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12 de agosto: De las flores de mi jardín

Saturday, August 12th, 2017

Antes de Saint-Exupéry, mucho antes de que comenzara a leer por mi cuenta, desde el momento en que nací, el Profe Parrita se encargó de hacerme entender que mis responsabilidades son solamente mías. Que lo que quiero o me interesa es algo de lo que yo debo cuidar sin esperar ni que otros se hagan cargo ni que mis cuidados tengan recompensas.

Lo que me interesa o lo que amo puede ser inanimado o no y, en ese sentido, me pertenece o no. Los libros, las vestimentas, los objetos que “decoran” mis estantes, los caracoles y los regalos que recibo son inanimados y son míos. He aprendido, a fuerza de malas experiencias, que no se prestan a cualquiera. Si alguien solicita uno de esos objetos en préstamo recibirá un no como respuesta. Si lo pide regalado puedo considerarlo, dependiendo del objeto y de la persona.

Lo que es animado no es mío: personas, flores, pájaros. Las personas y los pájaros van y vienen a voluntad, aceptan lo que ofrezco o buscan otros espacios y gentes. Alguna vez una compañera me pidió que le “pasara” a mi arquitecto de verdes ojos dado que, no mostrando nosotros contacto físico, parecía que realmente no estábamos interesados uno en el otro. Respondí que hablara con él, porque no era de mi propiedad, y que yo no cuestionaría el resultado. Uno sabe a quién pertenece, nomás.

Las plantas no pueden irse, pero responden de diferentes maneras a las mismas atenciones que reciben todas. Aunque sean de la misma especie, aunque unas sean brotes de otras, las respuestas son diferentes aunque se ponga el mismo abono, la misma agua y a las mismas horas, aunque estén en macetas idénticas y el sol brille o no igualmente sobre ellas.

 

Sí, aprendí a cuidar las rosas que yo planté. Pero no responden de la misma manera. La más joven, la de la izquierda,  me da por lo menos una flor cada día y me alegra las mañanas. Muchas rosas frescas y muchos nuevos botones. La otra, la que tiene más tiempo conmigo, se resiste, exige más cuidados y atención; pero sin importar cuánto le dedique, solamente de vez en cuando me da una flor y muy pronto muestra su descontento en su color y sus pétalos. Es caprichosa desde el primer día.

Tal vez estaría mejor en otro jardín, o necesita otras manos. Claro, no la dejaré morir y trataré de hacerla florecer con cuanto abono, tierra nueva, cambio de ubicación, y cualquier otra cosa sea necesaria. Algunas plantas han muerto como consecuencia de una tormenta, de una granizada, de una helada o por exceso de sol; ésta me dejará, como lo han hecho otras, cuando ya no quiera o pueda seguir dando hojas verdes; se irá secando poco a poco y morirá. En cuanto a sus flores, con que me regale una de cuando en cuando me daré por satisfecha.

26 de noviembre: dar gracias

Wednesday, November 26th, 2014
Gracias a todos los que han contribuido y contribuyen a la formación de mi persona, lo que soy. Y a las oportunidades que se han presentado, una detrás de otra y a veces de manera conjunta, para permitirme disfrutar de la vida como yo la entiendo.
1) Mis padres, mi abuela Hilaría, mi abuelo José, mi tía Cuca y mi prima/madrina/como hermana Licho. Mi educación, el disfrute de las cosas, la formación en valores y los afectos están ahí reunidos.
2) La educación/formación que me brindaron mis padres en las mejores escuelas, que eran públicas 
3) Los maestros que me exigieron y creyeron en mí, de los que aprendí la devoción y pasión por su trabajo y que me ayudaron a desarrollar habilidades y conocimientos
4) El gusto por la lectura y por contar historias, fomentados en mi casa
5) Las oportunidades que se me han brindado, una tras otra, para seguir creciendo
Hence (if you will not misunderstand me) the exquisite arbitrariness and irresponsibility of this love. I have no duty to be anyone’s Friend and no man in the world has a duty to be mine. No claims, no shadow of necessity. Friendship is unnecessary, like philosophy, like art, like the universe itself… It has no survival value; rather it is one of those things which gave value to survival.    In his insightful 1960 book The Four Loves(public library), C.S. Lewis
1) L@s herman@s que me ayudaron a desarrollar un poquito de tolerancia
2) El amor que llegó muy temprano a mi vida, y que permanece a pesar de la ausencia
3) Los amigos que han hecho funciones de hermanos, que conocí al entrar a ESFM en 68, y que también me ayudaron a quitarme un poquito de la ridiculez y lo fresa. Sigo en eso
4) Los amigos que permanecen y también los que se han alejado
5) Los amigos que ya no están, pero que aquí siguen
1) El hijo que es el centro y la razón de mi vida
2) El que colaboró para engendrar ese hijo
3) El que ayudó a guiarlo en la etapa difícil del inicio de la adolescencia
4) L@s amig@s que fungieron como tí@s y madres sustitut@s para mi escuincle
5) Los empleos y becas que tuve, que me permitieron estar presente en cada momento de la vida del hijo, criarlo y formarlo hasta lo que es ahora
6) La seguriad económica y la libertad para hacer lo que quiero, de lo que gocé mientras estuve empleada

7) “La mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho en el que yago“, y los antojos de cada día, derivados de esos empleos
1) La confianza y el afecto de quienes me han acogido en cada ciudad en la que he vivido
2) L@s amig@s que han compartido conmigo la sal y las tortillas, el pan y el vino, en cada lugar
3) Los amigos con los que he reído y los amigos con los que he llorado
2) L@s amigo@ más nuev@s que me han abierto puertas que nunca pensé cruzar
3) L@s amig@s que me ayudaron a construir mi vida interior, mi paz espiritual
4) L@s amig@s que, siendo expertos reconocidos en sus áreas, me han incluido como amiga y colaboradora
5) L@s alumn@s de los que he aprendido más que lo que ellos aprendieron conmigo
1) El único “Je t’aime”, acompañado de acciones para demostrarlo, la flor de plúmbago y la pulsera amarilla de plástico
2) Los poemas que me han escrito, buenos o malos; los que conservo y los que tiré a la basura (Sorry)
3) La poesía y los poetas; las novelas y sus autores
4) La música que me acompaña según el humor del día
5) El mar, la luna, y cada cosa de la que disfruto en este planeta
6) La tecnología que me permite estar en contacto con todos y seguir aprendiendo
Y seguramente, me faltan muchas cosas y muchas personas por las cuales estar agradecida.
¡Gracias!

31 de octubre: el viento trajo el sentimiento

Friday, October 31st, 2014

Había comprado dos macetas de cempazúchiles hace una semana. Se trataba de no perder la tradición y de recordar a los que ya no están. Pero por la mañana me entró como una urgencia de ir a comprar por lo menos una calaverita de alfeñique, al centro. 

Fui directamente a la Plaza Fundadores, a un lado de la Plaza Principal; ahí se instala el Festival del Alfeñique cada año. Figuras de mazapán de almendra y dulce de limón, pero también toda suerte de dulces pequeños y elementos para adornar un altar. 

Terminé comprando un pequeño anafre, carbón, copal, incienso y mirra, una catrina, la calaverita,  una canastita para la fruta de dulce de limón, y pequeñas cacerolitas con comida simulada. Y entonces tuve que entrar al Templo de la Tercera Orden, franciscano, a un lado de la plaza, porque no podía contener el llanto. Afortunadamente estaba solo, y en silencio. Estuve un rato para calmarme, la punzada haciendo daño, y regresé al estacionamiento, para recoger mi carro. De camino a mi casa compré panecito de muerto.

Y entonces, mientras ponía el altar, la punzada llegó con más intensidad. Lloré mucho, mucho rato. Tristeza pura por la ausencia. Ni reclamos ni rabia. Muy tarde decidí comer algo: sopa de fideos que quedó de ayer y una torta. Cuando estaba terminando, uno de los colibríes que habían estado llegando en parejas y en tríos entró a mi casa hasta quedar suspendido sobre la mesa por un momento, muy cerca de mí. No me moví, pero mejoró mi estado de ánimo. La punzada desapareció poco a poco, aunque el sentimiento sigue ahí y mis ojos no quieren estar secos.

