31 de enero: mi madre

Thursday, January 31st, 2013

Hace casi tres años que comencé con el proyecto de escribir sobre el papel de mi madre en mi formación, en mi carácter, en mi definición como persona. Nada fácil. Durante el taller en el que participé en el Centro de Posgrado y Estudios Sor Juana (Tijuana) con Vianett Medina y un grupo de entusiastas mujeres, todas con mucha más experiencia en estas artes que yo, me sugirieron entrevistar a mi mamá para contrastar y corroborar mis recuerdos. Lo hice de camino a visitar a mi tía Lola, en Los Ángeles. Mis recuerdos y los de ella coinciden, igual que la mayoría de los recuerdos de mi hermano Manuel, el segundo de la familia.

Pero algo no me cuadraba y he intentado escribir pedazos, tratando de hacer un patchwork con ellos, pero no resulta. La clave la tuve esta mañana, mientras chateaba en Facebook.

A propósito de un pensamiento atribuido a Einstein, sobre el valor de leer cuentos de hadas a los niños, y recordando las lecturas que hacía para Pako aun antes de que naciera, comenté que conservo un volumen con los “Contes de Grimm” y otro con los de Andersen, ambos en francés. Leopoldo Navarro, mi amigo editor, comentó al respecto y dije yo que por eso Pako se dedica a lo que hace: juegos para iPhone e iPad. Comenzó a escribir historias desde los 6 – 7 años, dedicadas a sus amigos, y pretendía estudiar Ingeniería Electrónica para tener bases para escribir ciencia ficción.

Para Pako es transparente lo que yo he hecho y lo que hago como madre. Hace un par de años, viajando de Los Ángeles a Tijuana, me decía muy seriamente que todos los jóvenes deberían hacer lo que él hizo: dejar una carrera a medias (Ingeniería Electrónica, en el Tec de Monterrey) para dedicarse a lo que realmente le gusta (Mercadotecnia, en la Ibero). Le comenté que pocos jóvenes tienen una madre que pueda pagar semejantes cosas y que si hubiera tenido un hermano hubiera sido difícil que le costeara esos lujos.

Entonces comentó que todos deberían estudiar inglés desde el principio, como lo hizo él. Corrección: “tu mamá decidió que estudiarías en una escuela 100% bilingüe, desde el jardín de niños”.  ¿Y la natación? Ídem.  Hace unos días me preguntó si seguía en el SNI y solamente le comenté que dejé todo eso cuando abandonamos el D.F. Me contestó que su papá es Nivel III (ni sé si sea cierto). Y ni siquiera se le ocurre que tomé esa decisión para que pudiera crecer en un ambiente más libre y más seguro.

Mucho de mí misma lo he aprendido a través de Pako. No en balde ha vivido conmigo toda su vida. La Morra (Dulce Karina) dice que hablar con los dos es como hablar conmigo dos veces. Y sí: he visto mis reacciones a través de las reacciones de él. Mis “moditos”, mi habla, etc. Y me sorprendo. Y eso exactamente ocurrió esta vez.

He estado buscando la influencia de mi madre en mí y no había caído en cuenta que es mi primera influencia. He dicho que soy la hija de mi padre y es cierto en muy buena medida. Pero la primera infancia, la que dicen que nos marca, la pasé con mi madre y esa “comunidad hippie/matriarcado” formada por mi abuela Hilaria, mi madre, mi tía Cuca y mi prima Licho (mi tío Gonzalo era ferrocarrilero y estaba pocos días en casa). Los primeros años mi papá nos visitaba pero no vivía con nosotros y trabajaba todo el día, aunque no me faltó nunca su apoyo y siempre estuvo cuando lo necesité.

Entonces, los primeros aprendizajes, las primeras palabras, las primeras lecturas (y los primeros conjuros), deben haber provenido de ese clan. Yo no supe que mi madre era lectora sino hasta que Pako tenía unos 5 años y estábamos en el cumpleaños de alguno de sus amiguitos. Un señor me comentó “qué interesante es esa señora” refiriéndose a mi madre, quien había ido a atender un llamado del nieto.  ¿Mi mamá? pregunté. Sí, me dijo, estábamos conversando sobre “La insoportable levedad del ser”, de Kundera. ¿Mi mamá? repetí. Y me sorprendió saber tan poco de ella.

Si veo lo que mi má escribe en Facebook, o las notas que nos manda, o sus cartas, encuentro que tiene muy buena ortografía, con escasísimos errores; que escribe muy ágilmente y de manera muy concreta, organizada y oportuna. Y mi experiencia docente me dice que eso lo adquirió leyendo.  Ahora sé que lee mucho porque compartimos algunas lecturas. El año pasado le regalé “Siddhartha”, y lo leyó más de una vez.

Por mi parte, la primera carta que escribí fue para ella, a los tres años, desde Mazatlán (y tengo la evidencia, LOL). Mi tía Cuca (con quien viajaba en el ferrocarril y quien era mi segunda madre) escribió en los márgenes la traducción. Conforme crecía iban llegando los hermanitos, cinco después de mí, y mi papá se integró al clan y fue más evidente su participación en mi formación y la de todos mis hermanos (porque lo que llevaba era para todos aunque algunos ni se enteraran). Al mismo tiempo, mi madre tenía que dedicarse más a los pequeños. Mi carácter de gato independiente hizo el resto: recibo lo que necesito y me alejo a leer y a escuchar música en solitario, alejada de los chiquillos y sus amigos que ya comenzaban a invadir la casa.

Con un lenguaje bien desarrollado, con una mente alimentada con las historias de mi abuela, los cuentos que mi padre nos compraba mensualmente, las novelas que llevaba a la casa y mi interés en leer cualquier cosa que cayera en mis manos (tengo que dar gracias porque no existían ni la tele, ni el TV Notas ni similares), la relación con mi padre se fue fortaleciendo con el paso de los años. Discutíamos de libros, de futbol  o de política. Conversábamos en la mesa o mientras íbamos camino yo de la escuela y él de su trabajo. Se nutrió con sus lecturas de física y su aprendizaje del francés como muestra del afecto y el orgullo que sentía por su oveja descarriada.

Y en todo ese tiempo mi madre se puso en un segundo plano, apoyando todas las decisiones de mi padre, animándome en el camino que me presentaron y alentando cualquier tontera que me cruzara por la cabeza. Apenas en la entrevista supe del temor y el dolor de llevarme a la Ciudad de México a vivir sola, para estudiar el bachillerato, cuando tenía 15 años, por decisión del Profe.

Mi madre nunca se ha quejado de lo que le haya tocado vivir, aunque le tocaron pruebas muy duras con cada uno de sus hijos, por diferentes razones. En la entrevista me cuenta algunos de esos dolores, que ella minimiza. Ni siquiera recuerda nuestras travesuras, a pesar de que yo recuerdo algunas muy bien (mías y de mis hermanos). Solamente lamenta que uno de los seis no la quiera. Por lo menos es lo que ella siente, y eso es lo que importa.

Escuchando la entrevista me doy cuenta de que también hablo como ella, cuento cosas a su manera. Comienzo en un lado, divago y de alguna manera regreso al punto de partida. Y a veces el divague me lleva por sitios que parece que a nadie le importan. Pero todo está conectado.

Así, me cuenta de la flor que mi padre le llevaba cada día. Me dice que cuando entró a estudiar inglés a la academia del Profe (año 1948 o 49), sus amigas le decían que ella le gustaba al Profe. Y me dice muy seria: “pero claro que no”. Mi turno: Amá, ¡tuvo seis hijos con el profe! Y sí, al Profe Parra le gustaba Margot, como la llamaba por escrito. No solamente le gustaba: la amaba. En su última carta, mi padre me escribió en el francés que aprendió en el Larousse (bastante bueno, por cierto):

Votre mère et moi dans nôtres relations sommes comme mes maladies. Les questions de votre frère qui boit et de votre sœur qu’elle croit qu’est la reine, sont motif  de très difficiles moments, qui aussi donnent à votre mère des mauvais jours.  Mais j’aime avec tout mon cœur votre mère et je vivrais à son côté tout ce que j’ai de vie devant moi.

No pudo volver a escribir. La enfermedad lo desgastó tanto que ni siquiera puedo imaginarlo. En los meses que siguieron apenas pude escucharlo alguna vez por teléfono. Luego mi madre, otra vez con su entereza, se encargó de decirme que se estaba bañando, que había salido al médico, que estaba dormido, etc. de agosto a diciembre de 1979. Mi padre no quería que la gravedad de su enfermedad alterara mi embarazo. Mi madre no quiso que supiera de su muerte hasta que el chiquito estuviera ya en casa y yo me hubiera recuperado.

