30 de diciembre: helado!

Friday, December 30th, 2011

Pero ya me sentí mejor y salí a hacer algunas diligencias. Muy nublado y muy frío, dudo del pronóstico que asegura que tenderemos un día de año nuevo soleado y cálido. Lo sabremos en unas horas. Como no hice gran cosa, decidí revisar los cinco textos que desarrollé como tarea en el taller literario: Deconstrucción de textos breves que impartieron costasinmar y Andréi Vásquez en el mes de septiembre. Los temas fueron asignados. Mucho que corregir todavía!

 Texto 1

Sábado 11 A.M, suena el teléfono y contesta sin ganas. Desearía que lo hubieran cortado junto con la luz y el agua; que nadie llamara a su puerta; que nadie le pidiera nada. Lo levanta como si fuera autómata ¿Dígame? ¡La pastelería!  Ni siquiera recordaba que había mandado a hacer un pastel.  El tiempo se había detenido desde el accidente, se había mantenido en suspenso como una inmensa pausa entre jueves y viernes, hasta el momento en que el corazón de su hijo dejó de latir. A partir de ahí ya no existía el mundo. ¿El pastel? ¡Regálelo! Y arrancó el cable.

 Texto 2

Rogelio es un hombre en la edad dorada, la tercera edad o, como se acostumbra decir en estos lares, un adulto mayor. Sin embargo conserva el paso ágil y la mirada viva, la lucidez y la gracia de un hombre más joven. Y hay algunos muy jóvenes que desmerecerían frente a él. Fina estampa, diría Chabuca Granda. Está de viaje rumbo a un congreso de historia latinoamericana el cual, casualmente, tiene lugar en la misma ciudad donde vive su hijo mayor, quien ya le ha dado un nieto que ahora tiene 8 años.

El congreso, como la mayor parte de esos eventos, en realidad es la ocasión para ver a los amigos/colegas. Esta vez, es la oportunidad de convivir con ese chiquillo que se ha ganado su cariño no solamente por ser su nieto sino porque hay un lazo muy estrecho entre ellos. Juntos disfrutan lo mismo de un paseo por el lago o el parque, de jugar un partido de tenis, de escuchar la música que han aprendido a compartir o de ir al cine a ver la última película de acción.

Mientras espera el vuelo en conexión pasea por los establecimientos comerciales para sentir menos el paso del tiempo. De pronto su mirada se topa con un pequeño local que ofrece algunos juguetes o curiosidades no comunes; curiosea sin pensar en comprar hasta que se encuentra con un pequeño camioncito de lámina pintada de amarillo y azul: ¡es idéntico a aquel que le regalaron en una Navidad de hace ya muchos años! De repente su infancia regresa y, con ella, el millón de sensaciones, sabores y olores de su casa paterna. Muchas historias, si, pero no para el congreso; son las que compartirá con su nieto cuando le entregue el hermoso recuerdo del pasado que ha comprado.

 Texto 3

Domingo por la mañana y llueve a cántaros. Tener el carro en el taller es lo peor que puede a uno pasarle cuando está obligado a salir de su casa en semejantes circunstancias. El paraguas sirve para mojarse elegantemente los pies y la gabardina para mojarse elegantemente la cabeza, decía su padre. Lleva ambas cosas pero aún así preferiría ir cómodamente sentado en un vehículo cubierto. Pero claro, a esta hora y con este clima los sitios de taxis no se dan abasto con las peticiones de los clientes.

Llega a la esquina casi dudando de encontrar un taxi desbalagado pasando por ahí y alcanza a ver el vehículo verde con blanco característico de los taxis de su ciudad el cual atiende a su llamado. ¡Eso es tener suerte! En el mismo momento llega corriendo la vecina de la casa azul frente a la que él vive. No la conoce, apenas la ha visto un par de veces cuando ella llega presurosa de su trabajo, a juzgar por el maletín en el que con seguridad carga su computadora y algunos papeles, y entra precipitadamente a su casa como si no quisiera tropezarse con ninguno de los que habitan la misma cuadra que ella. Al llegar el vehículo sonríen uno al otro, y con un gesto de qué más da lo abordan. Lo que siga, dependerá de lo largo del trayecto recorrido conjuntamente.

 

Texto 4

Es uno de esos días en los que el universo parece confabularse con uno. Todo salió bien en la reunión matutina con los clientes; el servicio de cafetería de la empresa estuvo de lujo; todo estuvo listo a tiempo y la gente parecía recién salida de algún retiro o algún spa donde hubieran pasado un fin de semana apacible. La tarde era tan agradable que decidió aprovechar lo que quedaba de ella para pasear  por la playa. El atardecer fue extraordinario y hasta se permitió llegar a uno de los restaurantes del Malecón para tener una cena agradable y una buena copa de vino. Todo estuvo perfecto. Llegó a su casa casi a las diez de la noche. ¿En cuál de los tantos escritorios por los que pasó al salir de la oficina compartiendo una galleta o un café, ya rumbo a su carro, habría dejado la bolsita en la que acostumbraba poner las llaves que no estaba utilizando? Demasiado tarde para volver a buscarlas, lo más sensato sería buscar un lugar para pasar la noche.

 

Texto 5

Mujer 1: Fíjate que conocí a un muchacho, bueno como de mi edad, en el súper, este sábado. Interesantísimo. No es precisamente guapo pero si muy varonil y, sobre todo, muy gentil. Conversamos unos minutos frente a los jitomates y las cebollas y nos volvimos a encontrar en la carnicería donde seguimos conversando otro buen rato.

Mujer 2: Pues a mí mi sobrina me presento a un chavo también como de mi edad. Tampoco es muy guapo pero es muy callado, casi había que sacarle las palabras con tirabuzón. Ya sabes, lo típico: que como está el clima, que si el fin de semana hay que aprovecharlo para descansar, que si los partidos de futbol valdrían la pena. Por más que traté de hacerlo participar en la conversación se mantuvo como ausente, como si no le importara. Y la verdad, pues cuando dijo que tenía que irse porque iba a una exhibición de pintura al Pasaje X agradecí que nos dejara conversar a solas.

Mujer 1: ¿Al Pasaje X? Yo también fui al pasaje X y ¡ahí volví a encontrar a mi amigo del súper! ¿Cómo se llamaba tu amigo? El mío se llama Ángel Pérez.

Mujer 2: ¡El mío también! Ja ja ja ja ja! ¿Resulta entonces que es el mismo?

Mujer 1: ¡Pues sí, definitivamente es el mismo! En este caso no aplica lo de que uno más uno es dos sino que uno más uno resulta uno!

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