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Mañana por la tarde encenderé el anafre y las velas, y volveré a leer lo que escribió para mí. Será un momento muy especial. 

30 de octubre: vísperas de brujas y muertos

Wednesday, October 30th, 2013

Días llenos de actividades que no dan mucho tiempo para leer, reflexionar, meditar. O siquiera participar en las actividades que ya estaban agendadas. Y sin embargo los recuerdos rondan todo el día por mi cabeza.

Esta mañana asistí al CECYTEG León III para la conferencia que me solicitó Judith Rosillo (ex alumna del Tec y ahora profesora en este plantel) en el marco de unas jornadas de Ciencia y Tecnología, extendidas a la discusión de “ser grande”.  Todo funcionó bien (excepto porque la luz del sol impedía ver con claridad la pantalla) y los alumnos que llenaban el auditorio mostraron un comportamiento ejemplar. Después de la plática nos dirigimos a una salita a tomar café y conversar. Una mañana muy agradable.

De regreso a mi casa, la ruta inmediata pasa por el panteón, donde se organizan ya los puestos de flores para la celebración de los muertos. Me paré a comprar algunas. Un ramo compuesto por cempasúchiles (cempoal-xochitl, veinte-flor) y cordón de obispo. Mientras la marchanta organizaba el ramo, acomodando las flores una a una, por mi memoria cruzaron los nombres/imágenes de todos aquellos que de una manera u otra me han acompañado a lo largo de la vida pero que ya no están aquí físicamente.

Mis recuerdos

Están, por supuesto, mis primeros contactos:

  • Mi padre, quien me formó el caracter y me dio las herramientas para hacer lo que hago y de la manera en que lo hago. Me enseñó a poder decir (en palabras de Machado) “a mi trabajo acudo, con mi dinero pago el traje que me cubre y la mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho en donde yago”
  • Mi abuela Hilaria, quien me ayudó a formar mi lenguaje y las maneras de contar historias y me confeccionó todos los vestidos que usé desde mi infancia y hasta que pude comprar mi propia máquina de coser
  • Mi tía Cuca, desarrollando mi gusto por los viajes en ferrocarril, por las fiestas de los pueblos y por los antojos. Y mi tío Gonzalo, posibilitando los viajes
  • Mi abuelo José, de quien hubiera debido aprender la sencillez, la humildad y el silencio
  • Y mi abuela María, callada y lejana excepto cuando me visitó en la Cd. de México, acompañada por Don Canuto
  • Hermilo, el esposo de mi prima Licho, quien organizó incontables idas a la playa y a pasear y comer en los arroyos. Con ellos, en su carro, con mi madre, mi tía Cuca y otro par de tíos, recorrimos las carreteras para ir de Tepic a Cd. de México y de regreso, a finales de los 50’s
  • Muy recientemente, mi tía Carmen. Ella y mi tío Juan (su esposo) ayudaron también a la formación de mi gusto por la comida y a tratar de aprender a preparar algunos platillos muy nuestros

Solamente me despedí de mi abuela Hilaria, hace casi  21 años. En todos los otros casos estaba en otro lugar, lejos de la familia e imposibilitada para viajar o sin que me avisaran del suceso

Mis otras pérdidas son afectos fuera de la familia:

  • La que ocurrió casi simultáneamente con la de mi padre, de la que me enteré unos tres o cuatro años después y que me dejó muda por meses, y que todavía duele
  • Mis maestros/amigos: Papini, Juanjo, Revuz, Glaeser e Imaz
  • Mi querida amiga Melania, de la que aprendí (sin que sea capaz de practicar) el amor en su más pura y grande expresión, el darlo todo y todavía preocuparse por los otros/nosotros
  • Los jesuitas que me mostraron aspectos que nunca había contemplado o comprendido, y que me ayudaron a crecer: Pablo, Agustín y el padre Manuelito
  • Hace unas pocas semanas Rafa Saavedra, quien me inició en eso de contar cuentos con un poco más de estructura

A algunos los pienso con más frecuencia; algunos aparecen cada noche en mis sueños o en mis pensamientos conscientes. Todos siguen estando en mi memoria y en mi corazón.