29 de mayo: mis amigos son bienvenidos

Sunday, May 29th, 2011

¡Se termina el mes! Y ha sido un mes lleno de pruebas, actividades muy diversas y ¡mucha parranda! Ésta fue la tercera semana de andar de fiesta y de compartir con las amigas. Y también fue una semana de recuperar fuerzas, de re-centrarme y de volver a sentir la energía que de repente parecía  desvanecerse. De reflexionar y de reafirmar que no tengo que obedecer más caprichos que los míos. Sé quién soy, de donde vengo y a donde voy; sé quienes son mis amigos y por eso sé lo que valgo, y no tengo ninguna necesidad de fingir modestias que ni me van ni me interesan.   No acepto que alguien me diga qué hacer con mi tiempo libre, o qué decir o cómo actuar fuera de lo que son mis deberes y, por supuesto, que alguien pueda poner límites a lo que pienso o siento o la manera y el medio en que lo expreso.

Mis alumnos (ex alumnos ahora que terminó el semestre) me comentan en el chat sobre los sucesos de sus primeras sesiones de cursos de verano. Hay ojos vigilando la conservación de las viejas, acedas,  “buenas maneras” que no corresponden a la manera en que los jóvenes se relacionan actualmente entre sí ni con sus profesores. ¡Ni siquiera entre los profesores (y tengo evidencias)! Me sorprende y me molesta la creciente intromisión de los “adultos” convertidos cada uno en el “Gran Hermano” que trata de limitar lo que los jóvenes comentan, o sobre lo que comentan, en las redes sociales. ¿Quién les dio la autoridad para hacerlo?

Cada vez que veo o leo una cosa semejante me imagino el estado de represión en que esa gente vive y por lo cual no pueden admitir que los jóvenes (o los otros, en general) son capaces de tener una opinión y su derecho a expresarla. No me imagino cómo será crecer como hijo o hija en la casa de uno de estos personajes: no digas eso, mantente calladito/a, di que si, obedece y no pienses, no contestes, etc. Mantener las formas por encima de todas las cosas, guardando la verdad para morder la almohada…o al hermano/hermana o al perro o al gato en un arranque de rabia extrema. Ser socialmente aceptable, cueste lo que cueste. Y queremos un país distinto. Si, cómo no.

Pero bueno, yo no fui educada así, ni crecí así, ni soy una joven (desde hace rato) que admite que le digan qué es lo que tiene que decir y cómo lo tiene que decir. Nunca lo fui, y no pienso comenzar ahora.

El día termina y, para variar, me faltaron tiempo y ganas para planchar y organizar mi ropa. En cambio hice galletas de nata. No creo que salgan como las que hace mi mamá, pero para acompañar el café si están buenas. Además hice algunas con forma de corazón, para compartirlas con los amigos que vea mañana.

para comprtir

las galletas para compartir con mis amigos, en mi oficina

Mis amigos generalmente pasan por mi oficina en algún momento del día, saludan, conversan, comparten anécdotas, experiencias, aprendizajes y risas. Algunos de mis alumnos/ex alumnos son parte de mi grupo de amigos. Todos ellos serán bienvenidos.

Y ya va siendo hora de dormir para estar lista mañana a las 7 A.M. en la universidad: iremos a visitar una escuela indígena al otro lado de la ciudad, como parte de las actividades del Seminario de Asuntos Fronterizoz/Border Issues.

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