Archive for the ‘Uncategorized’ Category

17 de febrero: Gracias

Friday, February 17th, 2017

Al cerrar la noche del último día de este ciclo de 67 años solamente quiero dar las gracias:

Por todo lo vivido

Por todo lo querido

Por todo lo ganado

Por todo lo perdido

Cada marca, cada huella es una historia

Lo bueno y lo que no lo ha sido tanto

De cada cosa he aprendido

Y en ese camino sigo

Gracias a los que me han acompañado en algún tramo del camino

Unos por toda mi vida, otros por algunos meses, tal vez sólo semanas

Cada uno ha sido mi maestro de alguna manera

Para algunos guardo un agradecimiento y un cariño especial

A otro simplemente les he deseado buena suerte y no volverlos a encontrar

Algunos tienen presencia constante, a otros los extraño de tiempo en tiempo, y están quienes viven permanentemente en mi memoria y en mi corazón

De todos, hay un motorcito que me mantiene activa, llegado a mi vida en este mismo día como el mejor regalo que la vida pudo ofrecerme y que es el lazo que me ata a este mundo y me obliga a estar consciente de cada paso que doy. “In my life, I love you more”, chaparrito.

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28 de enero: Sueños y despertares

Wednesday, January 28th, 2015

Primero fue esa sensación de la que di cuenta en Facebook: despertar estando como en dos espacios diferentes de manera simultánea. Dije que estaba “desajustada” para explicar lo que experimentaba. Para comenzar mi madre, y luego los familiares y amigos, que pensó que no había comido suficientemente o no había dormido o estaba enferma. Pero no. En plena conciencia estaba viviendo y moviéndome en dos “niveles” distintos.

Yo creo que me he acostumbrado pero no me he “ajustado”. Lo más evidente es el desfase en el tiempo. Para mí estamos ya a fines de febrero, y me doy cuenta porque constantemente hago referencia a fechas, celebraciones y eventos en el día correcto del mes equivocado. Y lo posteo, claro. Luego alguien hace que me dé cuenta del error… y a veces simplemente lo dejan pasar.

Por supuesto que cumplir con los asuntos de trabajo cuesta más que de costumbre. Alarmas y notificaciones desde cualquiera de los dispositivos y aplicaciones, marcas en el calendario físico que cuelga frente a mi mesa de trabajo, y la revisión constante de Edmodo para lo de las clases. Requiere más esfuerzo que lo usual, y el desgaste me obliga a comer al menos cuatro veces al día.

Luego vino el sueño con Mely, que dijo estar preocupada por “los movimientos”, lo que yo interpreté como mareos; mandé un mensaje a mi comadre para asegurarme de que estaban todos bien. En la conversación me contó sobre los movimientos y cómo están siendo afectados, especialmente el pequeño, la mayor preocupación de su madre y la familia.
Anoche, antes de decidir que me iba a dormir, llevé a cabo, como siempre, el ritual de limpiarme la cara: primero con cold cream y luego con agua y jabón. Mientras me lavaba observé que mi cara había cambiado. Parecía menos oriental del norte de Nayarit (me lo dijo así un paisano de Mexcaltitán, en el CECUT, en una feria de Nayarit) y más india de la India. Me pareció curioso y pensé si eso era consecuencia de estar envejeciendo y darme cuenta, de repente, de lo que el tiempo ha hecho en los últimos meses. Me pareció divertido, simplemente.

Regresé a mi cuarto y, antes de apagar las luces entró un mensaje de Pako, con la foto de una conversación que acababa de tener. Se va a la India. Por lo pronto es por unos días y, si todo sale como esperamos (sí, es por lo que he estado pidendo), se irá a trabajar allá uno o dos años. Me emocioné.

Anoche tuve otro sueño, esta vez mi padre, inusualmente serio y enérgico, exigiéndome salir de la casa en la que me encontraba con mi abuela (su madre) y un pequeñito rubio de pelo lacio. Y Pako que me alcanzaba a decir que alguien había “falleci…” sin terminar la palabra.

No es la primera vez que tengo sueños o “anuncios” de tipos diversos, pero espero que este último sea solamente producto de la cena a deshoras. 😉

Y sí, ya aclaré que sí estoy loca, no tengan preocupación.

1 de enero: Si decido quedarme

Thursday, January 1st, 2015

“Es inconveniente enamorarse a los 17 años. Especialmente si es en serio.”

Tu mano tocó la mía. Un brevísimo instante en que el calor de tu palma se posó sobre mi mano izquierda. Me perturbó el percibirlas juntas, y la maldita racionalidad dijo que eso no podía estar ocurriendo. Sin embargo, la cálida sensación todavía perduró por un momento. Dejarse llevar, había escrito ayer en un post a propósito de la música, pero sigo sin aprender.

Veía la película, que tuve sin desempaquetar durante varios días. Entre otras cosas, caí en cuenta de algo que nunca tuve, por lo menos desde mi adolescencia: una amiga de verdad, una cómplice, una confidente. Compañeras de escuela, sí; amigos, también. Pero una amiga que me conociera, que anticipara mis tonteras, que me cuestionara en caso necesario o me apoyara incondicionalmente, no. Ni hermanas mayores o primas que hicieran las veces de confidentes o cómplices.

“A veces hay que elegir en la vida, y a veces la vida te elige a ti. ¿Lo entiendes? “

2014 in review

Monday, December 29th, 2014

The WordPress.com stats helper monkeys prepared a 2014 annual report for this blog.

Here’s an excerpt:

A San Francisco cable car holds 60 people. This blog was viewed about 900 times in 2014. If it were a cable car, it would take about 15 trips to carry that many people.

Click here to see the complete report.

20 de diciembre: 4 años

Saturday, December 20th, 2014

WordPress me felicita porque hoy se cumplen  4 años de que comencé a escribir en esta plataforma lo que, en el origen, era como mi diario. Lo fue durante mucho tiempo, una entrada cada día, para dar cuenta de lo que acontecía desde que me levantaba hasta antes de irme a dormir: el día a día es el subtítulo. Y lo fue durante un buen rato, hasta que me llegaron comentarios sobre mis notas. Aunque sigue siendo el espacio donde relato detalles de mi cotidianidad, también dio paso a lo que me sacude, me duele, me revuelve.

Nada se edita, excepto los muchos errores que puedo cometer al apretar una tecla por otra cuando, aún en la lap top, pico algo que hace que el teclado cambie de idioma, o mi uña pica la tecla equivocada, o de plano ando desconectada. Del resto, es lo que hay y no busco que sea algo pulido. Debiera, tal vez, pero entonces sería definitivamente algo que ya tiene una intención distinta a la original.

Y, sin embargo, he aprendido a precisar algunas cosas, atendiendo a los orígenes de los veinte y algo de seguidores que dizque tiene el blog y quienes, ocasionalmente, solicitan algún detalle.

Del recuento de mi paseo por el mercado, pasé a contar sensaciones y,  finalmente, mis sentimientos. Un amigo poeta me dijo que si ya no podía decírselo, se lo escribiera, y comencé a hacerlo con sorpresas agradables e inesperadas. Leer La ridícula idea de no volver a verte de Rosa Montero, reforzó este tipo de escritura que lleva toda la carga de las emociones, a veces a rienda suelta.

Gracias por acompañarme.

4 al 15 de diciembre: Tu ausencia

Tuesday, December 16th, 2014
Un amigo le dio “Like” a mi foto de portada, decía una notificación en Facebook. Como siempre, entré a ver la foto, como sí no supiera que mi foto de portada es el escenario donde tú y yo nos encontrábamos cuando el azar lo decidía.  Ver el espacio vacío en el centro de la Alameda de Tepic dolió más que cualquier golpe en la cabeza. El dolor de tu ausencia lo volví a sentir como el día mismo en que Raquel me dijo de qué manera te habían arrancado para siempre de mi vida; justo cuando fui a buscarte.
Más de treinta años y todavía no lo supero, todavía lloro como entonces. Ni siquiera es provocado por la nostalgia; llega así, intenso, peor que la peor de las migrañas, sin aviso, en cuanto algún detalle escapa del control. Recordé el miedo que le tenía a las víboras, ¿te acuerdas? La misma reacción instintiva, pero ahora no es temor sino dolor intenso. Me quiebro, no puedo contenerme por más que la razón, o cualquier cosa que dependa de la voluntad, intente llevarme al otro lado de ese río de llanto, de tristeza infinita, de aullido sofocado.
Intento distraerme, sí, con alguno de los programas que regularmente me entretienen, con los comentarios de lo amigos en las redes. Todo lo observo detrás de mis lentes que necesitarían una especie de limpiaparabrisas para despejar mis lágrimas. Te necesito. Necesito tus palabras, tu caminar junto a mí, tu risa, tus ojos, tu tranquilidad y tu cuidado por mí.
Y mira que el día iba terminando en paz. Con el golpe que me provocó un chichón en la cabeza, con el ajetreo de trasplantar y re acomodar las plantas en mi patio, con la visita sorpresiva de montones de colibríes en parejas y tríos sin que mi presencia los ahuyentara. Ocupada en mil cosas, que es la manera de no ocuparme de mí, de lo que me turba, de lo que me duele.
Estás aquí, en mí, y no quiero que te alejes. No importa si lloro, no importa si me duele, te necesito. Necesito sentirte cerca, a mi lado. Como en aquel poema que me escribiste: no quiero sentirme tan triste al no verte, quiero contemplarte dulce amada mía. Pero es a ti a quien quiero contemplar, aunque sea en mi sueño.
Necesitaba decirte todo esto, y muchas más cosas que de todas formas sabes, porque las has sabido siempre. Eres mi única debilidad, lo único que ha logrado hacerme temblar sin que me hayas tocado ni una sola vez. El punto donde mi supuesta fortaleza, se derrumba.
Y después de decirte cómo me siento y la falta que me haces encuentro un poco de paz. Me calmo, pero no me resigno. Sé que me escuchas mientras escribo; sé que, de alguna manera, me harás sentir que sigues conmigo. Y entonces hasta vuelvo a sonreír, anticipando una sorpresa que sé que llegará pronto.
Te quiero, y será así por siempre.
Postdatas:
1.  Antes de irme a dormir, la luz de mi Android se enciende, como si hubiera entrado un mensaje. Lo abro y quito el “candado”:
Bonjour      Je       Merci
Tres palabras que aparecen en Twitter, como sí estuvieran esperándome. Nunca escribo en francés en esa red, y nunca desde ese celular que solamente se conecta a Internet cuando estoy en casa.
Gracias a ti ❤
Un beso.
(Después quise mostrarle a Alma Rosa lo que había visto, y tuve que llevar a cabo unos tres o cuatro pasos para mostrarle el tipo de pantalla, que ahora mostraba palabras en español).
2.  Diez días después, encuentro este poema de Marguerite Yourcenar, quien sabía de este sentimiento:
Absent, ta figure se dilate au point d’emplir l’univers. Tu passes à l’état fluide qui est celui des fantômes. Présent, elle se condense; tu atteins aux concentrations des métaux les plus lourds, de l’iridium, du mercure. Je meurs de ce poids quand il me tombe sur le coeur.
En Feux. Gallimard.
3. Apenas ahora lo puedo poner acá.

14 de diciembre: el que no me conozca…

Sunday, December 14th, 2014

El que no me conozca, que me compre, dirían en mi casa. Mi mal humor ante algunas cosas es algo que, en principio, todo mundo debiera conocer. Pocas cosas me sacan de mis casillas totalmente; de las más comunes:

  • que me despierten,
  • que me cuenten mentiras,
  • que me pidan que cuente mentiras, para lo cual soy pésima, además.

En esas circunstancias es mejor que me encierre, literal o metafóricamente. Si es imposible, me quedo muda; el silencio es lo que hace evidente mi enojo. De pequeña me iba a mi cama y me hacía la dormida. Después aprendí a ignorar completamente a la(s) persona(s) que me provoca(n) el enojo, tanto como me dure, y pueden ser meses. De esa manera es difícil que explote, aunque la adrenalina tiene algunos efectos sobre mí: baja de azúcar, o de la presión, o ambas cosas; puedo hasta enroncharme completamente, de pies a cabeza, pero eso solamente ocurre después de un periodo prolongado de estrés, de situaciones de enojo frecuentes o recurrentes.

Pero llego a perder la paciencia, claro que sí. No insulto, no grito, pero dejo saber muy claramente lo que estoy pensando. Lo pongo por escrito y lo hago llegar a quién corresponda, para que quede constancia. Y no se me olvida. Cuando eso ha llegado a ocurrir en situaciones laborales, renuncio, tope en lo que tope. Así han terminado también mis dos matrimonios. Hay cosas que no tolero, simplemente. El problema es que uno no puede ir por ahí con una bandera que diga Aguas con la doña, que tiene muy mal genio. Entonces, soy yo la que evita a cierto tipo de personas o de ambientes.

