encontrará las galletas de nata y los antojos de los que no disfrutará en los próximos dos años. Y yo estaré muy contenta.

Hoy, después de las casi tres horas y media de junta en el IEEG y de darles raite al centro de Guanajuato a mis colegas, regresé a casa cansada de todo lo acumulado, bueno y malo, de la semana: viajes, desveladas, alumnos que ahora son ex, y todo el resto. Mis pantorrillas, mis pies, mis hombros y mis brazos exigen reposo prolongado. Y a eso me dedico ahora.

Una película, mucha agua y a dormir.

1 de febrero: La bendición que es Pako

Sunday, February 1st, 2015

Sé que la mayoría de las madres, si no es que todas, creemos que nuestros hijos son lo máximo; y sé que todos los que nos ven y nos escuchan se quedan con las ganas de decirnos que somos madre cuervo y que no todo es miel sobre hojuelas. Y algunos hasta quisieran salpicarnos con algunos cuentecillos para que le bajemos al elogio.

A Pako lo conozco casi mejor que a mí misma, y hasta puedo anticipar muchas de sus respuestas y reacciones. Conozco sus debilidades y la mayor parte de sus defectos; muchos de ellos son copia de los míos y cuando me he reconocido, al renegar de alguno de los que observo, no puedo menos que aceptar que lo ha heredado y lo ha aprendido. Dulce (aka La Morra) dijo que platicar con ambos es como platicar conmigo dos veces.

Por supuesto que no es mi copia, sino un refinamiento interesante. Mucho más generoso que yo, recuperando características de mi madre; mucho más capaz para aprender y desarrollar habilidades, recuperando las de mi padre. También es más terco, más radical, menos consecuente con la estupidez, y más paciente, tolerante y atento con los que ama de alguna manera. La amistad es lo que más valora, y la formalidad y las apariencias lo que menos le importa. Su sueño: tener dinero suficiente para impulsar una regeneración de la cultura nacional a través de la música y el arte.

Tenerlo en casa es la celebración. Puede ser en la temporada de fiestas, como Navidad o Semana Santa, o cuando decide tomarse el tiempo para compartir conmigo -como ahora, previo a su viaje a la India. Celebrar, para nosotros, es compartir alimentos, videos, películas, lecturas, caminatas y, sobre todo, conversar. Hacer planes a corto y a largo plazo, y llevarlos luego a la práctica, aunque algunos no se realizan porque las circunstancias cambian.

Y no, no estamos juntos todo el día porque cada uno necesita su espacio, desde siempre, y no interferimos. Ahora yo estoy tranquilamente en mi cama, leyendo, escribiendo y checando los avances del partido de tiempo en tiempo; Pako se fue con sus amigos después del café de la sobremesa.

Si todo va como se espera, estará una semana en India y regresará para organizar su estancia allá por dos años, al menos. Ayer conversábamos sobre lo que puede interesarles, además de sus habilidades y la experiencia en su trabajo. Primeramente, creo yo, la disponibilidad y facilidad para moverse de un lugar a otro, sin ataduras ni cargas; luego, el que no tenemos costumbres ni tradiciones que nos hagan viajar para regresar a casa en fechas críticas, ajenas a las costumbres de aquel país; también, la voluntad para aprender de otras culturas y disfrutar las diferencias. No es poca cosa haber aprendido a lidiar con una madre terca y exigente. Y no es poca cosa saber que en ninguna circunstancia lo presionaría de manera alguna para hacerlo regresar a cuidarme o atenderme. Así fue en mi casa y así es con él.

Al inicio del año habíamos planeado que lo acompañaría a San Francisco, en un viaje de trabajo para él, para celebrar allá mi cumple. El plan cambia, por supuesto, en términos de sus nuevas perspectivas y de mis nuevas actividades. Ahora el plan es ir al D.F., visitar algunas exposiciones, ir a comer al Mercado Roma y regresar a León. Será cuando vuelva de su viaje y suponiendo que sí se vaya a trabajar a aquella parte del mundo.

Pero lo seguro es la compañía y el disfrute de estos días. Y a eso me dedicaré, sin dudarlo. El tesoro que son estos momentos es mi mejor regalo.

