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22 de mayo: Procrastinar

Saturday, May 22nd, 2021

Muchas cosas han ocurrido en los últimos catorce terribles meses previos a este día. Lo más doloroso, sin duda, fue la muerte de mi madre, a mitad de febrero pasado, en esta casa a la que había llegado tres semanas antes para recuperarse de una serie de malestares, creíamos dos de mis hermanos y yo; ella sabía que no había vuelta para atrás, lo supe dos semanas después.

Vinieron para mí semanas de recuperación física y emocional, apoyada por mi hermano médico, su familia y su comunidad, en Amatlán de Cañas, Nayarit. Regresé a la casa, a mi soledad habitual, acompañada de la esencia de Maggie. Recuperar las ganas de cocinar antojos, por ejemplo, ha llevado tiempo.

Había que generar algunas rutinas y poner algunas alarmas para retomar la vida desde el punto anterior al inicio de todos los desastres. Algunas cosas llegan vía los contactos o los excompañeros de trabajo o los amigos, de manera que no ha faltado en qué entretenerme en las últimas semanas. Pero en marzo todavía no encontraba la punta de la madeja y decidí inscribirme al Club de Lectura con Alma y Julia, poetas mexicanas reconocidas, para leer y comentar Don Quijote de la Mancha, ni más ni menos, a razón de cuatro capítulos por mes, comenzando en abril.

Escogí la edición en veinte fascículos publicada por el Fondo de Cultura Económica, comentada y con valiosas entradas en cada uno. El lenguaje de la obra no es una novedad para mí por varias razones: aprendí las primeras palabras y escuché las primeras narraciones de mi abuela Hilaria. Historias medievales (Genoveva de Brabante, por ejemplo), cuentos tomados de las Mil y una noches, aventuras del Quijote, y así.

Los primeros textos propios fueron regalo de mi prima Licho, cuando yo estaba por cumplir seis años, y contienen historias tradicionales, con moralejas de algún tipo, en pequeños libritos (100 pequeños libritos) organizados en cinco volúmenes dispuestos en un estante de cartón prensado.

El Quijote debo de haberlo leído, completo, antes de terminar la secundaria. Y tengo muchos amigos españoles, uno de los cuales recién me hizo llegar un de sus publicaciones, dedicada a sus alumnos de bachillerato; tuve que confesarle que el lenguaje que él utiliza no se parece, en lo absoluto, al que nuestros estudiantes o sus maestros emplean.

La segunda sesión está programada para el 25 de mayo y los capítulos a comentar son los que van del V al VIII. Pocas páginas, realmente. Entre sesiones leo muchas otras cosas y hago manualidades, colaboro en algunos eventos, etc. Lo de hacer taeas nunca se me ha dado y pospongo lo inevitable cuando apenas queda tiempo de asegurarme de que puedo participar en la clase, sesión o discusión sin riesgos.

El asunto es que los fascículos son tan pequeños que terminé extraviando el #2, que contiene los primeros ocho capítulos de la obra. Hoy hice un ejercicio concienzudo de búsqueda. Lo encontré entre una pila de CD’s. Leí la mitad de “la tarea”, aunque la mitad de eso la había leído (releído) hace un mes. Luego me dio por limpiar todos los baños, utilizando todo tipo de desinfectantes, antisarros, etc. Igual voy a tener que utilizar piedra pómez. Todo sea por procrastinar, aunque limpiar baños nunca ha estado entre mis aficiones.

Mientras limpiaba iba reacomodando algunas de las palabras del texto al habla de mi abuela y su hermana mayor, mi tía Margarita, y los nietos de ésta, en el rancho de los Becerra, en la parte alta de la Sierra Madre Occidental, municipio de Compostela, Nayarit. Siendo la mayor de seis hermanos disfruté varios veranos ahí, entre los años 1957 y 1964; los dos menores no tuvieron ese privilegio.