Sé muy bien que nunca hubiera podido trabajar en una institución o empresa que pretendiera tenerme sentada durante 8 horas, o controlar lo que digo o, peor, lo que pienso. O que me pidiera adular a los superiores, de cualquier manera. Nunca. Me declaro incapaz de decir “como usted lo quiera” y ajustar mi pensamiento o mis acciones hacia ese fin. Y me desespero cuando veo a otros hacerlo.Por supuesto que no pretendería que tuvieran actitudes como la mía, pero entraría en conflicto serio si tuviera que colaborar con gente que piensa que a los jefes (los que pagan) hay que complacerlos.

Soy complicada, ya sé, pero prefiero vivir en mi complicación que consentir en tener la tripa hecha nudo todos los días, y enroncharme cada tanto. La cortisona no es algo que se me antoje mucho.

Dicho lo anterior, paso a retirarme 🙂

Del 12/12/1912 al 12/12/2014

Friday, December 12th, 2014

José Guadalupe Parra Ramos decía su acta de nacimiento y sus papeles oficiales como trabajador… y lo fue, intensamente, toda su vida. En cada espacio en el que se movía, y haciéndolo con altos niveles de eficiencia, eficacia, excelencia. Es también el nombre que aparece en mi segunda acta de nacimiento, cuando me volvieron a registrar, esta vez en Xalisco, a los 27 años 🙂

José Ruiz Parra (Jr.) decían todos sus papeles de la escuela, las escuelas, en Los Angeles, donde vivió y estudió desde los 2 años y hasta que mis abuelos decidieron regresar a México, después de que mi padre había concluido sus estudios. Es el nombre que aparece en mi primera acta de nacimiento.

La historia de los nombres cambiados comenzó con mi abuelo, cuyo nombre era José Parra Ruiz; la cacofonía lo motivó a invertir sus apellidos, y así lo conocía toda la gente. En la escuela, en los Estados Unidos, a mi padre le pusieron el nombre de su padre, con el Junior, para distinguirlos. Supongo que eran usos de la época. Mi abuelo organizó la primera huelga en Bellavista, Nayarit, en marzo de 1905. La historia me la contó Emilio M. González Parra, mi tío, en una visita a sus oficinas en la CTM en la ciudad de México, hace unos 25 años. Por eso mi abuelo se vio obligado a agarrar a su familia e ir a refugiarse en Los Angeles, hasta mediados de los años 30. El nombre de mi abuelo ahora lo tiene una calle en Tepic, último homenaje de Emilio a quien, reconocía, lo había formado.

Mi padre se convirtió en el familiar Profe Parra o Parrita, para la gente de la comunidad. Cuando Daniel Alvarez (Jarocho) comenzó a llamarme Parrita, lo agradecí 🙂 Sin embargo, de manera formal la gente lo identificaba por el nombre en sus diploma. De ahí que cuando me registraron (la primera vez) el juez ni siquiera preguntó por el nombre del padre; asentó José Ruiz Parra, y yo me llamé Blanca Margarita Ruiz Mosqueda. Entregada la copia original del acta (a máquina, recuerden que hablamos del siglo pasado) el error fue notorio.”No hay problema”, pensaron: en cada copia que necesiten, corregimos y escribimos Parra en lugar de Ruiz, pequeño detalle. Y funcionó muy bien… hasta que el juez murió, y murió la secretaria del juez, y yo iba a sacar mi título de licenciatura. Y a Xalisco fuimos (7 km desde el centro de Tepic), donde mi padre tenía la mayor parte de sus amistades, y donde estaba la Escuela Normal Rural en la que impartía clases de inglés por las tarde, por el puro gusto, después de su jornada como responsable de la Oficina de la Secretaría del Trabajo en Nayarit.

En documento oficial

En documento oficial

con mi apá

Aunque no fue su día más feliz :

Por las calles de Tepic

Por las calles de Tepic

Nunca aceptó regalos por su trabajo, nunca aceptó las diputaciones u otros puestos que le ofrecieron y que le hubieran dado una seguridad económica de la cual, por otra parte, no sentía necesidad. Tengo amigos y no quiero perderlos, decía. Y entre sus amigo se contaban los taxistas, los trabajadores del Ingenio El Molino, de la tabacalera, y los trabajadores de las otras empresas en el estado, a quienes apoyó siempre.

Exigía de sus hijos que hiciéramos bien las cosas, desde el principio. Si van a ser barrenderos, aprendan a barrer bien, y ponía el ejemplo. Que nos expresáramos con propiedad, dentro y fuera de la casa, era otra de sus urgencias. La exigencia escolar no tenía que ver con calificaciones sino con aprendizajes, y nos ponía a prueba en cuanto tenía oportunidad. Aprendiz incansable, había estudiado toda la física presente en la Enciclopedia Británica, herramienta de consulta que ponía a disposición de sus alumnos, para poder conversar conmigo cuando regresé en mis primeras vacaciones largas de la Vocacional. Cuando me fui a Francia, y a pesar de la enfermedad que lo aquejaba, aprendió francés del Larousse para poder escribirme en un francés que reta al de muchos que pasaron por cursos y diplomados.

Deportista y conocedor de cuanto reglamento había; ampayer, réferi y árbitro cuando se lo solicitaban; redactor de notas para un periódico local; poeta de mi madre; dibujante. Pero, sobre todo, amante y enamorado de mi amá, tal como lo declara en esa última carta, escrita en francés.

Lo que me dio, lo que me dejó, está implícito en lo ya dicho.  El ejemplo es muy difícil de superar, o de igualar por lo menos.

Feliz cumpleaños, profe. Me siguen haciendo falta las conversaciones, las discusiones, las idas al fútbol a ese estadio que Ney destruyó. Te quiero.

24 de noviembre: Entre dos fines de semana increíbles

Monday, November 24th, 2014

Que soy muy afortunada, lo sé desde siempre. Que por extrañas razones entre mis amistades y contactos han estado y están personalidades increíblemente valiosas, es parte de lo que he aprendido a apreciar. La lista es muy larga y se incrementa 🙂

Del 14 al 17 de noviembre estuve participando, por primera vez, en los talleres que organiza Edhuca, para apoyar la construcción de paz y ciudadanía. De los cuatro talleres ofrecidos yo me inscribí en el de “Juegos cooperativos para el trabajo en equipo”. Fue una maravillosa experiencia, rica en conocimientos, contacto con gente muy solidaria y participativa, de los cuales muchos son docentes jóvenes trabajando en comunidades de alguna manera. Pero también participamos todos los talleristas en actividades conjuntas. No ego, no estrés. Solamente aprendizaje y colaboración.IMG_1539 IMG_1545
Vino una semana de trabajo en la que, al mismo tiempo, comenzamos a organizar la visita del Dr. Sugata Mitra y su esposa Sushmita a León y Dolores Hidalgo, para llevarlos a conocer las zonas arqueológicas y las ciudades coloniales en la región. Reorganizar todo cuando supo y supimos que tendría otra conferencia en Tlanepantla, la mañana del sábado, y que regresaría a León a media tarde del domingo para volar de aquí a Denver (lo cual me pareció lo más absurdo del itinerario que le organizaron). Planeamos entonces la ida a Teotihuacan y al Museo Nacional de Antropología, dado el enorme recorte en el tiempo disponible.

Durante la semana anterior, vía mail, había establecido contacto con Oscar Ofarrill, quien está implantando SOLE en el estado de México. Se unió entusiastamente a la troupe, aportando ingredientes interesantes y enriquecedores. Estuvo en la conferencia de Dolores Hidalgo, y llegó a Naucalpan junto con Armando, su esponsor en el proyecto de SOLE, quien estaría a cargo del transporte.

Mientras el profesor Mitra y Sushmita se ponían cómodos para el paseo, conversamos con autoridades educativas del Estado de México. Antes, al salir de la conferencia, en las mesas que ofrecían productos regionales y libros a los docentes participantes en el congreso de educación local que se celebraba en el Auditorio Centenario, me habían regalado un catálogo de la publicaciones del Instituto Superior de Ciencias de la Educación del Estado de México, en cuyas páginas encontré los datos y los perfiles de dos entrañables ex alumnos de Matemática Educativa, con quienes fundamos la Maestría en Educación Matemática en la Normal Superior #1 del Estado de México. El contacto lo perdí cuando vine a vivir a León, hace 22 años. Dejé mi tarjeta a quien me regaló el catálogo, que es alumno de ellos. Lo triste: le acababan de informar que habían baleado al hijo mayor de Rocío Nava, en un asalto 😦

En cuanto llegué a Tlanepantla me registré en el hotel Crowne Plaza, frente al auditorio, antes de irme a la conferencia. Cuando el profesor y su esposa salieron para irnos de paseo, venían con su equipaje: las autoridades educativas locales los cambiaron al Hotel Presidente, en Polanco, para facilitar el paseo del domingo. Excepto que a nadie habían avisado antes de la conferencia. Yo ya no podía cambiar de hotel.

