Archive for January, 2014

26 de enero: American Hustle y los recuerdos que trajo

Sunday, January 26th, 2014

Ayer fui a ver American Hustle.  Hacía mucho que no iba sola al cine, y extrañé la ceremonia de compartir las palomitas con Pako. Él piensa, por alguna razón, que yo como muchas palomitas. Entonces compra el paquete más grande y pide un recipiente para vaciar en él su porción… que luego rellena varias veces :). Y la verdad es que, para mí sola, incluso el tamaño más pequeño es un desperdicio; lo mismo pasa con la bebida. Y todo es extraordinariamente caro.

Una ventaja de Cinépolis es el poder seleccionar el asiento.  Sin embargo, a pesar de ser sábado, no había más de unas cincuenta personas en la sala, al iniciar la proyección. Y no había niños, lo cual agradezco, generalmente, sobre todo cuando la película es para mayores de 13 años. Recuerdo una ida al cine en Buena Park, con mi mamá y mis hermanas. Fuimos a ver The Black Dahlia, definitivamente para adultos. Sin embargo a mi lado estaba una familia con una chiquita de unos cuatro o cinco años que se tapaba los ojos, escondía la cara entre las manos, prácticamente enroscada en la silla y sumamente incómoda con las escenas y los diálogos. Aparentemente los padres no se percataron del hecho, ni de lo inadecuado de la película para la chiquita.

La película me gustó y me mantuvo entretenida. La música incorpora algunas de mis canciones favoritas, y si la hubiera visto en casa me hubiera puesto a cantar (al cabo que nadie me escucha). El vestuario, la ambientación. Claro, el haber vivido esa época contribuye a esa apreciación. Fines de los 70’s y principio de los 80’s. Una época llena de momentos trascendentes en mi vida.

El 31 de diciembre  de 1969 cerraba una puerta, convencida de que no era el momento. No sabía entonces que no habría otro momento. Por eso me hace tanto sentido el poema de Ángel Buesa, aunque parezca cursi

Quizás te diga un día que dejé de quererte,
aunque siga queriéndote más allá de la muerte;
y acaso no comprendas, en esa despedida,
que, aunque el amor nos une, nos separa la vida.

Me dediqué a mis estudios, básicamente. Con los amigos que hice en 68 iba a fiestas, al cine, a Chapultepec, a llevar serenatas a sus madres, etc. Hasta un viaje a Puerto Escondido había hecho con ellos y Feliciano Sánchez Sinecio y su esposa, para observar el eclipse total de sol, en marzo del 70. Eran como mis hermanitos. En la Semana Santa de 1972 vinieron a mi casa, en Tepic, a pasar las vacaciones. Se graduaron ese año.

En septiembre de 1972 comencé a trabajar como docente, y me puse de novia del papá de Pako, nomás para tener con quien ir a las fiestas y que nadie me sacara a bailar (detesto que me saquen a bailar).

En 1973 terminé la carrera, y al comenzar 1974 me inscribí a la Maestría en Planeación Urbana, en la ESIA del Poli. Me di de baja porque no significaba reto alguno y aproveché que se abrió Matemática Educativa, en el CINVESTAV, para inscribirme como alumna de tiempo completo pero sin dejar de trabajar. El CONACYT me dio beca para todo el programa. Era la primera generación y la planta de profesores era de primera: Rivaud, Imaz, y Filloy, acompañados de Papini, Arreguín, Antoniano y Riestra. Me incorporaron como ayudante de investigación, sin salario, y comencé a escribir lecciones para Matemáticas 100 horas y a ponerlas a prueba, al tiempo que trabajábamos con profesores de Neza para conocer el impacto de los materiales. Así conocí también la realidad educativa en la Sierra de Guerrero.

En 1976 me casé, porque no encontré argumentos que parecieran lógicos para no hacerlo. Mi familia no estaba tan entusiasmada con  la boda. Mi padre me autorizó a vivir en pareja sin casarme, y  mi hermano Manuel dejó de hablarme desde que me puse de novia. Mis amistades, en cambio, no encontraban más que ventajas: estudiaron la misma carrera, les va bien, ya tienen cuatro años de novios, etc. Decidí que solamente me casaba por el civil. Lo bueno de todo eso es que tengo a Pako.

Entre 1977 y 1978 hice mi tesis de maestría, dirigida por Papini. Y en 1978 el papá de Pako y yo nos fuimos a estudiar el doctorado, a Paris. No alcancé a presentar la tesis antes del viaje. CONACYT me becó por tres años y el Gobierno Francés también me otorgó beca.

En mi cumpleaños número 29 concebí a Pako, quien nació en noviembre de ese año, como si hubiera estado contando los días precisos para nacer.

1980 fue el año de aprender a ser madre de tiempo completo, lo cual resultó muy disfrutable. Solamente iba a la universidad los miércoles, al Seminario de Didáctica, y lo demás podía hacerlo en casa.  Para finales de ese año mi proyecto de tesis estaba suficientemente estructurado, y aprobado para ser desarrollado en México. En diciembre regresamos a México. CONACYT siguió depositando puntualmente las mensualidades de la beca, hasta 1981. Un buen fondo para el regreso.

Comencé a ir a Matemática Educativa, hacia abril o mayo de 1981, por dos razones: tenía que presentar la tesis de maestría, lo cual hice en el mes de junio de ese año, y necesitaba tener con quién rebotar lo que iba saliendo de mi trabajo de tesis del doctorado. Nadie mejor que Papini y Shirley Bromberg para esos efectos. Un día me dijeron que pasara por mi cheque. Para mi sorpresa, me habían contratado sin siquiera preguntarme. Una alta clasificación, como si ya estuviera doctorada.

Eso implicó ponerme a trabajar de tiempo completo mientras recopilaba la información para mi tesis en los bachilleratos públicos de la Ciudad de México. Mucho trabajo y muy ricas experiencias. A fines de enero de 1985 viajé de regreso a París, para discutir la última versión de mi trabajo con mi querido André Revuz. Pako se fue conmigo, obviamente, y logré que lo aceptaran, a la mitad del curso, en una escuela de Saint Germain. Para mi sorpresa, a mediados de marzo Revuz me anunció que mi tesis ya estaba aprobada por la Rectoría y que se había enviado un informe sobre ella (que de contrabando me dio a conocer la secretaria, por lo elogioso del documento), había que imprimirla, reproducirla, empastarla y completar la serie de trámites administrativos de rigor, y uno se encarga de hacer todo eso.  En junio de ese año presenté la tesis con unas maravillosas apreciaciones de parte del jurado y del mismo Revuz, e inmediatamente regresamos a México para retomar la chamba.

La película me hizo recordar todos estos momentos. El personaje caracterizado por Bradley Cooper (el estilo, el aspecto, el caracter) me recordó al papá de Pako. 😦

Colofón: en julio de 1991 renuncié al CINVESTAV, directamente ante Feliciano Sánchez Sinecio, entonces Director General de la institución. Dejé el D.F. Cargué con mi hijo y comencé una vida distinta.

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24 de enero: Mi visita al CIMAT

Friday, January 24th, 2014

El jueves 23 asistí a la conferencia de la doctora Clara Grima, en el CIMAT. El tema era la divulgación de las matemáticas, y la doctora nos relató el origen de las historias que ha ido creando y la evolución del blog que creó con ellas. Y lo que sigue, apoyando a los docentes y a los padres de familia.

Llegar al CIMAT es siempre una aventura, porque invariablemente me pierdo. Esta vez recorrí todos los túneles de Guanajuato antes de poder estacionarme y encontrar que el camino que debía seguir es el que conduce a Dolores Hidalgo, gracias a Google Maps.  En el trayecto encontré a un par de estudiantes pidiendo raite, con carteles que indicaban que iban a CIMAT, lo que me ayudó a llegar ya sin contratiempos.

La conferencia comenzaba a la una de la tarde y eran las doce del día. Eso me permitió tomar algunas fotos de la hermosa vista desde ese edificio que siempre me ha parecido inspirado en Escher, con sus escaleras por todos lados. Claro que también me he perdido en el interior, pero no esta vez. De hecho, hacía muchos años que no visitaba las instalaciones, desde la firma de aquel convenio para crear una maestría en Educación Matemática entre el Tec de Monterrey y el CIMAT y que nunca se pudo materializar ante el boicot de los propios profes de la prepa del Tec.

Llegué directamente al auditorio, vacío y a oscuras a esa hora, y estuve observando un rato a la comunidad: alumnos de licenciatura (por la edad y lo numeroso) que salían de sus clases y alguno que otro con cara de profesor, evitando cruzar una mirada con la “extranjera”.  Las ropas de colores muy oscuros, las conversaciones sobre los asuntos vistos en la clase, etc. Es una sola observación, cierto, pero me quedó más que claro que nunca habría podido pertenecer a ese mundo.

Felipe Peredo, mi profesor de Algebra Moderna IV (la última materia de mi carrera), me invitó a participar como profesora fundadora de la UAM Iztapalapa, justo al concluir la licenciatura. Era también inscribirme a la Maestría en Matemáticas, dentro de la misma universidad. Dije que no. Y la verdad no recuerdo qué razones pude haber dado para  no aceptar lo que parecía una excelente oportunidad. Ya había comenzado a trabajar con los chiquillos de primer año de la secundaria técnica #92 y seguramente ya me había dado cuenta de que eso era lo que me gustaba, aunque dudo que haya sido consciente de ello puesto que enseguida me inscribí a la Maestría en Planeación Urbana, en la ESIA del Poli.

Supongo que, en la época, mi idea de la investigación en matemáticas, limitada a lo que veía que hacían los profes de la ESFM, no me parecía muy atractiva. Mi intento de tesis de licenciatura sobre temas de geometría, fue desalentador; el asesor (el experto en el tema, según las recomendaciones) me mandó a leer dos volúmenes y a regresar en un año con mis ideas y preguntas. Definitivamente esa no es mi manera de acercarme a investigar algo o de interesarme por un problema.

Claro, en Matemática Educativa conviví y compartí mucho con Papini, con Antolín, y con muchos otros. Pero lo que nos interesaba era la educación en matemáticas en diferentes niveles educativos, y era prácticamente una disciplina en construcción. Las conversaciones después de las horas de clase eran fenomenales. Hacíamos trabajo de campo, diseñábamos actividades y lecciones, las poníamos a prueba y corregíamos. Había mucha actividad.

Ya en el doctorado aprendí mucho sobre el quehacer matemático en las áreas que se llamaban “aplicadas”, como la Estadística. Pero la efervescencia estaba en la UER de Didáctica. Luego, estando en Tijuana y siendo invitada frecuente a las sesiones y actividades de UCSD, USD y UCLA, tuve oportunidad de conocer a Terry Tao y su trabajo, tanto en el área de las matemáticas puras como en las aplicaciones. Es otro rollo, y seguramente esa hubiera sido una buena orientación. No me arrepiento de mi decisión, pero seguramente sigue fallando la manera de atraer a las jóvenes, particularmente, al quehacer matemático.

Excelente divulgador, además

Excelente divulgador, además

En ese sentido, desde ayer se celebra en Querétaro el Congreso Primer Encuentro de Mujeres Matemáticas Mexicanas, partiendo de que “diversos estudios internacionales han identificado que una de las múltiples causas de la baja representación femenina en la ciencia es la carencia de “modelos a seguir””. Y la SMM declara que “Por esta razón la Comisión de Equidad y Género de la Sociedad Matemática Mexicana ha decidido que una de las maneras de impactar en este problema es la organización de este Primer Encuentro que contará fundamentalmente con conferencias académicas en distintas áreas de las matemáticas impartidas en su mayoría por matemáticas mexicanas con destacada trayectoria académica, de distintas edades y estados de la república, esto tiene como propósito mostrar a los (y las) investigares(as) jóvenes y estudiantes de posgrado que es posible lograr una carrera exitosa como matemática en el país.”

El asunto, como ya lo dijo Sheldon en un episodio de The Big Bang Theory, es que ese trabajo hay que hacerlo ANTES del bachillerato. En ese episodio se mostró que el éxito de los estereotipados científicos no impacta a las jóvenes. Hay, sin embargo, otros ejemplos que sí han mostrado tener impacto. Como el de Danica McKellar, la dulce Winnie Cooper de “Los Años Maravillosos”.

Fue bueno ir al CIMAT. Fue bueno escuchar la amena plática de Clara Grima. Y es más bueno el delicioso rollo de guayaba que al evento me llevó Poncho Embriz.