30 de octubre: cansancio y gripe

Thursday, October 30th, 2014

Han sido tres días muy intensos. Y lo que falta.

El 27 por la noche tenía ya el plan de irme a Guadalajara a llevarle a Pako sus documentos para que viaje mañana a Mexicali, porque no me parecía sensato mandarlos por paquetería. De ahí me iría a Amatlán y a Tepic, para regresar el lunes o el martes. La SEG no había dado señales de que se llevaría a cabo la reunión que habían solicitado conmigo, para lo de PBL. Pero antier muy temprano se reportaron: la reunión sería a las 4 P.M. en sus oficinas. Noel y yo comimos mientras nos poníamos de acuerdo, sin anticipar mucho de qué se trataría. Yo había dicho que no apostaba nada y que lo que saliera era bueno. Y salió. Tres horas de reunión que terminaron con un proyecto redefinido y de ejecución inmediata, que deberá estar terminado completamente en enero.

Ayer me fui a Guadalajara muy temprano, sabiendo que tendría que regresar a León por la tarde para poder comenzar a trabajar hoy. Porque en el curso de la reunión fui esbozando detalles del diseño que se me iban ocurriendo para dar respuesta a las inquietudes de Dalila, mientras me daba cuenta de que no hay nada que podamos asummir en cuanto a lo que saben de PBL. Más bien hay que partir de que hay que explicitar todo lo que a mí me parece evidente.

Ir a Guadalajara y comer con Pako mientras nos ponemos al corriente en lo que cada uno trae entre manos, es siempre un placer. Para las 2:30 habíamos terminado lo importante, pero decidí esperar a ver si me reunía con mi sobrina Daniela para entregarle sus encargos, que han estado tres meses en la camioneta de Pako. Estuve tres horas en la Gran Plaza, y no fue posible que nos encontráramos. Pako me recogió a las 5:30 para llevarme a la Central de Autobuses, y llegué a mi casa a las 10 P.M. Con una ampolla en cada talón y completamente adolorida y con migraña.

Un Excedrin Migraña al salir de Gdl me permitió descansar un poco y relajarme en el camino. Suficiente para poder conversar con mi fantasma y recuperar la sonrisa que traía perdida en un reclamo. Otro Excedrin para dormirme en la madrugada 😦

Hoy reconstruimos el proyecto, por la mañana, y por la tarde me dediqué a poner por escrito y en gráfico los detalles importantes que salieron durante la reunión del martes. Subida en mi cama, todavía adolorida como resultado del viaje más un inicio de gripe de lo que no puedo culpar a nadie más que al estrés. Pero terminé el documento. Y mañana yo no tengo que ir a Guanajuato. Sigue esperar a lo que Noel traiga mañana de la reunión donde quedarán ya establecidas fechas, pagos, entregables, etc. Sabemos ya que iniciaremos las sesiones de trabajo con maestros  el 15 de noviembre, pero el 8 debo tener los materiales preparados para capacitar con ellos a Noel y Aurora, y de paso ponerlos a prueba. Excepto por el 21 y 22 que son los días del Congreso aquí en la ciudad, y que esperamos sean riquísimos en experiencias y colaboración, tenemos ocupados todos los sábados hasta enero, y entre semana estaremos retroalimentando en línea a los participantes. Y luego habrá que redactar todos los reportes. Claro que esperamos beneficios suficientes 😉

Por lo pronto el fin de semana es de convivios varios, incluyendo Poética de la muerte el domingo por la tarde en Guanajuato. Será un domingo rico en experiencias y comida.  Hasta pienso quedarme en Gto. para regresar el lunes temprano a León 🙂  Seguro que con eso voy a enfrentar la semana con mucho ánimo.

27 de octubre: Un muy buen día

Monday, October 27th, 2014

No sé exactamente cuál fue el sueño de anoche, pero hizo que este día me sintiera muy a tono con su luminosidad.