Todos ahí sabían hablar y escribir correctamente/escolarizadamente; los muchachos, primos de nosotros, recogían los libros que nosotros íbamos dejando al terminar cada ciclo escolar y se los llevaban para utilízalos en su educación, sin escuelas próximas pero con la estricta vigilancia de su abuela y sus padres. Pero también hablaban con los vecinos de otros ranchos, con las palabras del castizo de los mayores. Y uno aprendía. Además, recogían los sellos de aluminio que en aquella época cubrían las latas de Choco Milk, bajo la tapadera, para utilizarlas en reparaciones de sus utensilios. Desde ese entonces reciclamos. Los dos principales objetos de reparación eran la pequeña planta de electricidad y el trapiche, también pequeño.

Los veranos, en ese paraíso que era el rancho, uno adquiría montones de habilidades para la vida práctica. Si uno quería una fruta iba y la cortaba del árbol; había un par de ojos de agua que, apenas hace unos 8 años, mi madre recordaba como el agua cuyo sabor prefería; el río que cruzaba la parte baja del rancho (integrado por las tres viviendas familiares) hacía una gran poza, “el Charco Largo”, donde se podía nadar y donde se pescaba camarón de río, por ejemplo. Todo lo necesario para las comidas, excepto la panadería, se producía ahí mismo, pero uno no podía participar en las labores de la cocina si no se trenzaba el pelo. Adivinen quién nunca fue admitida.

Las tardes eran de conversación y juegos tradicionales; al caer la noche se echaba a andar la planta de electricidad para escuchar la radio comunitaria durante la cena y uno atendía/entendía el lenguaje por necesidad; luego, solamente quinqués para alumbrarnos un rato antes de ir a dormir mientras nos contábamos historias de terror, como la de las culebras chirrioneras que mamaban de los senos de las madres mientras metían la cola en las bocas de los bebés, para despistarlos.

Así/ainsi/ansi/ansina, cuando comencé a estudiar francés (ainsi) no necesitaba de mucho para comprender el habla, gracias a mis estancias en esa comunidad. O podía entender y hacerme entender con una señora que nos rentó una habitación en Turín, en el verano de 1979, quien nos dejó el encargo de atender a alguien que iría a bscarla mientras ella se ocupaba de otro pendiente.

Sigo en la procrastinación.

8 de diciembre: la tarea final del taller de poesía

Saturday, December 8th, 2018

La segunda parte del taller inició el 6 de noviembre, con reuniones cada martes, de 10 a 11; tuvimos que saltarnos uno, por compromisos previos. Concluimos el 4 de diciembre.

El último trabajo consistió en la revisión de la tercera tarea, editando algunas partes. Éste es el resultado final:

Tatéi Haramara, diosa del mar, cuyo lugar de residencia está en San Blas

Lo que viene de antiguo se antepone a todo

Tatei Haramara, diosa del mar,

Tu casa es la que siento como mi casa: San Blas.

Buscando la luz, del mar salimos;

En peregrinación, al mar volvemos

A celebrar nuestros ritos,

A sellar compromisos de amor,

A iniciar a los que nos suceden.

 

Tayau, Nuestro Padre, el dios sol,

Surge de las llamas del Abuelo Fuego;

Luz que permite que cada cosa alcance su esplendor.

 

Salimos del mar para crear el mundo,

Para soñar el mundo,

Para plasmar el mundo en mágicas imágenes,

Para contar quiénes somos y a dónde vamos.

 

Nuestro camino es el de la luz;

Volvemos a ella y volvemos al mar.

Mar y cielo, luz y agua,

Extienden la paleta de azules en una unidad infinita;

Agua tibia que besa nuestros pies,

Sol que baña nuestra piel color de barro.

 

Si el mediodía es espléndido,

El atardecer produce magia;

Los rayos de luz viajan sobre la superficie marina

Rieleando hasta alcanzar nuestros pies

Que se resisten a abandonar el húmedo confort

Que seguramente recuerda el del útero en que fuimos concebidos.

 

Desde el viejo muelle del puerto

Contemplo la fusión de nuestros dioses;

Tatei Haramara y Tayau se reúnen tarde a tarde

En un espectáculo de múltiples colores y tonalidades

Mientras las barcas atadas al muelle descansan mecidas por el oleaje.

La fusión que renueva nuestros pactos

Que alimenta nuestro espíritu,

Que calma mis angustias,

Que alivia mis penas.

 

Momento de agradecer por cada cosa que nos ha sido dada:

Los frutos de la tierra y los del mar,

Las montañas, los campos y los bosques,

La generosidad de quienes nos acompañan,

El amor que sigue manifestando su presencia,

La paz que reina en un mundo de caos.

 

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No pretendo ser poeta, por supuesto.
Los ejercicios previos, y lo que trajeron como autoconocimiento, como recuperación de vivencias, de recuerdos, de emociones, los dejaré reposar unos días para compartirlos antes de que termine este año.

24 de agosto: comer, aprender, relajarme

Monday, August 24th, 2015

Finalmente pude avanzar en el análisis de los datos del curso de SABES.
Primero, porque no podía trabajar como debiera, consecuencia del coctel de medicamentos que me mandó a tomar la dentista: desinflamatorios, antibióticos y para el dolor, resultado de la muela extirpada. Hacía rato que no pasaba por algo semejante y no quisiera que se repitiera. Además de la somnolencia, el no poder comer decentemente y, como resultado, tener que comer de a poquito varias veces al día.

Luego, porque me enterqué en hacer algunos análisis de varianza con Mathematica, y batallé para el primero … porque copié mal la tabla de datos y faltaba un signo “{“. Y luego dicen que la sintaxis no es necesaria. Antes lo había hecho de manera muy visual, utilizando colores, a mi modo. La verdad es que el cálculo estadístico no aporta mucho, aunque seguramente es más “científico”. El asunto es que ya terminé esa parte y lo que resta es escribir un rollo sobre todo ese proceso. Ni es tan grave, porque mi tesis de maestría es un “Análisis de proceso de un curso…”, de modo que experiencia tengo.

Lo que no ha avanzado es el aprendizaje de Python porque le he dedicado más tiempo a la cocina, para satisfacer mis necesidades de comida saludable, sin demasiada grasa, que no lastime, etc. Y la verdad es que me ha salido bien. Pero mañana seguro regreso a la programación, antes de que se me olvide lo que ya había cubierto. Lo bueno: tengo soporte de mis ex alumnos Eduardo Rolón y Javier Gómez  🙂

También he aprovechado para leer y para ver o re-ver algunas películas. La de ayer fue The Hitchhiker’s Guide to the Galaxyque había visto con Pako hace tanto que ni lo recuerdo. En el interin leí la serie completa de Douglas Adams: The Hitchhiker’s Guide to the GalaxyThe Restaurant at the End of the Universe, Life, the Universe and Everything So Long, and Thanks for All the Fish. Por supuesto que tengo una petunia morada; y una toalla en cada cuarto, no vaya a ser; y lo que tengo aprendido, desde hace unos 47 años: Don’t Panic.

Leí Coffe, Love and Matrix Algebra, en el Kindle. Mi reseña para Amazon: “It’s like if someone tryied to put toghether pieces of a puzzle. The good thing is the list of suggestions given along the pages.” Es decir: para mí lo más valioso son todas las sugerencias y menciones a libros, aplicaciones, programas, etc. La historia no tanto. O será que los grupos de matemáticos en las universidades americanas se forman de puros cuates buena onda, cada uno con su respectivo consorte (todos hetero, por supuesto) también matemático, y en donde los fondos, los acuerdos y los proyectos casi caen del cielo. En todo caso, podría relatar historias bastante picantes en algunos grupos que conocí, pugnas, enredos y más.

Hoy comencé a leer a Piketty: Le capital au XXIe Siècle. Lo compré en la FeNal de León, y no había incursionado en sus páginas. Me gusta el estilo y la sencillez de su texto… hasta ahora. Veremos cómo avanzo y qué tanto entiendo. Por supuesto que no es una lectura para un fin de semana, pero creo que vale la pena.

Las conversaciones con Pako ponen el lado más amable de cada día. Y la bienvenida al nuevo integrante de la familia, el menor de los bisnietos de mi mamá, con apenas un día y medio en este mundo.

Para los días que siguen pudiera surgir un proyecto, que buena falta me hace. Con eso habré cerrado un mes muy interesante y lleno de aprendizajes.

