20 de mayo: tarde pero bien

Saturday, May 21st, 2011

Terminó el día!  Tarde, pero al fin en casa.

En breve, la mañana tuvo sus ratos de trabajo, la convivencia de los viernes en el cuarto piso, los ajustes y la difusión de las actividades del CDE, la preparación del taller que inicia el lunes. Alejandra me visitó por un momento y me llevó libros que yo le había prestado a Andrés Padilla pero no tuvimos mucho tiempo para conversar. Las cosas se acomodaron como debía ser y yo estoy libre para dedicarme a otras cosas.

Y surgieron nuevas cosas y perspectivas.

A la una de la tarde recogí a Nohemí y Sari en su hotel; a Sari la dejamos en Plaza Río, dado que no traía visa para cruzar a San Diego. Nohemí y yo cruzamos en aproximadamente una hora a pesar de lo largo de las filas. Llegamos directamente a Mission Valley, para buscar en Michels las cosas que Nohemí necesitaba. Encontró mucho más de lo que tenía previsto, porque se encontró con todo lo de repostería. Y lo mejor, los viernes los maestros tenemos un descuento del 10% muy aprovechable, a pesar del berrinche de la cajera que tuvo que hacer la cuenta dos veces para hacernos el descuento.

Comimos en Bennigans muy agradablemente, con una conversación que trató de mil cosas y de la que surgieron posibilidades que nunca hubiera imaginado. Hay más gente que conocemos en común de lo que yo hubiera imaginado. Si algo se concreta será muy bienvenido. Ahí Nohemí aprovecho para regalarme un tubito de crema de enebro, que es lo mejor que conozco para aliviar dolores musculares.

De regreso a Tijuana llegamos a hacer las compras, y los encargos, en el outlet de Las Américas. Unas buenas dos horas y media nos pasamos entre las tiendas, hasta que comenzaron a cerrar, y todavía quedó pendiente la ida a Nine West! Regresamos directo al hotel para reunirnos con Sari, que organizaran sus maletas y se dispusieran para el viaje al aeropuerto porque su avión sale a la 1:45 de la mañana, rumbo a León.

En el estacionamiento, muy limitada en el espacio entre dos camionetas estacionadas sobre los bordes de las líneas que separan los cajones, al salir de reversa alcancé a rozar la camioneta de al lado con el espejo izquierdo, justo cuando la dueña del vehículo se acercaba. Ella llamó a una amiga (estaban en el bar del hotel) y trataron de intimidarme. Solución: llamar a la aseguradora que en media hora se hizo cargo del asunto. En realidad con la mano se quitó el rayoncito mínimo por el que trataban de armar un arguende tremendo.  Con eso, llegué a mi casa después de las 11 de la noche.

Finalmente estoy casi lista para dormir, aunque creo que terminaré de ver el show de Letterman.

Finalmente, ha sido un excelente día!

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