Después de los intermitentes apagones de anoche, que hacían sonar la alarma de la estufa y arrancar el motor del refri, me decidí a levantarme a desconectar todos los aparatos. Por eso no me dormí tan pronto como hubiera querido. Creo que la última vez que vi el reloj pasaba de las once.  Mientras el sueño llegaba, mi pensamiento voló a donde siempre; eso sí lo sé de cierto 🙂

Mi organismo no quiere saber de cambios de horario y, como no tengo obligación de salir de casa ni de cumplir con agendas, sigo despertando a la hora de siempre, que desde esta semana corresponde a las 5:30 A.M. Los pájaros están en la misma sintonía y cuando bajo por el primer café ya rondan esperando su ración de alpiste.

El café me lo tomo despacio mientras leo los titulares de los periódicos, en línea; checo los mensajes de correo, las notificaciones de Facebook y Twitter, y respondo lo que sea necesario. Después saludo a la comunidad y me retiro para organizarme.

Seleccioné la ropa sintiéndome contenta y atisbando la mañana llena de sol. Y así ha transcurrido. ¡Hasta conversé con doña Silvia mientras preparaba la comida! Porque seguir con el horario “regular” implica que tengo hambre a la hora de siempre, no a la que marca el reloj (que de por sí no acostumbro seguir). Tal vez a eso se refería el consejo de poner atención a los demás y sus necesidades.

Hace un rato me llamó Pako porque recordó que hace dos días lo desperté (como a medio día), y quería saber sí era urgente. Afortunadamente no. La conclusión de la breve conversación es que tal vez vaya yo a Guadalajara antes del viernes. Un viaje rápido, que podría alargar en función de los pendientes que se resuelvan de aquí a entonces.

Y hoy no hay juego de Serie Mundial. Los programas en los canales del cable están para llorar. El Jazz por la tarde de La Colmena Radio iba muy bien hasta que llegó el spot de Morena (aghhhh) que, afortunadamente duró poco y bastó con apagar el aparato momentáneamente.

Quedan como tres horas muy aprovechables para terminar un libro. Y a eso voy.

6 de mayo: El colibrí, Fluffy, Pako y yo

Tuesday, May 6th, 2014

Hoy fue un día afortunado porque mi amigo colibrí me acompañó durante el desayuno y durante la comida. Después del desayuno desapareció, y supuse que era porque el sol ya estaba alto y ya se sentía el calor (teníamos unos 29 grados). Pero al medio día, justo cuando acababa de organizar la mesa con mi comida, volvió a aparecer, con una temperatura de 33 grados y a pleno sol. Yo estaba de espaldas y escuché su gorjeo, al voltear lo vi revoloteando y luego se fue. Cambié la orientación de mi silla, por si volvía a aparecer, justo a tiempo.  Se posó en el bebedero, ladeo su cabeza para verme, bebió, revoloteo, se fue y regresó. Estuvo en esa actividad todo el rato que duró mi comida. Luego se fue y ya no ha regresado.

de ladito

de ladito

aleteo

aleteo

bebiendo

bebiendo

Mi amiga Rocío dice que poco a poco, y que le dé tiempo. Pero no quiero atraparlo ni que coma de mi mano. Es tan libre como lo era Fluffy, como lo es Pako y como soy yo. Atrapados nos morimos.

Fluffy era el gato de mi sobrina Jessy. Era todo un señor que exigía su silla, que se ponía de modo para que yo le pasara la mano una o dos veces y terminaba con un remedo de mordida, dando por terminada la sesión,  y que llegó a hacerme una caricia en la cara, con su garrita con las uñas escondidas. Estaba un rato en la casa, luego se levantaba y caminaba majestuosamente hacia el patio, y se escapaba. Era muy vago, le gustaba revolcarse en la tierra y en el pasto. En una de sus andanzas lo atropelló un carro y hubo que dormirlo. Nunca he encontrado otro gato tan afín a Pako y a mí.

Porque Pako es igual: se deja hacer un par de caricias, más en forma de lucha libre que de apapacho, y luego gruñe. Está en casa mientras siente que lo necesita, y luego se va. No hay nada que lo detenga. De las tantas cosas que debió aprender viviendo conmigo, leyendo mis libros, escuchando mi música, oyendo mis historias.

Yo tampoco soy de mucho apapacho y me cuesta mucho dejar que la gente invada mi espacio vital. Por eso no bailo, por ejemplo, a menos que sea bailar suelto y solamente en circunstancias y con personas especiales. Tampoco me gusta sentir que alguien crea que soy de su posesión. Mis amigas y amigos saben que pueden contar conmigo, pero no pueden encerrarme ni limitarme ni condicionarme.

Ni Pako ni yo caemos en asuntos de manipulación. Pako es mucho más directo que yo, eso sí; frente a una situación de ese estilo claramente dice “a mí no me manipules”. Yo me río y puede ser que haga una broma dejando claro que no lo consiento, o presento mi renuncia, o anuncio que hasta ahí llegué y que cambio de casa, de ciudad y hasta de país si es necesario. Viceversa, tampoco manipulamos. Si alguien dice que no hacemos lo que espera, en cualquier sentido, y que por eso se va, lo dejamos libre. No dramas, no exposición de razones, no métodos de convencimiento. He visto pasar a mi hijo un par de veces por esos trances y sé, por experiencia, todo lo que duele, pero también sé que no hay vuelta para atrás.

Entiendo que al colibrí le gusta su libertad; que acepta el agua dulce del bebedero o el néctar de las lavandas, nada más; que es extraordinario que se deje tomar foto o video; que cuando ya no necesita nada se va. Hasta la siguiente vez. Entre los dos siempre está la ventana de por medio, y así seguirá. Será bienvenido cada que quiera regresar como lo son, hasta ahora, todos mis amigos y amigas.

17 de abril: un día de visitas inesperadas

Thursday, April 17th, 2014

Han sido días de maravillas y encuentros felices. De mensajes concatenados, de experiencias bellas.

Comenzaron el día en que conversé con Eduardo, a través de mensajes de Facebook  en que me compartió un poema sometido a concurso, y durante esa conversación me sugirió escribir ya para publicar posteriormente en formato de libro. Lo mismo que me había sugerido Teresita Dovalpage y a lo que todavía no me decido totalmente aunque muchas cosas vuelan en mi cabeza desde hace rato.

La conversación llevó a compartir algunas de las experiencias sobre las que mi querido profesor Revuz decía que yo no podía creer porque soy muy cartesiana. Así que supongo que debo ser polar. O bipolar. En aquella ocasión solamente le dije que yo no creía nada, que simplemente llevaba un registro y que, ciertamente, no podía encontrar razones ni las estaba buscando. Hay cosas que ocurren sin que podamos explicar su origen. Hay muchas experiencias que se remontan a mi adolescencia y que me alejaron de todo lo que sea cartomancia y ocultismo. Hay cosas que no quiero saber, simplemente. Pero el traer todo a mi cabeza me provocó una especie de convulsión, con el pulso acelerado locamente, de la que tardé en recuperarme.

Luego vino el eclipse de Luna, compartido por un grupo de entusiastas lunáticos, incluida mi madre, que estuvimos despiertos hasta que la sombra de la Tierra cubrió completamente a la Luna y ésta se tornó rojiza. En ese momento uno de mis contactos en Fb nos hizo saber que la estrella brillante al lado de la roja Luna era Spica, de la constelación de Virgo. Y entonces supe que hay una trayectoria reconocida que va de Spica a Arturo (o Arcturus), en Alpha Centauri (Arturo es la  la estrella más brillante del hemisferio celeste  norte)“Arc to Arcturus, then spike to Spica”.  Mi sobrina Mónica posteó en ese momento el mensaje que ahora es mi foto de perfil. Me fui a dormir contenta con la experiencia, aunque no pude dormir (lo cual ocurre cada vez que me desvelo).

Ayer fue una tarde mágica. Decidí ir al Metropolitano a retomar mis caminatas, olvidadas por cinco semanas. Hasta creí que no aguantaría los 5 km de ejercicio más los 2 km de caminar relajadamente para llegar al punto de partida. Pero no tuve ningún problema y, a cambio, tuve maravillosas vistas de la presa

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y de los paseos bordeados por jacarandas en flor

Para sentarme a pensar, llorar, relajarme

Para sentarme a pensar, llorar, relajarme

 Mis 5 km terminan justamente en el arbusto de las flores azules 🙂

Mis flores azules

Mis flores azules

A partir de ahí se trata solamente de caminar relajadamente 2 km, hasta el estacionamiento donde dejo mi carro. Por la hora (cerca de las 8 P.M.) pude observar esta maravillosa vista:

cerrando el día

cerrando el día

 