Esa es mi madre. Muchas cosas de ella reconozco ahora en mí. Las renuncias, las angustias, las tristezas que le causé y le causo, y las que le causamos todos, ella las ha borrado… casi todas.  Pako me ha ayudado a ver muy claramente que yo no sería quien soy si mi madre (apoyada por su hermana Cuca, por mi abuela y por Licho) no me hubiera ayudado a desarrollarme.

Solamente me queda darle las gracias por todo ese apoyo, por creer en mí, por apoyar mis luchas, por solidarizarse con mis causas (incluida la del 68), por estar siempre cuando la necesito, y por respetar mi carácter y mi independencia.

Image

Gracias, Maggie Mosqueda!

Advertisements

4 comments on “31 de enero: mi madre

  1. Elías Loyola Campos says:

    ¡Muy bien! ¡Qué bueno que hayas podido entrevistar a tu madre!, espero que esté grabado pues así lo sugiere la frase “Escuchando la entrevista”. Cada vez que yo intentaba hacer lo mismo con mi mamá, ella me mandaba lejos, incluso cuestionó mi entrevista a mi abuela y a un tío abuelo (ambos por parte de mi papá). Su reticencia a la grabadora iba más allá, más bien era al cuestionamiento, más viniendo de alguien que “todo lo cuestionaba” y encontraba fácilmente fallas lógicas o contradicciones con comentarios externados en otros momentos (maldito Funes). Entiendo ahora que muchas de estas contradicciones eran causadas por la plasticidad de la memoria; que por cierto he detectado varias contradicciones en mis recuerdos cuando ahondo el asunto o trato de precisar fechas. Pero ese es otro vericueto que encontrarás cuando te quieras ver a ti misma.

    Me parece interesante que Pako “pretendía estudiar Ingeniería Electrónica para tener bases para escribir ciencia ficción”, con independencia de las veces que se pueda cambiar de rumbo, ¿no sería más adecuada la Física, más teniendo un par de ellos tan cerca?

    La carta que mencionas, incluida la traducción, debe ser interesante, no solo chistosa para tus fines, me imagino que todos verán cosas distintas en esos trazos…

    Te cuento que tengo varios ejercicios similares que he escrito con el mismo fin, algunos muy locos, pero yo sí les entiendo…

    Me gustó que volvieras a escribir aquí. Sé que estás ocupada, pero es saludable hacerlo, además de que a otros nos gusta leerlo.

    Saludos
    Elías

    • Blanca Parra says:

      Gracias, Elías!
      Mi madre no se mostróreticente. Pero además íbamos en el freeway, así que no había muchas opciones. Sí me aclaróun par de veces que no sabe conttar las cosas en orden, linealmente.
      El ejercicio era justamente, para contrastar mis recuerdos de su relación con mi padre, que a mis compañeras les parecía idílica.. Resultó que no hay discrepancias, excepto por el hecho de que yo nno recordaba lo de la flor diaria (a mí no me gustan las flores cortadas).
      Para mí, el tiempo que mi padre no vivió con nosotros no existe. Yo siempre tuve a mi padre. Mi hermano Manuel, quien sigue de mí, sií lo recuerda!
      Pako estaba entre la física y la actuación cuando terminó la prepa, a pesar de que todos sabíamos que su perfil era para mercadotecnia. Ricardo Quintero y compañía se sorprendieron de que al final decidiera estudiar Merca porque Pako es muy bueno tanto en Mate como en Física. Pero esos son sus hobbies. Y no, no es por sus padres. Tiene las habilidades de su abuelo materno y es capaz de aprender en muy poco tiempo lo que quiere (Programación lineal en 3 horas, por ejemplo). De repente te habla de Laplacianos y demás, que ni los alumnos de ingeniería manejan. Su padre no es ni físico ni matemático, a pesar del título. Y su madre es un rehilete. Y cerca, solamente ha tenido madre, toda la vida. En esa época su padre quiso secuestrarlo, literalmente, y él dijo ante el ministerio público que no me dejaría por ningún motivo. Supongo que por eso la Electrónica, para no tener que irse. Al final, como debe ser, se va, aunque regresa cada rato 🙂

      Gracias por leerme! Un abrazote!

  2. Conocer una parte de ti y hacerla pública… Fabuloso.
    Un abrazo

  3. Blanca Parra says:

    Muchas gracias, Elena. Mucho sin tener noticias tuyas. Un abrazote!

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: