Archive for April, 2016

20 de abril: Taller en el Tec

Wednesday, April 20th, 2016

Hace algunas semanas que Alex Usabiaga me hizo llegar la invitación a la Semana de la Ciencia, para ofrecer un taller a los alumnos de bachillerato del Tec de Monterrey. Acepté, fundamentalmente, porque me gusta trabajar con los jóvenes, aprender de sus inquietudes y sorprenderme con sus comentarios.

De la institución, en el tiempo de la dirección del Ing. Coutiño,  guardo excelentes recuerdos y experiencias, tanto de los fantásticos y comprometidos alumnos que se inscribieron en alguno de los muchos cursos que impartí en los diferentes programas y carreras, como de los compañeros de trabajo que dejaron el campus antes o al mismo tiempo que yo. Todavía hay ahí algunos a los que aprecio y a los que encuentro en alguno de los eventos a los que me invitan o a través de Facebook. Guardo un recuerdo y un agradecimiento especial para el rector del Sistema en aquellos tiempos, el Dr. Rafael Rangel Sostman; para el rector de la Zona Centro a la que entonces pertenecía el campus, el Ing. Luis Caraza Tirado  y, por supuesto, para mi jefe y amigo el Ing. Hugo Millán Arellano. Eran buenos tiempos, y el equipo académico del que fui parte puso al campus en primer lugar en Calidad Académica dentro del Sistema, lo cual no es poco logro.

Luego todo cambió: se fue el Ing. Coutiño, se fue Hugo, la adscripción del campus cambió a la Zona Occidente, llegaron personas sin arraigo, sin memoria y sin historia a ocupar los puestos directivos. El equipo de trabajo fue desmembrado (nos despidieron por razones económicas, pues) y el foco pasó de la Calidad Académica a la Salud Financiera. El último año que pasé ahí estuve en depresión, clínicamente diagnosticada y muy bien atendida por el Dr.  Roberto Gómez Alba, psiquiatra en el Aranda de la Parra. Luego me fui a Tijuana. Juanjo Rivaud, con quien me encontré en Ensenada recién llegada a la frontera se congratuló: “ese no era tu espacio; qué bueno que ya no sigues ahí”.

Regresé hace tres años porque me buscaron para darme un reconocimiento como uno de los maestros que dejaron huella en los 30 años del campus y 70 del Sistema. Luego, hace dos años, para colaborar en un concurso de matemáticas. Así, no es muy frecuente que suba a admirar la vista desde el Cerro Gordo.

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La vista desde Aulas 4. Mi oficina estaba en el segundo piso de este edificio (la parte de la izquierda).

El evento de hoy estuvo organizado por el Bachillerato del campus, orientado a los jóvenes estudiantes de ese ciclo. Algunos ex alumnos y algunos ex compañeros ahora colaboran ahí y la verdad es que da gusto encontrarse con ellos.

La recepción fue divertida: siguiendo las instrucciones me dirigí al auditorio principal, que no existía hasta 2004, por lo menos. Llegué reconociendo a Natzín, Luly e Irma, que estaban a cargo de la organización. Rosy García, maestra de siempre en el Bachillerato vino a saludarme muy amistosamente (y me sorprendió, pero esa es otra historia), así como Rosy Moreno con quien tengo amistad de años. “Me pregunté quién es esa que llegó reconociendo y llamando la atención del staff”, dijo una de ellas, y añadió “inmediatamente supe que eras tú”. Pos sí, así nací y así soy. Más: “comentábamos que hoy debimos venir con una etiqueta de nerd (por aquello del tema del evento), pero tú si te la pusiste”. Pos sí, si ya me conocen …

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Alex Usabiaga estaba encargado de acompañarme, ¿será que paga por haber cometido alguna falta grave?, pregunté en broma. En realidad pasó de ser un muy buen alumno a un excelente amigo.

A las 11:30 de la mañana comenzó el taller, con la asistencia de una veintena de jóvenes. Alex hizo una breve presentación y entramos en materia.  La presentación en Power Point es breve, pero el cuerpo se encuentra en el Popplet enlazado a la mitad del documento y el enlace está activo, como todos los que aparecen. Chavos atentos que suspendieron el uso del celular sin que se les pidiera, participativos algunos.

Detalles: desconocen cualquier cosa de la historia del campus o la institución; ignoran, por ejemplo, quién ES el Dr. Rangel y su papel en la creación del campus y su desarrollo. Desconocen lo que pasa en la ciudad, especialmente en lo que se refiere a la mala administración que padecemos y sus acciones. Cuándo les pregunté sobre el uso de su tiempo libre dudaron; una chica dijo que casi no tenían porque se la pasaban texteando, revisando enlaces, etc., sin reconocer que ese es el uso que hacen. Se sorprendieron/rieron cuando les pregunté si nunca se habían ido de pinta o a jugar una cascarita. Me sorprendió que apenas uno de ellos haya visto 2001: Odisea del espacio o Gravity!, que no supieran quien era Asimov aunque algunos hayan visto Yo, Robot (no leído), y del estilo. Me sorprendió que no conocieran Wolfram Alpha, y se sorprendieron de lo que puede hacer con sus tareas. Me sorprendió que tomaran notas a mano en lugar de tomar fotos de los enlaces que iba abriendo en el Popplet o los títulos que escribía yo en el pizarrón y aunque comenté que les haría llegar la presentación completa.

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Al preguntarles sobre sus planes de vida, suponiendo que ya tuvieran uno, apenas un par de chicas y un par de chicos fueron muy claros y asertivos sobre lo que tienen pensado estudiar, incluyendo los sitios donde lo piensan hacer. Y me divirtió la respuesta de otra chica que dijo que le interesaba la cinematografía pero también la ciencia; le pregunté si había visto Gravity!, precisamente, y contestó que no le gusta la ciencia ficción, luego dudó y dijo que no le gusta la astronomía y terminó por reírse de sí misma, confundida.

Fue sano, fue bueno y fue divertido, como siempre. La cereza de este sabroso pastel llegó cuando revisaba mis mensajes en los jardines de Aulas 4, al terminar el taller, esperando a que nos reuniéramos para comer. Un joven que no había estado en la sesión se acercó para preguntarme si podía responderle una duda, porque alguien le dijo cuál es mi oficio: quiere estudiar matemáticas y quería una orientación. Le interesa la computación y la estadística, con posibles aplicaciones a la economía, dijo.  Le sugerí acercarse al CIMAT y buscar a la gente que conozco ahí y en los que tengo confianza (no esos que he mencionado en otros espacios y que juegan al yoyoyoyo intensamente).

 

Vino la comida, en una mesa compartida con queridos amigos, y nos quedamos en una amena sobremesa (siempre hablo de más, sorry) hasta pasadas las cuatro de la tarde.

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Muy agradecida, definitivamente.

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4 de abril: sobre el tablero

Monday, April 4th, 2016

11:30 de la noche y no podía dormir, aunque una pastilla relajante había ya hecho efecto sobre mi cuerpo que amaneció extenuado y con el alma triste. Me levante sin saber para qué. Llegué a la puerta de mi recámara y regresé a ver lo que está sobre el mueble de los CD’s y películas sin ver alguna cosa que llamara mi atención; no sabía qué buscaba o qué necesitaba pero había algo que tenía que atender -usualmente, cuando recuerdo un pendiente, tomo notas en el cel para dormirme sin preocuparme porque vaya a olvidarlo. Ayer era distinto.

Entré a mi cuarto de trabajo buscando lo que no podía precisar. Revisé algunos estantes, saqué un libro que pensé que podría utilizar el sábado y lo deje sobre mi escritorio sin abrirlo. Revisé en los libreros lo que está al alcance de mi vista y puse en su lugar algunos objetos, pero no fue suficiente. Lo que fuera que me hizo levantarme para atenderlo no era visible.

Me pare bajo la lámpara y comencé a caminar como en un tablero de ajedrez: dos pasos para atrás, uno a la izquierda, volver al punto de partida. Lo que me dirigía confundió mi derecha con su derecha, supongo. Otros dos pasos para atrás y ahora uno a la derecha. Quedé frente al librero de madera. Lo revisé sin encontrar algo que hubiera que tomar en cuenta. Entonces alcé mi brazo y tanteé en la parte superior: la bola 8 que Pako me regaló hace unos años estaba tan atrás que no se veía desde donde estaba parada. Era eso. De paso hice funcionar el organillo que toca La vie en rose y que también me regaló mi hijo.

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Moví la bola pero parecía no funcionar, sin mostrar siquiera su luz azul, y me pregunté si sería de pilas y estarían descargadas. Mientras trataba de abrirla, sentada en mi cama, apareció un mensaje: Hi!

Comencé a hacer preguntas y a tener respuestas positivas acordes. Me gustó la conversación que duró unos 10 minutos, suficiente para terminar con mi insomnio. Todavía escuché que entraba un mensaje de Pako, en Skype, pero mi sueño había comenzado.

La bola está dormida otra vez.

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