Archive for July, 2014

29 de julio: conexiones

Wednesday, July 30th, 2014

Regreso a Tijuana después de una semana de paseo, de mar, de familia, en California. Los tres días que siguen serán de conectarme nuevamente con gente querida, con actividades que me interesan, de disfrutar otros espacios.

Mañana voy a la reunión de Tijuana Innovadora. La cita, como siempre, es a las ocho de la mañana. Por eso me alojé en un hotel del centro, para poder desplazarme a cualquier lado sin muchas complicaciones, sin desmañanarme. Y para poder cruzar la línea cómodamente sentada en un Mexicoach, pero eso será el jueves.

Para comenzar, tengo que ir a cambiar los pantalones que compré para Pako, está mañana. De la tienda le llamé para verificar lo de la talla: 30 x 30, dijo. Pero al verlos en la foto recordó que en realidad es 28 x 30. Lo bueno es que a la tienda se llega sin salirse del camino a Fashion Valley y sin pagar boleto extra del trolley.

En Fashion Valley necesito buscar un aditamento para el iPad, en la tienda de Apple. Y… lo que se me cruce y no cueste demasiado ni ocupe mucho espacio. De preferencia algo que necesite. Y/o un libro del Barnes&Noble. Pero sí, necesito vagar en solitario y comer un antojo de la comida asiática en Mission Valley.

Mientras, voy pensando en la reunión del martes próximo, anunciada hoy. Organizar ideas y materiales para estar preparadísima. Y compartir todo con Noel, por supuesto. Lo bueno es que tengo mil cosas en la nube.

Hoy fue un día de un viaje placentero, con hermosos paisajes, de Fullerton a San Diego. Luego conocí El Cajón, gracias a mi despiste que me llevó a subirme al trolley equivocado. Una hora pasadita entre regresar a San Diego para tomar el de la Blue Line, para llegar a La frontera en San Ysidro. Ahí, olvidar que cambiaron la salida a México y cruzar todo el puente, a pleno sol, antes de que me informaran que debía regresar a la estación del trolley para cruzar la nueva puerta de entrada a nuestro país.

Me recogió Clau Dian Cita frente a lo que era McDonnalds (ahora vacío). Después de registrarme en el hotel nos fuimos a comer al Vittorio’s, donde preparan unas deliciosas sangrías con frutas y la pizza es buenísima! Platicamos mucho y comimos rico. Y no nos tomamos ni una foto!

Mañana nos encontraremos en Tijuana Innovadora, y encontraré a otras personas que aprecio. Por ahora, ¡a dormir!

21 de julio: afecto

Tuesday, July 22nd, 2014

Salí de Guadalajara reconociendo un síntoma desagradable: fresez extrema. De hecho escribí que el avión olía a humanidad. Llegué a Tijuana y, como siempre desde hace unos años, me rehusé a pagar 370 pesos por el viaje a Playas. ¿Camión urbano o combi? La combi llegó primero, 13 pesos al Centro. Otros 13 a Playas.

Al subirme se agravó el síntoma y me quedó claro que debía sacudirme la ñoñez y lo fresa, adquiridos en los últimos tiempos por contagio, supongo. Para comenzar, el olor de una combi que no es la más nueva que haya conocido; luego, la música de los Ángeles Negros (¿o Azules?) y para rematar, la conversación que inicia el señor sentado a un lado. Instante de incomodidad en el que hago conciencia del daño.

Sí, Llegué muy provinciana, fresa y desconfiada. Cuando subió otro pasajero y, sin más, me preguntó “¿llegando?”, pude ya contestar como gente decente e intercambiar comentarios con mis vecinos. Así cambié de combi, ayudada por el muy amable chofer y los que apoyan en la terminal, y los pasajeros muy dispuestos a apoyar con el descenso al llegar al hotel.

Calor y nublado muy temprano, seguido de calor y una hermosa y soleada mañana. Un baño reconfortante y a casa de mis compadres, para comenzar este día en que me he reunido con más amigos que en los dos últimos años en León.

El almuerzo en el Laihoos (café de chinos) y la conversación de sobremesa en su casa. La comida en el Café Aquamarina, con la Lore, frente a la playa, después de una visita a la casa del Róber y Lilí, donde disfrutamos de un delicioso mezcal. La Lore me llevó al Ross, para el cafecito con Rocío y Judith, y la misma Judith me condujo a El Molino, para cerrar el día con Marychuy y Paty. Ahí mismo estaba Magui con su familia.

En el ínterin, los mensajes de bienvenida de amigos (ex alumnos, ex colegas) . Extrañaba este ambiente, esta hospitalidad, este vivir con ligereza.

Mañana queda todavía otra ronda de compartir con amigos, de pasear por la playa, para llenarme de todo esto que me hace feliz. Algunas fotos las subo directamente a Instagram y a Facebook, otras esperarán al regreso a León. El cariño lo voy atesorando.

Gracias a todos!

16 de julio: Nuestra Señora del Carmen

Wednesday, July 16th, 2014

La virgen de mi devoción a partir de la escuela secundaria y por muchos años. El templo de Nuestra Señora del Carmen, en Tepic, estaba en construcción en aquellos años, muy cerca de la escuela secundaria “Presidente Alemán”, a la que asistí.

A ese templo íbamos en bola a los ejerciciios espirituales de cuaresma, para jóvenes. No es que a mí me interesaran particularmente, pero andar en la bola con mis amigas, sí. Y los intereses de mis amigas no eran muy espirituales, recuerdo. El asunto es que los ejercicios eran para jóvenes hombres y mujeres: ellos del lado izquierdo de la nave del templo y las mujeres al lado derecho. Muchas de mis amigas tenían ya novio o estaban interesadas en alguno de aquellos jóvenes, y era la ocasión para cruzar miradas y alguna palabra. Nada más. A esa edad yo ni siquiera volteaba a verlos como sujetos de interés, como no fueran mis hermanos o los amigos de mis hermanos que iban a nuestra casa a pasar las tardes jugando en el patio.

Mis amigas de la época comprendían el grupo con el que había crecido, desde el jardín de niños (Rosa Navarro, se llamaba) hasta la secundaria, las amigas que se agregaron en la primaria, y algunas dos o tres que se unieron en la secundaria. Una docena de escuinclas de diferentes estratos sociales, mayormente clase media, siempre en escuelas públicas (aunque la Alemán era de cooperación entre el Estado y los padres de familia). Las aventuras y travesuras se daban dentro de la escuela misma, con la excepción de las escapadas a la Alameda para acompañar a las que ya tenían novio.

Recordé todo esto a propósito de la festividad del día. Una de mis amigas desde el jardín de niños, además vecina, con quien compartí 12 años de escuela (ella y su prima Paty) era la Yuya Rosales. De las familias adineradas de la ciudad de entonces, poseedora de carros en una ciudad que se caminaba de lado a lado en media hora, un rancho, y las caballerizas  y la pasturería que incluían un palenque al que iba a cantar Tony Aguilar en algunos festejos, situado en la parte posterior de la casa construida en un gran terreno entre dos calles. La riqueza provenía de la fábrica de tequila “Santa Elena”. Ella cumplía años en este día y la fiesta era de lujo. En aquella época, en aquella ciudad, las diferencias económicas o sociales no eran obstáculo para la convivencia entre los escuincles. Ella solía comer en mi casa y yo en la de ella (caldo de pollo, diario, para los niños).

Al terminar la secundaria ella y su prima se fueron a estudiar a Guadalajara y yo a la ciudad de México. Al reencontrarnos en las primeras vacaciones terminó nuestra amistad. Las diferencias sociales les cayeron de golpe. Además yo ¡no saludaba de beso! y parecía vago en pantalones (era la única mujer en mi grupo de primer año de Voca 3).

En 68 “perdí” a algunas de las amigas que hice en la primaria. Era comunista, dictaminaron, pues andaba en la revuelta de los jóvenes. Y un año más tarde me desprendieron de lo que quedaba del grupo porque yo platicaba con los muchachos en las fiestas en lugar de bailar con uno solo, impidiendo que la cacería se llevara a cabo conforme a las reglas (que nadie me dijo que existían, y que yo desconocía porque era uno más, creciendo y aprendiendo con ellos).

Mi única amiga siguió y sigue siendo Raquel, a pesar de la “ausencia” de 30 años que yo decidí, aún cuando no he dejado de ir a Tepic.

Y así sabe una quiénes son las verdaderas y verdaderos amigos. Quiénes entienden que crecemos y vamos cambiando sin perder la esencia y quiénes son simplemente conocidos y conocidas que al menor desacuerdo o diferencia de estilos de vida o pensamiento se alejan. Y damos gracias por esos que nunca piden nada y siempre piensan en nosotros y nos apoyan y se alegran con nuestras alegrías y sufren nuestras penas, aunque no nos veamos ni nos llamemos por teléfono ni a través de las redes. Aunque pasen 30 años.

Gracias pues por esas amigas y amigos. Gracias, Raquel (aunque nunca vas a leer esto).

11 de julio: y el aguacero estuvo tupido

Friday, July 11th, 2014

El problema es que, entonces, la señora Silvia no puede irse a su trabajo en el Rincón Gaucho, y se le antoja estar cerca de lo que yo esté haciendo, observando. Y me friqueo. O hace preguntas que no me interesa responder.Por lo mismo terminé comiendo encima de la máquina de coser: rebanadas de pan integral, quesos, prosciuto. Igual se asoma y sonríe, mientras trato de dejar claro que estoy ocupada. Y de hecho estaba en una conversación con uno de mis ex alumnos de la prepa de la Ibero Tijuana, sobre los sucesos en Gaza.

Antes estuve conversando con Magui Saucedo, vía FaceTime, mientras la señora hacía como que ordenaba mi cuarto, tratando de enterarse de mi conversación y del uso del iPad. Lo grave fue que en cuanto se dio cuenta de que ya no hablábamos vino a hacerme “una pregunta personal sobre su vida privada”. Voltee a verla con cara de WHAT? realmente sorprendida de semejante atrevimiento. En esta casa uno puede confesarse en las redes nomás porque quiere compartir lo que se le ocurre (como todo mundo sabe), pero nunca pregunta cuestiones “personales”.

Como ella no se da por aludida, ni siquiera esperó respuesta. Espetó: “¿cómo supo que su menopausia comenzó? ¿Qué sentía? ¿Qué signos había?” Y pasa, sin respiro, a contarme sus síntomas, con detalle.

Respondí algo que es cierto: yo me declaré en menopausia a los 45 años porque dije que era tiempo. Y terminé con una muy breve respuesta a sus dudas: no tuve padecimientos; cualquier cosa que note, vaya con su médico y seguro él o ella le explicará, porque supongo que eso varía con cada persona.

Y luego cerré mis oídos, aunque percibía que seguía explicando. Por fin se bajó a comer y en ese momento comenzó el aguacero. Decidí que lo más seguro era quedarme en mi cuarto de trabajo y no bajar a comer en forma.

Ya se fue, ya puedo deambular con tranquilidad por mi casa y comer en paz.

9 de julio: Comienza un nuevo ciclo.

Wednesday, July 9th, 2014

Porque hoy terminó el curso de verano, entregué calificaciones a los alumnos, y el acta a las autoridades. Hice un reporte a mi coordinadora y me despedí de ella y de la directora del departamento. Lo decidí hace unas semanas y hoy llegó el día.

Tengo muchas cosas por hacer, muchos planes por concretar, en cada uno de los círculos en los que me muevo. El más importante: mi familia. Y retomar lo que soy y lo que me gusta hacer. Vagar, por ejemplo.

Proyectos de desarrollo académico hay muchos, también; algunos muy retadores y gratificantes. Todos los signos son buenos.

Por lo pronto, a no dejar hebras sueltas antes de irme de viaje.