Archive for July, 2015

25 de julio: Bodas de oro con la Ciudad de México

Saturday, July 25th, 2015

El pretexto para el viaje era asistir a la exposición “Leonardo y Miguel Angel”, en Bellas Artes. Muy anunciada, muy concurrida, con muchas limitantes para los deseosos de admirar a estos artistas. Desde que la anunciaron, el plan era estar en Ciudad de México en este fin de semana. Entre otras cosas, porque preveía trabajo en un curso para el mes de agosto. Luego, Marychuy y familia anunciaron que estarían también en estas fechas. Judith vendría en agosto. Decidí ir del 22 al 24 para, además, recorrer los barrios de mis recuerdos en la ciudad que me abrió los brazos hace 50 años.

Casi coincidimos Marychuy y yo en la llegada al hotel Plaza Revolución, a unas cuantas cuadras del monumento y casi en la esquina de las avenidas Reforma y Juárez. Apenas instaladas, decidimos salir a comer algo para luego ir a ver lo de los boletos de acceso a la expo. De camino al hotel, desde la Central de Autobuses del Norte y viajando en metro, como siempre, pude ver el deterioro de la avenida Puente de Alvarado. Llena de puestos de todo tipo de comercio, mayormente comida, al punto de ocultar completamente la entrada del Templo de San Hipólito, que está en un nivel más bajo que la banqueta. Muchas suciedad y mucha prostitución a plena luz del día.

Decidimos comer en un Toks cercano, para luego caminar hasta Bellas Artes. De paso, le mostré la esquina donde estuvo Larín, anexa a los departamentos a los que llegué a vivir antes de cumplir los 16 años, sobre Puente de Alvarado. A través de la puerta entreabierta, percibí la especie de vecindad que construyeron en su lugar. El jardín del Panteón de San Fernando está descuidado y sucio, como toda la zona. Cruzamos por la Alameda Central, donde un contingente de granaderos estaban a la expectativa de las acciones de un grupo de unos 50 manifestantes del PT en el Hemiciclo a Juárez.

IMG_20150722_171254

En Bellas Artes ya no había venta de boletos, aunque los revendedores tratan de engañar a la gente, ofreciendo algunos sin advertir que los boletos se venden solamente para el mismo día y tienen ya una hora asignada, que ni siquiera es seleccionada por el cliente y que solamente depende del orden de llegada en la fila. Los que se compran por Ticket Master son para el mismo día y exclusivamente para ingresar a las 7 P.M. Tuvimos que preguntar a tres de los policías asignados al espacio, para saber que:
1) La venta de boletos inicia a las 8:30 A.M., pero la fila se forma desde antes de las 8:00 A.M.
2) Solamente ingresa una persona y no puede comprar más de cinco boletos.
3) En la fila que inicia en la puerta principal y  progresa hacia la izquiera del edificio se forman los “regulares”. Cuesta 46 pesos por persona.
4) En la puerta situada al lado derecho del edificio se forman dos filas: una a la izquierda,  para tercera edad y minusválidos, y una a la derecha para maestros y alumnos. Las credenciales deben estar vigentes, en cualquiera de los casos. Es gratuito. Y sí: un adulto mayor puede obtener los de sus acompañantes maestros o alumnos, y viceversa, portando las credenciales respectivas.

Regresamos al hotel al que recién llegaban los Ricardos, marido e hijo de Marychuy, desde Veracruz. Salimos a encontrar a David Fernández en la Librería El Péndulo, un lugar muy agradable para cenar y tomar café y para que se nos antoje tener mucho dinero para gastar en libros, películas y unas cuantas cosas más. Llovió, pero eso refrescó la tarde.

El jueves salimos a las 7:30 A.M a comprar los boletos para ingresar a Bellas Artes, con apenas un café del Oxxo. La fila menos larga era, por supuesto, la de tercera edad y minusválidos. Me formé ahí, con las credenciales de todos, esperando que accedieran a venderlos. Y así fue. De cualquier manera, Ricardo se había formado en la de maestros, por si las dudas. La de los regulares ya daba vuelta completa al edificio. Cuando llegué a la ventanilla eran casi las 9 A.M. y me darían los boletos para ingresar inmediatamente. Propuse que me los dieran para las 11 A.M. “No se puede” dijo el empleado., mientras veía nuestras credenciales. “¿Vienen desde Tijuana para ver esto?”, preguntó. Y añadió: “Se los daré para las 11, pero no lo comente con nadie”. Tendríamos tiempo para almorzar en el Sanborns de “Los Azulejos”, que era el plan. Bello e histórico edificio cuyo restaurante está repleto después de las 10 A.M.

20150723_101641 20150723_10162820150723_101651IMG_0578

Y luego, caminar por el centro, hasta que dieran las 11. En contraste con Puente de Alvarado, las avenidas Reforma, Juárez y Madero están muy cuidadas. Ningún tipo de indigente, por lo menos a esas horas. Madero es totalmente peatonal, y está repleta de comercios bien establecidos. El Zócalo es “Territorio Slim”, como casi toda la avenida Madero.

20150723_12204520150723_10191120150723_10192420150723_10195120150723_10303720150723_103101

Y luego el Mercado de Jamaica (para mis conjuros próximos) y el de peces, en Mixhiuca.

20150723_125329 20150723_125349 20150723_132841 20150723_132847 20150723_132928 20150723_132937

Regresamos al centro de la ciudad, en principio hacia el mercado de San Juan, para comer, pero se atravesó una especie de restaurante cantina justo en donde comienza la zona de cafés y restaurantes de chinos, en la calle de Dolores. Y de ahí a comprar café a Villarías, recorrer la calle de Ayuntamiento recién bañadita en una bella tarde, y caminar hasta el Monumento a la Revolución, cuyo entorno frontal muestra a los jóvenes en actividades de danza y juego, mientras que en su parte posterior aloja al plantón de los maestros de la CNTE. Subimos al mirador y al terminar el recorrido nos sorprendió la lluvia.
IMG_0943 IMG_0944 IMG_0945 IMG_0947 IMG_0948 IMG_0949 IMG_0950 IMG_0952 IMG_0954 IMG_0961 IMG_0962 IMG_0964 IMG_0965 IMG_0980 IMG_0981

Un día que terminó a las 8 P.M. 12 horas de caminar y de recuperar mi esencia chilanga.

¿La expo? Fue lo de menos: unas cuantas obras de Miguel Angel y otras tantas de arte mexicano inspiradas en ellas. Fotos de la Capilla Sixtina y una réplica de La Piedad. Y soamente un salón con agunos de los bocetos de Leonardo y algunas citas de sus escritos. Ni siquiera había una selección interesante de souvenirs. Adentro no se pueden tomar fotos. La gente entra en grupos, en recorridos de aproximadamente 45 minutos. Afuera hay algunos audiovisuales.

 20150723_120018 20150723_120025 20150723_120039

FB_IMG_1437670667600 FB_IMG_1437670715111 FB_IMG_1437670747126 20150723_104745 20150723_104822

Advertisements

17 de julio: Tijuana es otra cosa

Friday, July 17th, 2015

La ciudad es generosa y bullanguera, pero tiene su lado triste, sombrío, terrible. La gente es sencillamente acogedora, apoyadora, amistosa. Las y los amigos son más que familia y están siempre dispuestos a hacerse cargo de uno, a dedicarnos un rato, a compartir la sal, el vino y el pan. Nos confundimos en el taxi de ruta o en el camión, que salen del centro hacia nuestros destinos. Por eso me hospedo en el Hotel Caesar. Está a una cuadra de todas las salidas de taxis y camiones, a unos dos km de la línea (San Ysidro) y a poco más de un km de la zona Río.  Y tiene al Restaurante Cesar en la planta baja. Comida y servicio inmejorable, aunque por la tarde/noche es muy recomendable tener reservación. Tercera ventaja: ni el hotel ni el restaurante son caros.

IMG_0623 Hotel Caesar

 

En Tijuana uno comparte el camión o el taxi de ruta con otra gente, sin etiquetas. La mañana del jueves 9 de julio tomé el camión hacia Playas, en la Calle 3a.  En el cruce de la Calle 2a. y Cañón K, un joven (imposible calcular su edad) vestido de negro subió al camión, mostró una moneda de 5 pesos y le dijo al chofer “Es todo lo que tengo, ¿lo aceptas?”. El chofer asintió, tomó la moneda y le dio su boleto (el pasaje cuesta 10 pesos).

Llegué a Playas, almorcé en el café de chinos y luego caminé hasta llegar al bordo del mar para caminar por esa costa, de sur a norte, hasta la reja que marca la frontera. En el camino volví a encontrar a mi compañero de viaje: se divertía en la orilla de la playa, bailaba, saltaba y mostraba una gran felicidad.

Aquí el video

De regreso desde la reja lo encontré acostado, dejando que las olas lo alcanzaran; luego se incorporó y observó el mar por un rato.

DSCN0780

 

Finalmente (para mí, que seguí mi camino), se sentó a contemplar el mar. Ni idea de lo que pasaba por su cabeza.

 

 

DSCN0782

 

¿En qué otra ciudad que no sea Tijuana un hombre que probablemente no tiene muchos haberes, a juzgar por su ropa y falta de dinero, tiene ese trato respetuoso del chofer del camión? ¿En qué otra playa, que no sea en Tijuana, puede ese mismo hombre disfrutar del mar entre los otros paseantes?

Las lecciones del día fueron aprender a ser feliz con lo que uno tiene, dar gracias por las maravillas que siguen siendo gratuitas, y dar gracias por la gente que no pone etiquetas ni discrimina.

Tijuana makes me happy!