Archive for April, 2015

25 de abril: La música y la magia

Saturday, April 25th, 2015

La FENAL de León no es, ni con mucho, un evento semejante al de Guadaajara.

Y sin embargo, en esta ocasión hubo magia. Llegué alrededor de la 5:30 y tuve tiempo de pasar por el stand de la Librería Francesa y hacerme de un par de libros antes de ir a la presentación del libro Ladakh, de Francisco Alatorre Vieyra, Premio Nacional de Poesía Efrían Huerta 2014. Lo presentaba Rocío Cerón, a quien conocí en un taller que impartió en el Centro de Posgrado y Estudios Sor Juana, en Tijuana.

Salí corriendo para llegar a tiempo al evento organizado por la Librería Efraín Huerta del Fondo de Cultura Económica. El Maestro Carlos Prieto presentaba su libro Dimitri Shostakóvich. Genio y drama, y ofrecía un breve concierto. Un lujo verdadero. No solamente nos platicó, muy amenamente,  de su vida, sus estudios de ingeniería y economía en el MIT y la manera como conoció y se enamoró de la música y la obra de Shostakóvich, sino que también nos ofreció tres piezas, para violonchelo.  Aunque solamente estaba anunciada la Suite No. 3 para violonchelo solo, de Bach, complementó con una marcha de Prokofiev y el Minueto de la Primera Suite de Bach. Una delicia, y un público de todas las edades muy interesado y conocedor.

La magia vino en el segundo movimiento de la Suite No. 3 (son seis movimientos). Ahí sí me fui de viaje con la música, hasta que la imagen de un beso que debió venir de muy lejos me trajo de regreso a la realidad. Esta vez no fue la brusca negación de lo imposible sino el alejamiento de quien dice hasta pronto y se va perdiendo en la distancia. Fue bello y fue bueno.

Terminó el concierto, y vino la toma de fotos y firma de autógrafos. Una persona amabilísima y cordial, el Maestro Prieto.

“Para Blanca, mi estimada amiga, con un abrazo. Carlos”, escribió.

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1 de abril: la necesidad de escucha

Wednesday, April 1st, 2015

Salí de la Comer de Centro Max como a las 6:30 P.M. Necesitaba algunas cosas para asegurarme de no necesitar nada de aquí al lunes. Como siempre, empujé el carrito con mis compras hasta mi auto. Un señor de los que contrata Costco para apoyar a los clientes, según me dijeron, acudió en mi ayuda y comenzó a poner los artículos en la cajuela. Le pregunté si había mucho trabajo, como consecuencia de las vacaciones. “¿Vacaciones?”, preguntó. 

A continuación me contó que su esposa falleció el jueves de la semana pasada, y le avisaron cuando estaba trabajando. Que, como consecuencia, una de sus hijas tuvo un aborto y la otra se puso muy enferma. Que aunque vivía por el rumbo de Duarte, se había venido a rentar una casita en León para estar cerca de su esposa hospitalizada. “La diabetes”, me dijo. Primero una pierna, luego un ojo, y así cocinaba, hasta que empezó a tener problemas en el otro ojo y a sufrir de una laceración en el talón, hasta que se lo quitaron casi todo. Pero ya no permitieron que le quitaran la pierna completa. 

Sus hijos están todos casados y cada uno en su casa, pero va a regresar para estar más cerca de ellos. Luego me cuenta que el Domingo de Ramos hubieran cumplido un aniversario más de su matrimonio, con esas palabras. Pero ella falleció el jueves, y ya no festejaron. Luego recuerda que desde que se casaron ella manifestó diferentes dolencias y enfermedades, y que no recuerda tiempos en que haya estado completamente sana. 

El hombre necesitaba hablar, y yo no supe hacer otra cosa que escuchar. Hasta que la llegada de varios clientes, simultáneamente, y de uno de sus compañeros de trabajo, lo obligaron a regresar a sus labores. 

Ni una lágrima, pero seguramente una tremenda soledad. ¿Vacaciones?

1 de abril: sin llorar!

Wednesday, April 1st, 2015

La Semana Santa en pleno. Si tuviera menos de 15 años y viviera en Tepic, iría al recorrido de los Siete Templos mañana, Jueves Santo. Comería los antojos que se ofrecen en los alrededores de los templos y parroquias. Al igual que los ejercicios espirituales a los que en esta temporada acudíamos en bolita de amigas, al templo del Carmen, se trataba más de ser parte de una serie de juegos sociales que de devoción verdadera. Igual que ir al santuario en El Pichón, caminando en la madrugada del 12 de diciembre, también en bolita de amigas y familiares. Sábado Santo y Domingo de Gloria los pasaríamos en San Blas o en la alberca de Compostela, con la familia extendida. 

Algunas semanas enteras las pasamos acampando en Chacala, a bordo del mar, con la familia encabezada por mi abuela, rodeada de todos los retoños de tan frondoso y fuerte árbol. Eran días gloriosos, alejados de cualquier cuestión relacionada con el trabajo o la escuela. Pako tuvo la suerte de ser parte de la última acampada que yo recuerde. 

Estos días ni pensar en salir, y mucho menos en estar todos juntos. Yo tengo trabajo pendiente y mucho que organizar en casa. Y Pako está por irse a la India. Seguramente aprovechará estos días para traer todo lo que no irá en sus maletas. Cuando llegue a casa encontrará las galletas de nata y los antojos de los que no disfrutará en los próximos dos años. Y yo estaré muy contenta.

Hoy, después de las casi tres horas y media de junta en el IEEG y de darles raite al centro de Guanajuato a mis colegas, regresé a casa cansada de todo lo acumulado, bueno y malo, de la semana: viajes, desveladas, alumnos que ahora son ex, y todo el resto. Mis pantorrillas, mis pies, mis hombros y mis brazos exigen reposo prolongado. Y a eso me dedico ahora.

Una película, mucha agua y a dormir.