17 de julio: Tijuana es otra cosa

Friday, July 17th, 2015

La ciudad es generosa y bullanguera, pero tiene su lado triste, sombrío, terrible. La gente es sencillamente acogedora, apoyadora, amistosa. Las y los amigos son más que familia y están siempre dispuestos a hacerse cargo de uno, a dedicarnos un rato, a compartir la sal, el vino y el pan. Nos confundimos en el taxi de ruta o en el camión, que salen del centro hacia nuestros destinos. Por eso me hospedo en el Hotel Caesar. Está a una cuadra de todas las salidas de taxis y camiones, a unos dos km de la línea (San Ysidro) y a poco más de un km de la zona Río.  Y tiene al Restaurante Cesar en la planta baja. Comida y servicio inmejorable, aunque por la tarde/noche es muy recomendable tener reservación. Tercera ventaja: ni el hotel ni el restaurante son caros.

IMG_0623 Hotel Caesar

 

En Tijuana uno comparte el camión o el taxi de ruta con otra gente, sin etiquetas. La mañana del jueves 9 de julio tomé el camión hacia Playas, en la Calle 3a.  En el cruce de la Calle 2a. y Cañón K, un joven (imposible calcular su edad) vestido de negro subió al camión, mostró una moneda de 5 pesos y le dijo al chofer “Es todo lo que tengo, ¿lo aceptas?”. El chofer asintió, tomó la moneda y le dio su boleto (el pasaje cuesta 10 pesos).

Llegué a Playas, almorcé en el café de chinos y luego caminé hasta llegar al bordo del mar para caminar por esa costa, de sur a norte, hasta la reja que marca la frontera. En el camino volví a encontrar a mi compañero de viaje: se divertía en la orilla de la playa, bailaba, saltaba y mostraba una gran felicidad.

Aquí el video

De regreso desde la reja lo encontré acostado, dejando que las olas lo alcanzaran; luego se incorporó y observó el mar por un rato.

DSCN0780

 

Finalmente (para mí, que seguí mi camino), se sentó a contemplar el mar. Ni idea de lo que pasaba por su cabeza.

 

 

DSCN0782

 

¿En qué otra ciudad que no sea Tijuana un hombre que probablemente no tiene muchos haberes, a juzgar por su ropa y falta de dinero, tiene ese trato respetuoso del chofer del camión? ¿En qué otra playa, que no sea en Tijuana, puede ese mismo hombre disfrutar del mar entre los otros paseantes?

Las lecciones del día fueron aprender a ser feliz con lo que uno tiene, dar gracias por las maravillas que siguen siendo gratuitas, y dar gracias por la gente que no pone etiquetas ni discrimina.

Tijuana makes me happy!

 

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