Archive for February, 2015

13 de febrero: de cumpleaños, amistades y carnavales

Friday, February 13th, 2015

Y el clima cambió ayer. En lo que llegué a Guanajuato para la junta del IEEG, hacia las 2 de la tarde, habíamos pasado de una mañana soleada y fresca a una tarde progresivamente fría y lluviosa. Para las 6 de la tarde el frío calaba los huesos y la humedad lo hacía peor.  La conferencia de Julieta Fierro sobre Astronomía Mesoamericana daba inicio a las 7 y no parecía que las cosas mejoraran. Decidí quedarme a dormir en Guanajuato; Poncho Embriz me sugirió un hostal a la vuelta del Teatro Principal, lugar de la conferencia, y me dispuse a disfrutar de una charla muy animada y divertida en la que terminé ganando una moneda nuevecita de 10 pesos (lanzadas a los asistentes para observar la Piedra de sol grabada en ella) y un par de chocolates.

Aunque había pensado salir de la rutina yéndome a San Miguel de Allende este sábado, a la Bodega Dos Buhos, como paseo cumpleañero, la agradable velada y la muy confortable estancia en Cuévano, con el amanecer nublado de regalo, me hicieron sentir más que satisfecha.

Lluvia en Guanajuato. Imagen pueblerina

Lluvia en Guanajuato. Imagen pueblerina

Una ciudad que duerme a las 7 A.M.

Una ciudad que duerme a las 7 A.M.

Hasta el panadero espera a que el comercio despierte

Hasta el panadero espera a que el comercio despierte

 

El fin de semana se anuncia relajado y sin necesidad de salir de mi cama -que ni se antoja, por el clima-: leyendo, escribiendo, comenzando a colaborar en el semillero, leyendo la tesis de Karim y los avances de la de la Morra, revisando materiales para el asunto de los conteos rápidos y produciendo pequeños storyboards con los conceptos básicos. Mientras, sigo al pendiente de las novedades del viaje de Pako.

Mañana es Sábado de Mal Humor, como el día en que nací hace 65 años. Inicio del Carnaval. Esta vez el carnaval terminará el martes 17 y mi cumple ocurrirá en el inicio de la Cuaresma. Recuerdo los carnavales en Mazatlán, cuando mi tío Gonzalo y mi tía Cuca tenían casa allá. Y recuerdo cada uno de los festejos de cumpleaños que mi familia organizó para mí hasta que cumplí 15: compañeras de la escuela, vecinas y algunos familiares reunidos para disfrutar de los tamales hechos por mi abuela. No recuerdo ni los juegos ni las piñatas que deben haber habido, porque sí recuerdo la manufactura de las canastitas para los dulces; tampoco recuerdo regalos. No hay memoria de que bailáramos, ya en la adolescencia. En cambio recuerdo muy bien la culebra viva, enredada en un palo, que mi hermano Manuel y Fierros me llevaron el día que cumplí 15, antes de los tamales. Y una caja de lombrices vivas que el mismo Manuel me regaló en algún cumpleaños previo.

No hubo festejos ya, hasta los 19 años. Norma (mi roommate en casa de Juanita) inventó que festejaríamos mi cumple con un único objetivo: hacer que Arturo asistiera. Los convocados eran solamente amigos que estudiaban Arquitectura pero el objetivo no se logró, como yo lo anticipaba aunque tenía la enorme ilusión de equivocarme. No recuerdo los aspectos de la reunión aunque sí la presencia de algunos amigos sinaloenses, compañeros de Norma.

La más memorable de las celebraciones de mi cumple, sin duda, fue la de 1979: una botella de tinto, en el mini depatamento que rentábamos en el 20ème Arrondissement, pa lo que alcanzaba la beca. 276 días después nació Pako. Mi mejor regalo.

Aquí en León celebramos mis 3 x 15 en la oficina de Blanca Elías, en el Tec. Corsage, vals, mini pastel quinceañero decorado en fondant por la Maluca -que justo hoy cumple años y que entonces era mi alumna. Otros festejos fueron en comunidad. Pako organizó dos festejos sorpresa, uno en el Antares de Plaza Mayor que ya no existe: convocó a mis amigos, llevó flores y el pastel, y se aseguró de que todo estuviera listo cuando él y yo llegáramos a comer como si fuera un día cualquiera; tengo muy buenos recuerdos de las dos reuniones.  En Tijuana los compañeros se encargaron de festejarme en el comedor de empleados: Magui Saucedo, Dulce, Oliva, Lety, Ketta, Magui Amézquita, Paty, los amigos de Intendencia, y mis alumnos/amigos; gente que me hizo sentir apreciada realmente.

Creo que más que pensar en todas esas ocasiones como en festejos de cumpleaños, para mí han sido festejos de amistad, de afecto y de solidaridad. Y no, nunca he celebrado el 14 de febrero excepto por los chocolates que suelo regalar a mis alumnos, de la misma manera que les regalo dulces en Halloween.

Ahora Pako está lejos por una excelente razón -aunque regresará pronto-, yo me fui de parranda ayer, me siento relajada y muy afortunada por todas las sorpresas y todos los proyectos que trajo este año, conservo un montón de los buenos amigos de toda la vida y de los que se han ido agregando a lo largo de todos estos años y en todos los lugares por los que he pasado, y mi familia. Estoy llena de muy buenos recuerdos, y aquel que no asistió a una reunión está siempre presente y no solamente en mi recuerdo. Más afortunada no puedo ser.

8 de febrero: una semana como ¡má!

Sunday, February 8th, 2015

Llegó el sábado 31 de enero para entregar la moto al comprador en San Pancho. Saliendo de Guadalajara la camiontea tronó. Bueno, luego supimos que tronó antes, cuando iba con un amigo a Vallarta; oyeron el ruido  de un metal que cayó pero no vieron nada, y así siguieron su viaje y luego regresaron a Guadalajara; una semana después se quedó a 20 Km de la caseta de Zapotlanejo. Tuvo suerte. Estuvo tres horas esperando la grúa y llegó aquí ya tarde. Ese día ya no pudo cerrar el trato. La moto se quedó sobre la camioneta, y hasta el lunes se la llevó la grúa del taller que nos queda cerca, hicieron el diagnóstico y una reparación rápida para que el martes Pako terminara su pendiente; luego tendría que volver al taller para la reparación en serio.

Pero León Municipio y sus mañas dijeron que no. Todo un día perdido en vueltas inútiles. Que el contrato de compraventa, hecho aquí en León hace alrededor de un año, ya no era válido y había que volver a pagar revisión de la moto y a hacer un nuevo contrato notariado para llevar a cabo la venta. Y en eso se ocupó el miércoles completo. Para la revisión, le pidieron ir a una Farmacia Isseg a pagar una cuota (no en Tránsito, como es lo normal); ahí le dieron un boletito sellado y con la cantidad impresa, sin membretes, sin conceptos. En la oficina de revisiones, escribieron “Harley” sobre el boleto sellado, a modo de comprobante de pago de…¿alguien sabe? Y con eso debía ir a San Pancho, al asunto del contrato notariado.

El mismo notario dijo que ese pago era irregular, y que no podía tener validez. Pero en Tránsito (o la oficina que sea) le dijeron que sí, cuando llamó para preguntar, aunque no le pareciera legal. Fialmente se hizo la venta, Pako recibió el dinero y entregó la moto, y regresó corriendo para llevar la camioneta al taller. Apenas ayer sábado por la tarde estuvo lista.

Fue bueno porque tuvimos tiempo de conversar y de hacer planes, de comer, de tomar café, de ir al cine y a la feria. Y porque la camioneta quedó en muy buenas condiciones, y muy segura. Presintiendo que su viaje a India, este martes, es el anticipo de lo que puede ser una larga estancia allá, estuvo de lo más afectuoso (a nuestro modo) revolviéndome el pelo, dándome palmadas en la espalda, abrazándome brevemente, animándome y ayudándome a relajarme y bajarle a mi estrés, que andaba por las nubes.

Ayer llegó la novia y hoy regresaron a Guadalajara, apenas a tiempo para arrreglar su maleta y cerrar algunos pendientes de trabajo. El martes 10 saldrá a las 7 A.M. y volará de regreso el martes 17, pero hará una escala en San Francisco CA por un par de días. Entre el largo viaje y las estancias, vendrá llegando a Guadalajara alrededor del 21 de febrero. Y luego comenzará la mudanza para traer todos sus triques, se vaya o no de manera definitiva a la India. Yo espero que sea un sí.

Por lo pronto estos días han sido de puro gusto, pero voy a estrañar el ¿Má? Má, ¡Ma!

1 de febrero: La bendición que es Pako

Sunday, February 1st, 2015

Sé que la mayoría de las madres, si no es que todas, creemos que nuestros hijos son lo máximo; y sé que todos los que nos ven y nos escuchan se quedan con las ganas de decirnos que somos madre cuervo y que no todo es miel sobre hojuelas. Y algunos hasta quisieran salpicarnos con algunos cuentecillos para que le bajemos al elogio.

A Pako lo conozco casi mejor que a mí misma, y hasta puedo anticipar muchas de sus respuestas y reacciones. Conozco sus debilidades y la mayor parte de sus defectos; muchos de ellos son copia de los míos y cuando me he reconocido, al renegar de alguno de los que observo, no puedo menos que aceptar que lo ha heredado y lo ha aprendido. Dulce (aka La Morra) dijo que platicar con ambos es como platicar conmigo dos veces.

Por supuesto que no es mi copia, sino un refinamiento interesante. Mucho más generoso que yo, recuperando características de mi madre; mucho más capaz para aprender y desarrollar habilidades, recuperando las de mi padre. También es más terco, más radical, menos consecuente con la estupidez, y más paciente, tolerante y atento con los que ama de alguna manera. La amistad es lo que más valora, y la formalidad y las apariencias lo que menos le importa. Su sueño: tener dinero suficiente para impulsar una regeneración de la cultura nacional a través de la música y el arte.

Tenerlo en casa es la celebración. Puede ser en la temporada de fiestas, como Navidad o Semana Santa, o cuando decide tomarse el tiempo para compartir conmigo -como ahora, previo a su viaje a la India. Celebrar, para nosotros, es compartir alimentos, videos, películas, lecturas, caminatas y, sobre todo, conversar. Hacer planes a corto y a largo plazo, y llevarlos luego a la práctica, aunque algunos no se realizan porque las circunstancias cambian.

Y no, no estamos juntos todo el día porque cada uno necesita su espacio, desde siempre, y no interferimos. Ahora yo estoy tranquilamente en mi cama, leyendo, escribiendo y checando los avances del partido de tiempo en tiempo; Pako se fue con sus amigos después del café de la sobremesa.

Si todo va como se espera, estará una semana en India y regresará para organizar su estancia allá por dos años, al menos. Ayer conversábamos sobre lo que puede interesarles, además de sus habilidades y la experiencia en su trabajo. Primeramente, creo yo, la disponibilidad y facilidad para moverse de un lugar a otro, sin ataduras ni cargas; luego, el que no tenemos costumbres ni tradiciones que nos hagan viajar para regresar a casa en fechas críticas, ajenas a las costumbres de aquel país; también, la voluntad para aprender de otras culturas y disfrutar las diferencias. No es poca cosa haber aprendido a lidiar con una madre terca y exigente. Y no es poca cosa saber que en ninguna circunstancia lo presionaría de manera alguna para hacerlo regresar a cuidarme o atenderme. Así fue en mi casa y así es con él.

Al inicio del año habíamos planeado que lo acompañaría a San Francisco, en un viaje de trabajo para él, para celebrar allá mi cumple. El plan cambia, por supuesto, en términos de sus nuevas perspectivas y de mis nuevas actividades. Ahora el plan es ir al D.F., visitar algunas exposiciones, ir a comer al Mercado Roma y regresar a León. Será cuando vuelva de su viaje y suponiendo que sí se vaya a trabajar a aquella parte del mundo.

Pero lo seguro es la compañía y el disfrute de estos días. Y a eso me dedicaré, sin dudarlo. El tesoro que son estos momentos es mi mejor regalo.