Así, salimos rumbo al Presidente para dejar las maletas de nuestros visitantes. Una hermosa vista hacia Chapultepec y el Auditorio Nacional, desde el piso 14. De ahí, yendo ya a Teotihuacan (guiados por el GPS de Oscar), paramos a comer tacos de la calle, a petición de Sugata y Sushmita, y disfrutamos la experiencia. La ida a Teotihuacan se complicó por el tráfico y las rutas, pero llegamos alrededor de las 4 de la tarde. Nos esperaba un contacto de Oscar (súper conectado) quien nos presentó a quien sería nuestra guía y traductora en la escasa hora y media de que disponíamos antes del cierre de las instalaciones. IMG_3264 IMG_3269 IMG_3270 IMG_3273

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Como no era posible subir a las pirámides, caminamos por los edificios bajos mientras la guía nos comentaba algunos detalles. Sushmita y y compramos artesanías de obsidiana. Sugata se compró un sarape y lo usó toda la tarde.

La guía nos condujo al Calpulli Coacalco, en el pueblo de San Juan Teotihuacan. Una universidad nahuatl donde se transmiten la lengua, los conocimientos y las tradiciones de esa cultura; han creado calpullis en países de Europa, por ejemplo. En la puerta nos recibieron vestidos con ropa ceremonial y un bracero de copal; nos hablaron en nahuatl y la guía tradujo para todos. Luego hicimos un recorrido por las instalaciones, que incluyen cuartos para visitantes. El temazcal en el que se hacen sesiones de sanación espiritual, psicológica y de dolencias fue algo que tuvimos que descartar, aunque estaba programada la sesión. Luego nos presentaron danzas rituales que representan la manera en que la cultura nahuatl enfrenta a la muerte: cantos y danzas. Pregunté sobre una pisada particular, con el canto del pié, y me dijeron que representa el cuidado que se tiene al cruzar zonas de espinas en el curso de la vida en camino hacia nuestro destino final. Bellísimo.

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A las danzas y cantos ceremoniales siguieron limpias. Yo fui la primera, parada en el centro de cuatro ramos de hierbas  orientados con los cuatro puntos cardinales. Un bracero de copal en una mano y uno de los ramos en la otra, para sacudirme las malas vibras y darme protección. El ramo utilizado, el orientado según yo decidí pararme, se descartó. Luego pasó Sugata y tuvo que tomar otra orientación, y se repitió el proceso, excepto que, en este caso, el guía espiritual pidió las “plumas del abuelo” para incluirlas en el acto. El joven que las trajo se puso vestimenta ad hoc para poder colaborar en la limpia, con las plumas. Siguió Sushmita, y finalmente Armando.  En todo este ritual no hubo fotos. Nos ofrecieron café, té y panqué para terminar la visita. Me llevaron a mi hotel y a Sugata y Sushmita al suyo.

Desperté a las 3 de la mañana del domingo y traté de dormir, sin lograrlo, hasta que dieron las 4:30 A.M. A esa hora puse una nota en Facebook, sobre lo agradable que hubiera sido ver a otros amigos en esta visita. Respondió Nohemí Lira, que regresando de Europa traía el horario volteado y también estaba despierta. Nos pusimos de acuerdo para vernos en el lobby del hotel Presidente para ir a desayunar. Una de las cosas buenas de este hotel: uno puede encargar sus pertenencias sin estar hospedado. Dejé mi maleta y nos fuimos al Lynis de Polanco, para desayunar antes de ir al Kafee Bondy que abre a las 9 AM (y la gente que hace fila aplaude al abrirse las puertas), a unos pasos del Lynis, para tomar un delicioso chocolate con una conchas exquisitas, recién salidas del horno. Una delicia para acompañar la agradable conversación con Nohemí, quien me puso al corriente de sus fantásticos planes y expectativas.

De regreso al hotel encontramos a Sushmita, Sugata y Oscar. Un amigo de Oscar se incorporó al grupo y Nohemí se despidió. Nos dirigimos al restaurante del hotel para que el grupo desayunara, mientras se incorporaba el líder del Partido Humanista, quien quería conocer la propuesta educativa de Sugata y explorar la posibilidad de incorporar algunas de esas ideas a su campaña. Todo esto, por los contactos de Oscar. Luego llegaron tres alumnos del ITAM, trabajando para TED México, que querían una entrevista con Sugata. Compartimos la mesa, las conversaciones, las traducciones, las experiencias. A las 11 A.M. se dió por terminada la reunión y nos encaminamos al Museo de Antropología. Entre distracciones, guardar equipajes, etc.  entramos al museo casi a la una de la tarde (antes de entrar, los chavos del ITAM le hicieron la entrevista). Teníamos una hora justa, antes de que Oscar los llevara al aeropuerto. Alcanzamos a ver la sala Mexhica y la Maya, que era la que ellos tenían particular interés en conocer. A esa sala llegó un par de maestras de alguna escuela privada, a conversar con Sugata. Sushmita recorrió conmigo algunos espacios, mientras.
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Al dar las 2 P.M. nos encaminamos al hotel y recogimos nuestras pertenencias. Oscar los llevó al aeropuerto, yo crucé la calle para tomar el metro rumbo a la Central de Autobuses del Norte.

De las cosas que más aprecié, además del compartir conocimientos y experiencias con cada uno, y de aprender de Sushmita y de Sugata, fue la enorme sencillez, paciencia y tolerancia para todo lo que fue su viaje y las interacciones con tan enorme cantidad de personas. En ningún momento hubo una muestra de cansancio, tedio o incomodidad. Quisieron probar y disfrutaron de nuestras comidas, y se interesaron por todo lo que vieron en el largo recorrido por las calles y avenidas del D.F.

Algo que muchos acémicos locales tendrían que aprender.

27 de octubre: Un muy buen día

Monday, October 27th, 2014

No sé exactamente cuál fue el sueño de anoche, pero hizo que este día me sintiera muy a tono con su luminosidad.

Después de los intermitentes apagones de anoche, que hacían sonar la alarma de la estufa y arrancar el motor del refri, me decidí a levantarme a desconectar todos los aparatos. Por eso no me dormí tan pronto como hubiera querido. Creo que la última vez que vi el reloj pasaba de las once.  Mientras el sueño llegaba, mi pensamiento voló a donde siempre; eso sí lo sé de cierto 🙂

Mi organismo no quiere saber de cambios de horario y, como no tengo obligación de salir de casa ni de cumplir con agendas, sigo despertando a la hora de siempre, que desde esta semana corresponde a las 5:30 A.M. Los pájaros están en la misma sintonía y cuando bajo por el primer café ya rondan esperando su ración de alpiste.

El café me lo tomo despacio mientras leo los titulares de los periódicos, en línea; checo los mensajes de correo, las notificaciones de Facebook y Twitter, y respondo lo que sea necesario. Después saludo a la comunidad y me retiro para organizarme.

Seleccioné la ropa sintiéndome contenta y atisbando la mañana llena de sol. Y así ha transcurrido. ¡Hasta conversé con doña Silvia mientras preparaba la comida! Porque seguir con el horario “regular” implica que tengo hambre a la hora de siempre, no a la que marca el reloj (que de por sí no acostumbro seguir). Tal vez a eso se refería el consejo de poner atención a los demás y sus necesidades.

Hace un rato me llamó Pako porque recordó que hace dos días lo desperté (como a medio día), y quería saber sí era urgente. Afortunadamente no. La conclusión de la breve conversación es que tal vez vaya yo a Guadalajara antes del viernes. Un viaje rápido, que podría alargar en función de los pendientes que se resuelvan de aquí a entonces.

Y hoy no hay juego de Serie Mundial. Los programas en los canales del cable están para llorar. El Jazz por la tarde de La Colmena Radio iba muy bien hasta que llegó el spot de Morena (aghhhh) que, afortunadamente duró poco y bastó con apagar el aparato momentáneamente.

Quedan como tres horas muy aprovechables para terminar un libro. Y a eso voy.