31 de diciembre: cambio de calendario

Wednesday, December 31st, 2014

Termina 2014. Para muchos efectos es solamente cambiar el calendario a media semana. El que todavía hoy cuelga de mi pared fue uno de los regalos de mi hijo, la Navidad de 2013. El nuevo lo compramos juntos, en la FIL de Guadalajara, hace casi un mes. Se trata, simplemente, de cambiar la decoración de la pared frente a mí y recordar escribir 15 en lugar de 14 en cualquier documento.

2014

2014

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Mi abuela

Mi abuela

Pero hoy es el cumpleaños de mi abuela Hilaria, la mujer de quien aprendí una gran parte de mi lenguaje cotidiano, mi primer ejemplo de mujer trabajadora, habilidosa, fuerte e independiente.

 

 

Una mujer con mucha sabiduría cuyos mimos, como los de mi amá, eran obras y no siempre palabras: las gorditas de asientos, el cafe que ella recogía de la planta y tostaba y molía, los tés curativos, las tardes de lluvia en las que nos contaba historias mientras nos repartía “ruido de uña” (cacahuates y pepitas), el vestido hecho a la medida en su máquina instalada bajo la bugambilia o tejido a gancho, y tantas otras cosas. Alegre, hoy estaría cantando desde temprano las viejas canciones de su juventud o escuchando a Lorenzo de Monteclaro. Por la noche, comenzaría la fiesta sacando a bailar a cualquiera de los mayores, reunidos en la tertulia de la familia extendida. Antes, habría preparado los tamales para compartir en la abundannte y variada cena informal que acostumbrábamos. Estaba a punto de cumplir 100 años cuando murió, en 1992. Muchas cosas aprendí de/con ella, muchas otras debí de haberlas aprendido.

 

Tu recuerdo   Es también el recuerdo de la Noche Vieja de 1970. Una canción, mi terquedad sheldoniana (entonces no tenía calificativo) de alegar sobre y rehusarme a lo que para mí no tiene sentido, sin dar cabida a lo que deseo.  Ese año debí terminarlo bailando y experimentando una cercanía que añoro.

Anoche vi Diario de una pasión, por si me hacía falta saber que en algunos momentos hay que dejar la racionalidad de lado.

 

 

 

 

Al mismo tiempo, al cambiar el calendario estaré dando inicio a un año lleno de posibilidades de trabajo, de viajes, de amistades, de nuevos proyectos. Lo que está surgiendo tiene un aspecto muy bueno. Estas dos semanas con mi hijo en casa, compartiendo proyectos y realidades, me proporcionan mucho material para tener la confianza en lo que el nuevo año traerá para nosotros; de entrada, la estancia de Pako es de lo mejor que traen estas fiestas.

Por otro lado, hay que prepararse para continuar en la exigencia de justicia y de legalidad en este país y para ayudar en donde y como se pueda a mejorar el nivel de educación y participación de las personas en las comunidades menos privilegiadas, comenzando en esta misma ciudad y colaborando de los amigos ya involucrados. Y ahí tenemos un montón de trabajo que, estoy segura, será muy disfrutable.

El año que termina ha sido rico en experiencias y aprendizajes y ha traído nuevos y valiosos amigos; la familia permanece, y ya eso es una bendición que hay que contar, entre tantas otras.

Por lo pronto mi lectura para este día es Desobediencia Civil, de Thoreau, uno de los dos textos que me quedaban por leer, de los que compramos en la FIL. Hoy no hay que cocinar, no hay prisas, no hay “tenemos que…”; solamente estar.

24 de noviembre: Entre dos fines de semana increíbles

Monday, November 24th, 2014

Que soy muy afortunada, lo sé desde siempre. Que por extrañas razones entre mis amistades y contactos han estado y están personalidades increíblemente valiosas, es parte de lo que he aprendido a apreciar. La lista es muy larga y se incrementa 🙂

