9 de septiembre: inicio del otoño

Friday, September 9th, 2011

El apagón de ayer marcó el fin del verano. Al calor intenso que tuvimos en los días anteriores (lo que provocó la sobre demanda de electricidad) siguió un día que comenzó agradablemente templado y termina con un viento helado. El clima bipolar que decía mi sobrina  Jessy. A guardar la ropa de verano y las sandalias.

Este día tuvo varios momento muy de agradecer, especialmente el coup de chapeau del Voss antes de que se fuera a su reunión para festejar a las promotoras y después de “renegar” diciéndole a Gloria que Dulce y yo lo tratamos como sus hermanas lo hacían y a lo que el pobre hombre “ya está más que acostumbrado”. Nos reímos, claro, pues de eso se trataba; pero se regresó a darme a leer unos párrafos de Mujeres que corren con lobos, agregando que no me lo fuera a creer mucho, y se fue. Lo leí y lo compartí con Dulce. Muchísimas gracias, jefecito!

Mientras comíamos comentamos el “mensaje” del Voss y me di cuenta de su relación con  mi regret de ayer.

De alguna manera yo sí aprendí esa parte del Manejo de si (de mí): no mostrar a los demás lo que me estaba pasando por dentro. Y no fue que me lo enseñaran explícitamente sino que es algo que fui absorbiendo (por lo menos yo, en mi casa, e ignoro qué rollo con cada uno de mis hermanos).

Desde muy pequeña aprendí que mis enojos (porque sí me enojo muy seriamente) eran míos y me encerraba, si podía, o me dormía (o me hacía la dormida). En algún momento decidí que controlaría las cosquillas…y dejé de sentir cosquillas; que no sufriría por celos de cualquier tipo, y no soy celosa de manera alguna. Muy útil de muchas maneras, mucho control sobre mí misma. Eso explica, seguramente, que ni tome ni fume ni nada. Pero también explica porqué dejé pasar momentos (muchos) que ahora sé que eran vitales, indispensables.

Algunas cosas se comenzaron a desarrollar hacia mis 18 años, con una pequeña ayuda de mis amigos Lucas, Filio, el Flaco, y el resto de la bola y en plena bola del 68. Comencé a hacerle caso a mis tripas y a luchar por lo que me parecía correcto. Pero me tardé en reconocer la razón de mi pulso acelerado, de mi sensación de flotar. Me tardé demasiado, y perdí cada ocasión de comunicarlo.

Sigo guardando mis enojos, sin cosquillas y sin asomo de celos (cualquier tipo). Pero aprendí a reconocer y mostrar un poquito lo que pasa por mi cabeza y mi yo, en general, más allá de lo que experimentan mis tripas (que también se expresa de muchas más maneras).  Para bien y para mal uno evoluciona en más de una manera.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: