8 de septiembre: el apagón

Friday, September 9th, 2011

Que tronó la termoeléctrica de Rosarito a eso de las 4 P.M. En realidad y según las noticias desde San Diego, ahorita que se reanudó el servicio, el problema se originó en Arizona de cuyo sistema dependen Baja California, San Diego y parte de Orange County. Cuatro horas sin electricidad con un pronóstico de que se prolongaría hasta mañana.

La ciudad en caos total al apagarse los semáforos, los sistemas en la frontera, etc. Era justo la hora en que regresábamos a la oficina después de comer, pero creímos que era problema de la zona en la que vivo, hasta que llegamos a la universidad y nos fuimos enterando. Supimos que el apagón era grande (no solamente en Playas) cuando comenzaron a llamar los profesores para decir que estaban atrapados en el tráfico de una ciudad vuelta loca y que no llegarían a sus clases. Luego Pako me llamó desde Mexicali y el Padre David llamó a Hermelinda desde Los Ángeles: tampoco tenían servicio. Dulce llamó a un amigo de la CFE en Rosarito quien le dijo que “el desmadre” era grande y que tal vez mañana le podría decir lo que había pasado, cuando estuviera resuelto el problema.

La idea de ir a San Isidro para enviar desde allá los libros para Daniel Moncecahua tuvo que ser cancelada. La recomendación era quedarse en casa.  En nuestro caso, nos quedamos en la universidad, donde al menos soplaba un poco de viento fresco. A las 4:30 P.M. Planeación comunicó que los empleados (administrativos e intendencia) no podrían irse antes de las 6 P.M., hora en que se cancelarían las clases aun si se restauraba el servicio.

Nos quedamos acompañando a las muchachas hasta las 6 P.M. y ya hasta habíamos organizado una ida a la playa con una botella de vino y una bolsa de hielo.  El santopadre nos disuadió pensando en el caos y el riesgo que sería, para las que viven del otro lado de la ciudad, llegar a sus casas ya de noche. Me parece que su visión era bastante trágica.

Yo vine a mi casa a ponerme zapatos cómodos y me fui a caminar a la playa. Ya había una buena cantidad de gente paseando, como si fuera un sábado por la tarde. Conforme el sol se ponía, más y más gente fue poblando las terrazas de los cafés, el Malecón y el bordo de la playa. Los alumnos de los bachilleratos de la zona se divertían metiéndose al mar con todo y uniforme o paseando en pequeños grupos. Bendito apagón.

En mi camino de regreso, rumbo a mi carro, me detuve a mirar una pareja de estudiantes en el bordo de la playa, entre el juego y el abrazo, corriendo de las olas que de todas maneras los mojaban. Lamenté no haberme dado esa libertad para vivir el momento cuando tenía justo esa edad. Too late. Es mediados de septiembre y el recuerdo volvió a hacerse presente (aunque no necesita fechas específicas).

comme un chagrin, comme un regret

Ya en mi casa, a la luz de las velas y en silencio absoluto, la atmósfera que se fue creando con todas las vivencias del día me llevó a los viejos poemas, que ni siquiera necesito leer. Garabatee en mi cuaderno mis notas, y las puse en limpio en cuanto llegó la luz, ¡que ya volvió a irse!

Y esto lo posteo al día siguiente.

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2 comments on “8 de septiembre: el apagón

  1. Elías says:

    Me imagino el caos vial, pero “no hay mal que por bien no venga”: la oscuridad absoluta propicia la reflexión y nos zambulle profundamente en los recuerdos. ¿Qué tal el cielo? Seguramente muy bonito pues sin ciudades cercanas que estorbaran con su luz…
    Saludos desde Aguascalientes.

    • My stuff says:

      Aquí en Playas no hubo caos vial. Hay pocos semáforos y hemos aprendido la regla de dejar pasar a uno de cada lado en los cruces. Sí, las filas en los OXXO’s de gente que seguramente no tenía nada previsto para la merienda…o de la botana que necesitarían para las improvisadas reuniones de amigos o de familiares en las que, como comentó un alumno, por primera vez en muchos años tendrían que estar sin distractores o pretextos.
      La luna estaba a medias y el cielo increíblemente limpio. De hecho (como consecuencia del calor), tuve que dormir con la ventana abierta y con la luz de la luna (yo, que necesito silencio y oscuridad para poder dormir) y creo que fue un muy buen bálsamo.
      Un abrazo, Elías!

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