Del 14 al 17 de noviembre estuve participando, por primera vez, en los talleres que organiza Edhuca, para apoyar la construcción de paz y ciudadanía. De los cuatro talleres ofrecidos yo me inscribí en el de “Juegos cooperativos para el trabajo en equipo”. Fue una maravillosa experiencia, rica en conocimientos, contacto con gente muy solidaria y participativa, de los cuales muchos son docentes jóvenes trabajando en comunidades de alguna manera. Pero también participamos todos los talleristas en actividades conjuntas. No ego, no estrés. Solamente aprendizaje y colaboración.IMG_1539 IMG_1545
Vino una semana de trabajo en la que, al mismo tiempo, comenzamos a organizar la visita del Dr. Sugata Mitra y su esposa Sushmita a León y Dolores Hidalgo, para llevarlos a conocer las zonas arqueológicas y las ciudades coloniales en la región. Reorganizar todo cuando supo y supimos que tendría otra conferencia en Tlanepantla, la mañana del sábado, y que regresaría a León a media tarde del domingo para volar de aquí a Denver (lo cual me pareció lo más absurdo del itinerario que le organizaron). Planeamos entonces la ida a Teotihuacan y al Museo Nacional de Antropología, dado el enorme recorte en el tiempo disponible.

Durante la semana anterior, vía mail, había establecido contacto con Oscar Ofarrill, quien está implantando SOLE en el estado de México. Se unió entusiastamente a la troupe, aportando ingredientes interesantes y enriquecedores. Estuvo en la conferencia de Dolores Hidalgo, y llegó a Naucalpan junto con Armando, su esponsor en el proyecto de SOLE, quien estaría a cargo del transporte.

Mientras el profesor Mitra y Sushmita se ponían cómodos para el paseo, conversamos con autoridades educativas del Estado de México. Antes, al salir de la conferencia, en las mesas que ofrecían productos regionales y libros a los docentes participantes en el congreso de educación local que se celebraba en el Auditorio Centenario, me habían regalado un catálogo de la publicaciones del Instituto Superior de Ciencias de la Educación del Estado de México, en cuyas páginas encontré los datos y los perfiles de dos entrañables ex alumnos de Matemática Educativa, con quienes fundamos la Maestría en Educación Matemática en la Normal Superior #1 del Estado de México. El contacto lo perdí cuando vine a vivir a León, hace 22 años. Dejé mi tarjeta a quien me regaló el catálogo, que es alumno de ellos. Lo triste: le acababan de informar que habían baleado al hijo mayor de Rocío Nava, en un asalto 😦

En cuanto llegué a Tlanepantla me registré en el hotel Crowne Plaza, frente al auditorio, antes de irme a la conferencia. Cuando el profesor y su esposa salieron para irnos de paseo, venían con su equipaje: las autoridades educativas locales los cambiaron al Hotel Presidente, en Polanco, para facilitar el paseo del domingo. Excepto que a nadie habían avisado antes de la conferencia. Yo ya no podía cambiar de hotel.

Así, salimos rumbo al Presidente para dejar las maletas de nuestros visitantes. Una hermosa vista hacia Chapultepec y el Auditorio Nacional, desde el piso 14. De ahí, yendo ya a Teotihuacan (guiados por el GPS de Oscar), paramos a comer tacos de la calle, a petición de Sugata y Sushmita, y disfrutamos la experiencia. La ida a Teotihuacan se complicó por el tráfico y las rutas, pero llegamos alrededor de las 4 de la tarde. Nos esperaba un contacto de Oscar (súper conectado) quien nos presentó a quien sería nuestra guía y traductora en la escasa hora y media de que disponíamos antes del cierre de las instalaciones. IMG_3264 IMG_3269 IMG_3270 IMG_3273

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Como no era posible subir a las pirámides, caminamos por los edificios bajos mientras la guía nos comentaba algunos detalles. Sushmita y y compramos artesanías de obsidiana. Sugata se compró un sarape y lo usó toda la tarde.

La guía nos condujo al Calpulli Coacalco, en el pueblo de San Juan Teotihuacan. Una universidad nahuatl donde se transmiten la lengua, los conocimientos y las tradiciones de esa cultura; han creado calpullis en países de Europa, por ejemplo. En la puerta nos recibieron vestidos con ropa ceremonial y un bracero de copal; nos hablaron en nahuatl y la guía tradujo para todos. Luego hicimos un recorrido por las instalaciones, que incluyen cuartos para visitantes. El temazcal en el que se hacen sesiones de sanación espiritual, psicológica y de dolencias fue algo que tuvimos que descartar, aunque estaba programada la sesión. Luego nos presentaron danzas rituales que representan la manera en que la cultura nahuatl enfrenta a la muerte: cantos y danzas. Pregunté sobre una pisada particular, con el canto del pié, y me dijeron que representa el cuidado que se tiene al cruzar zonas de espinas en el curso de la vida en camino hacia nuestro destino final. Bellísimo.

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A las danzas y cantos ceremoniales siguieron limpias. Yo fui la primera, parada en el centro de cuatro ramos de hierbas  orientados con los cuatro puntos cardinales. Un bracero de copal en una mano y uno de los ramos en la otra, para sacudirme las malas vibras y darme protección. El ramo utilizado, el orientado según yo decidí pararme, se descartó. Luego pasó Sugata y tuvo que tomar otra orientación, y se repitió el proceso, excepto que, en este caso, el guía espiritual pidió las “plumas del abuelo” para incluirlas en el acto. El joven que las trajo se puso vestimenta ad hoc para poder colaborar en la limpia, con las plumas. Siguió Sushmita, y finalmente Armando.  En todo este ritual no hubo fotos. Nos ofrecieron café, té y panqué para terminar la visita. Me llevaron a mi hotel y a Sugata y Sushmita al suyo.

Desperté a las 3 de la mañana del domingo y traté de dormir, sin lograrlo, hasta que dieron las 4:30 A.M. A esa hora puse una nota en Facebook, sobre lo agradable que hubiera sido ver a otros amigos en esta visita. Respondió Nohemí Lira, que regresando de Europa traía el horario volteado y también estaba despierta. Nos pusimos de acuerdo para vernos en el lobby del hotel Presidente para ir a desayunar. Una de las cosas buenas de este hotel: uno puede encargar sus pertenencias sin estar hospedado. Dejé mi maleta y nos fuimos al Lynis de Polanco, para desayunar antes de ir al Kafee Bondy que abre a las 9 AM (y la gente que hace fila aplaude al abrirse las puertas), a unos pasos del Lynis, para tomar un delicioso chocolate con una conchas exquisitas, recién salidas del horno. Una delicia para acompañar la agradable conversación con Nohemí, quien me puso al corriente de sus fantásticos planes y expectativas.

De regreso al hotel encontramos a Sushmita, Sugata y Oscar. Un amigo de Oscar se incorporó al grupo y Nohemí se despidió. Nos dirigimos al restaurante del hotel para que el grupo desayunara, mientras se incorporaba el líder del Partido Humanista, quien quería conocer la propuesta educativa de Sugata y explorar la posibilidad de incorporar algunas de esas ideas a su campaña. Todo esto, por los contactos de Oscar. Luego llegaron tres alumnos del ITAM, trabajando para TED México, que querían una entrevista con Sugata. Compartimos la mesa, las conversaciones, las traducciones, las experiencias. A las 11 A.M. se dió por terminada la reunión y nos encaminamos al Museo de Antropología. Entre distracciones, guardar equipajes, etc.  entramos al museo casi a la una de la tarde (antes de entrar, los chavos del ITAM le hicieron la entrevista). Teníamos una hora justa, antes de que Oscar los llevara al aeropuerto. Alcanzamos a ver la sala Mexhica y la Maya, que era la que ellos tenían particular interés en conocer. A esa sala llegó un par de maestras de alguna escuela privada, a conversar con Sugata. Sushmita recorrió conmigo algunos espacios, mientras.
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Al dar las 2 P.M. nos encaminamos al hotel y recogimos nuestras pertenencias. Oscar los llevó al aeropuerto, yo crucé la calle para tomar el metro rumbo a la Central de Autobuses del Norte.

De las cosas que más aprecié, además del compartir conocimientos y experiencias con cada uno, y de aprender de Sushmita y de Sugata, fue la enorme sencillez, paciencia y tolerancia para todo lo que fue su viaje y las interacciones con tan enorme cantidad de personas. En ningún momento hubo una muestra de cansancio, tedio o incomodidad. Quisieron probar y disfrutaron de nuestras comidas, y se interesaron por todo lo que vieron en el largo recorrido por las calles y avenidas del D.F.

Algo que muchos acémicos locales tendrían que aprender.