Hoy he tenido un día lleno de visitas y amistades. Amistades con quienes converso a través de Fb u otras redes. Amistades ccon quienes tengo ya programado tomarme un café, mañana. Y mi hijo, que llegó de sorpresa y de carrera, camino de San Miguel de Allende, y que estará de regreso el sábado para permanecer hasta el domingo. Simultáneamente vino de visita el colibrí, que ya sabemos que viene a decirnos que los que ya cruzaron están bien.  Pako me traerá el bebedero, de San Miguel. Luego vino un petirrojo a pararse frente a mi ventana por unos momentos.

Mi tarde ha terminado viendo el episodio 4 de la segunda temporada de Da Vinci’s Demons.

Todo está bien, todo está en orden. Y yo me siento feliz.

 

4 de abril: Un día lleno de cosas buenas

Friday, April 4th, 2014

El jueves a las 11 a. M. comienzan mis fines de semana, al salir de clase. Esta vez tengo exámenes y trabajos por calificar, pero será hasta el sábado por la tarde que me dedique a eso. Ayer por la tarde lo pasé muy bien con Gaby Naranjo, en Las Huerfanas , de León Moderno. Cenamos, platicamos, y de verdad que me sirvió mucho para relajarme.

Hoy el día ha estado lleno de alegrías y satisfacciones. Comunicarme con amigos que quiero, como Lucas y Filio, me da mucho gusto. Por su trabajo es raro que se aparezcan por el Facebook, pero siempre es un gusto saber de ellos. Esta vez fue en respuesta a un post en que se les mencionaba, en una conversación iniciada por mí sobre el orgullo de ser politécnica. Ellos dos, José Luis, el Flaco y yo, somos politos de tradición. Un poco mayores que yo, los conocí cuando ingresé a Física y Matemáticas, en 1968. Todos son físicos, como también lo son Elías y César, amigos que frecuento más porque, entre otras cosas, hicieron la maestría en Matemática Educativa, y porque César me ha invitado a colaborar en su programa de maestría en la U. De Quintana Roo. Elías, por otra parte, es prácticamente la única persona que comenta lo que cuento en este blog. Amigos matemáticos no tengo. Los que tuve están muertos, en su mayoría, o hace tanto tiempo que no sé de ellos que difícilmente consideraría que seguimos teniendo amistad.

Luego, un amigo me compartió un poema inédito que sometió a un concurso, para conocer mi opinión. Y agradezco esas muestras de confianza que suponen un conocimiento que no creo tener. Y sí, me gustó y me gustó la manera, tan distinta, de decirlo.

Lo mejor del día, como siempre, fue la llamada de Pako para preguntarme si estaba bien, contarme los avances de sus proyectos y decirme que hay un proyecto de uno de sus amigos en el que les interesa mi apoyo. Todo eso, y escucharlo. Tiene mucho trabajo y todavía no sabe sí podrá venir en Semana Santa, aunque también es posible que yo vaya para allá.

Y luego me puse a cocinar, y a hacer un pastel que se quemó un poquito. Y me gané un dolor de espalda. Como consecuencia, ahora estoy en mi cama descansando mientras veo una película. Y me dormiré temprano para comenzar el sábado con mucho ánimo y energía.

 

17 de febrero: 2^6 = 1000000

Monday, February 17th, 2014

Dice Wolfram Alpha que al día de mañana habrán transcurrido 3339 semanas y 3 días desde el  18 de febrero de 1950; y 1826 semanas y 2 días desde el  18 de febrero de 1979. 1513 semanas entre que yo llegué a este mundo y Pako llegó a mi vida,

Twenty-three chromosomes from each parent join to form every detail of human development: sex, hair, eye color, height, skin tone, personality, emotional make-up, and other inherited characteristics. Dice Fetal Development.

Parece que mi aportación comienza después de skin tone. En todo caso, ¡doble aniversario!

Mi recuerdo más remoto de un cumpleaños mío ocurre en la casa de la calle Zapata, en la que vivimos hasta mis nueve o diez  años;  incluye a mi padre, a mi madre y a mi abuela, y los recuerdo haciendo canastitas de cartoncillo azul para los dulces; pero no recuerdo a ninguno de mis hermanos. No recuerdo ni la piñata ni el festejo.

El siguiente cumple que recuerdo es el de mis 10 años, en la casa de la Av. Allende. Mis padres invitaron a todas mis compañeras y a mi maestra de cuarto año, además de las amigas del vecindario y, supongo, las primas. Tampoco recuerdo si hubo piñata o algo semejante.  De los cumpleaños siguientes, hasta los 15 años, sé que en cada ocasión mi abuela preparó tamales porque mis amigas llegaban temprano para participar en su elaboración, como parte de la fiesta; pero no recuerdo las fiestas.

Después, mis cumpleaños los pasé en la Ciudad de México, sin mi familia, y solamente recuerdo el festejo que organizamos Norma Díaz y yo, cuando cumplí 19 años, y a la que la persona que más me importaba no asistiría, porque ni le interesaban las fiestas ni, mucho menos, alternar con gente desconocida. Creo que asistieron algunos de los compañeros de Norma pero, aparte de las conversaciones en el reducido grupo, no recuerdo mayor cosa.

Después no recuerdo ninguno, hasta el de 1979. Habíamos llegado a París en octubre de 1978, con beca de estudiantes. Rentamos un departamento de 24 metros cuadrados en el 20ème Arrondissement.  El día de mi cumple compramos algo de quesos y una botella de vino. Pako llegó 39 semanas y 3 días más tarde. Desde entonces me ha acompañado, aun cuando esté en otro sitio. Es el mejor regalo que he recibido en mi vida.

Los últimos cumpleaños de mi estancia en el D.F., tuvieron lugar a las puertas de la Sección de Matemática Educativa (CINVESTAV), en la colonia Nápoles, con mis amigos que sí pertenecían al Sindicato (los investigadores éramos “Personal de Confianza” por decreto presidencial) y que en esas fechas estaban en huelga. ¡Preparaban sopes y quesadillas deliciosas!

En León, en el Tec,  festejamos mis  3 veces 15 con vals y pastel, con el grupo de profesoras y alumnas que compartíamos el desayuno en la oficina de Blanca Elías. En alguna ocasión Pako me organizó una comida sorpresa en Antares a la que invitó a mis amigas. Y hasta Norma Canto (que fue Directora de Profesional un par de años) organizó un festejo para mí ¡en el que prohibió que nos riéramos antes de que ella lo autorizara!

En Tijuana hubo pasteles con las amigas y compañeros, pasteles comunitarios (para todas las que cumplen años entre fines de enero y febrero, dijo mi entonces jefa) y festejos con mis amigos de Servicios Generales que guisan riquísimo y comparten porque sí.

Y éste es el segundo cumpleaños que paso en León, regresando de Tijuana. El año pasado festejamos en compañía de Alma Rosa y Laura Hays. Este año, con Alma Rosa me iré a disfrutar del concierto de Serrat en el Teatro Doblado.

Pero he recibido mucho en este fin de semana, de mi hijo y de mis amigos. Pako llegó desde el viernes, y el sábado me lo regaló completito. Almorzamos, disfrutamos del café, conversamos de los proyectos, los aprendizajes, los logros y lo que sigue, fuimos al cine, y nos fuimos a pelear con la CFE. Hoy vinieron Leo Aranda y su familia y dedicaron una buena parte de la mañana a compartir con nosotros los tamales, algunos recuerdos y las risas con los chiquitos, a pesar de que solamente disponen de una semana para pasarlo con su familia en León. Luca, su hijo de tres años, me regaló uno de sus dibujos.  Mis amigas comienzan a mandarme lindos mensajes.

Mañana tenía prevista una reunión de trabajo que ocuparía toda la mañana, y la segunda sesión del Taller de Cuento por la tarde. La reunión de trabajo fue pospuesta, lo que significa que podré ir a caminar y, luego, a almorzar en santa paz. También tengo que diseñar, imprimir y fotocopiar el examen que aplicaré el miércoles, y terminar la tarea de cuento.

Y a comenzar el siguiente ciclo. Los primeros 64 han valido mucho la pena!