7 de enero: todavía en descanso

Tuesday, January 7th, 2014

Han sido unas muy largas vacaciones, en las que ha habido de todo:

  • Un mes desde que apliqué el examen final de los cursos del semestre de Otoño 2013
  • Casi cuatro semanas desde que llevé a mi amá a Guadalajara para que volara a L.A
  • Tres semanas que Pako ha estado en casa, entre trabajo y descanso
  • Dos semanas de la partida de mi sobrino Daniel

Se supone que el lunes próximo inicia el semestre Primavera 2014 y que voy a impartir un curso de Probabilidad y Estadística, si no ocurre nada extraordinario. Al mismo tiempo, da inicio la Feria de León (del 10 de enero al 4 de febrero): comida, palenque, juegos mecánicos, espectáculos diversos y exposiciones varias. Nunca he ido al palenque (y no se me antoja) y apenas un par de veces he visitado las exposiciones; hay demasiada gente y demasiado ruido. Lo bueno es que, aunque está relativamente cerca de mi casa, no alcanza a llegar tanto barullo. Los juegos mecánicos nunca me han parecido divertidos.

La primera semana de vacaciones fue de organizar el viaje de mi amá, llevarla a Guadalajara y regresarme con Pako, que vino a recoger su moto. Luego mi hijo llegó para pasar los días de fiesta conviviendo con sus amigos. Tres semanas en las que he cocinado de todo. Pako organizó una carne asada para estrenar el asador, que fue su regalo de cumpleaños, y para jugar el Gran Turismo 6 ya con el asiento especial que mandó a hacer; asistieron varios de sus amigos y pasamos una tarde muy agradable. Yo recibí a Tere, Maluyi y Luly, del grupo que formaba el equipo de Biblioteca del Tec hace unos 9 años, para una merienda. Después vino Carlolina Bárcenas (ex directora de Ingeniería en el Tec, también en aquellos años); habíamos conversado a través de Skype pero hacía mucho que o nos veíamos “en vivo”, y fue muy agradable tenerla en casa aunque fuera por un rato. Luego, este fin de semana, me tocó ser invitada en la casa de Adriana Martínez; una tarde muy agradable, con muy buena conversación, en un bello jardín.

Los planes de seguir el curso de l’École Polytechnique, al que me había inscrito, y de hacer las tareas, participar en los foros, etc. fueron pospuestos de manera indefinida. El curso va ahora a la mitad (terminando la sexta de 13 semanas), y es casi imposible que pueda ponerme al corriente. Pero seguramente será impartido en otra ocasión. Mientras, trataré de hacer lo más que pueda, sin presiones. Por otra parte, el taller de TRAL terminó y pude concluirlo participando en las últimas sesiones sincrónicas y escribiendo la última entrada planeada del blog; me falta hacer el cierre, que no es obligatorio. Fue una buena experiencia para reflexionar sobre los usos de la tecnología y la creación y participación en redes de colaboración y aprendizaje.

He tenido tiempo para leer un poco, aunque no tanto como hubiera querido. He salido un poco de casa para caminar y despejar mi cabeza. Caminar por el centro de la ciudad sin destino específico pero disfrutando de pequeños hallazgos o conversando con la gente que encuentro. O caminar al mercadito de San Felipe de Jesús más en plan de “turista”, viendo las chácharas que exponen los marchantes, que para comprar cosas del mandado o algún antojo. Esta semana ya estoy “capitalizando” mis horas en la cocina: no hay que cocinar sino comerse la variedad de guisos que aguardan en el refrigerador; ahora tengo algo de tiempo para ponerme al corriente respondiendo a un montón de mensajes que tenía pendientes en cada red social. Y todavía no termino.

El jueves 9 es la reunión previa al inicio del semestre, y luego habrá que comenzar a organizar los espacios y materiales del curso que ofreceré. Pako regresará a Guadalajara en el fin de semana. Y volveremos a la rutina de los días laborales. Aunque, como tendré pocas horas de clase, podré dedicarme a llevar a cabo algunos de los proyectos que tengo en mente; por ejemplo, hacer un poco más de ejercicio, caminando. O terminar algunas notas de clase.

Pero mejor no hago planes, porque al final nada es como lo tenía previsto 🙂