26 de enero: a esperar

Thursday, January 26th, 2012

Ayer fue un día largo, pero muy bello porque disfruté de lo que más quiero: mi hijo. Antier me había anunciado que vendría para firmar el documento del IMSS pero no sabía a qué hora llegaría. Finalmente salió a las 9:30 de Mexicali y llegó acá pasadas las 12, advirtiéndome que tendría que ir de regreso en el menor tiempo posible.

Nos fuimos directamente al IMSS y llevamos a cabo el trámite. Me dijeron que en dos semanas debo ir para revisar el avance y que aproximadamente en un mes tendría la resolución. O sea que en los próximos 15 días no tengo trámites qué hacer. Eso sí, rogar a Dios porque todo salga como yo espero y pronto pueda regresar a León y planear el siguiente movimiento.

Después del Seguro vinimos a la casa a comer. Pako sigue prefiriendo la comida de su mamá, y eso es algo que valoro mucho. Le tenía tacos de pollo listos para dorar, que le encantan, y los tamales ya congelados listos para que se los llevara. Platicamos (me platicó) mientras comíamos: sus vacaciones en Big Bear canceladas por la cantidad de trabajo; su próximo viaje a Finlandia (otra vez), en marzo, y la probabilidad de que aproveche para tomar su descanso conociendo Irlanda; un viaje a Nueva York, que aprovechará para conocer “en vivo” a Luca, el hijito de Leo; y la asistencia a las bodas de sus primas, en Monterrey. Pero también me contó del nuevo bebé de Armando, otro de sus amigos/hermanos y quien reside en Alemania, y de sus planes de invertir en su moto y en el terreno de lo que será su casa en León.  Todo eso y el árbol de decisiones de su futuro laboral. Dos años para comenzar a tomar las decisiones.

Hablamos de libros, de la casa de León, de mis propios planes, de lo que dejé atrás y lo que estoy dejando, de los trámites del IMSS y el ISSSTE y lo que significará una vez que mi afore, el INFONAVIT y el ISSSTE me regresen mis fondos, etc.  Si yo hablo mucho y muy rápidamente, Pako no se queda atrás. Disfruto muchísimo en su compañía y no hay un momento de aburrimiento.

Time out!  Pako tenía que regresar a Mexicali y fui a llevarlo a la central de autobuses. Y de ahí, a tramitar mi permiso de internación para poder ir a ver a mi má el domingo. Cuando te toca un gringo/mexicano como gendarme te pide hasta la foto de tu fiesta de quince años (que yo no quise) que los gringos/gringos nunca solicitan. Pero ya tengo el documento.

De ahí me fui a comerme un pay de manzana de McDonalds, literalmente, antes de ir a la clase que tenía prevista a las 5 PM. Entre los retrasos y que me pierdo siempre, llegué a las 5:40. Previamente le había pedido a Dulce que les avisara que llegaría después de la hora acordada. Fueron casi dos horas y media entre la clase para Paola (con la aritmética básica y buscando que comprenda) y la asesoría al hermanito que tenía examen de álgebra el día de hoy.

Terminé muy cansada y de nuevo con la espalda muy adolorida. Pero también estaba hambrienta! A esas horas solamente una merienda en casa y una rápida revisada a mis mensajes, nomás por si había algo urgente, y a dormir.

Hoy mi espalda ha decidido que me quede quieta, no haré ejercicio aunque es probable que aproveche el hermoso día para caminar un rato por  la playa. Por la tarde tendremos la reunión virtual con el grupo tijuanense de Encuentro Tijuana para hacer las pruebas antes de contactarnos con los que no residen en esta ciudad.

El día de ayer fue excelente en todos sentidos. Y doy gracias por la enorme dicha de tener a Pako conmigo aunque hayan sido unas pocas horas.

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