16 de abril: en el jardín de las delicias

Saturday, April 16th, 2011

Anoche caí rendida. Todo el cansancio de la semana se concentró en mí alrededor de las ocho de la noche. Llegué a casa, mal organicé mis cosas y me dormí casi de inmediato. Desperté poc antes de las seis de la mañana, y me hubiera quedado en cama hasta tarde, pero tenía el pendiente del taller con los profes de primaria, a las 9:00 A.M. Esta vez desayuné muy bien antes de irme. Al llegar al Centro Comunitario encontré a los jóvenes de la prepa de la Ibero abordando los autobuses para irse a misiones. Esperé hasta las 9:30 y entonces llamé a Dulce, que me contestó adormilada: “no recibiste mi mensaje? Los profes se fueron de vacaciones y no hay taller”. Ya ni enojarse.

Decidí aprovechar el día saludando a mi comadre Haydée. La llamé para ponernos de acuerdo y me recordó que hoy era la carne asada para celebrar el nacimiento de su hijo Carlos Antonio (13 de abril de 1968) y quien fue arrancado de su lado en 2007. Haydée y Abundio celebran siempre la vida, en familia. Y es una bendición ser acogidos como integrantes de ella, confortados y apapachados. La celebración reune a los amigos más cercanos, los que crecieron con sus dos hijos (Melania y Carlos) y su sobrina Gaby, que es como otra hija, y los que nos fuimos agregando de la mano de uno u otro. Yo llegué a través de Melania, con quien compartí muchos buenos ratos y muchos cafés y nuestro viaje a Puebla, a la reunión del SUJ en noviembre de 2009 para iniciar la revisión curricular. Junto con Margarita Saucedo, me convertí en comadre de Haydée el día en que el padre Agustín casó a Melania con el Nacho, en San Diego, en febrero de 2010.

Ellas me integraron al Club de Tejido (en el que nunca tejo) con Martha, Jo, Isabel y su mamá, y algunas amigas más. Tantas cosas compartidas en tan poco tiempo. Tantos aprendizajes de fortaleza, serenidad, amor. El círculo de amigas creció con algunas de las amigas y compañeras de infancia de Mely, como  Conchita, y otras amigas de Haydée, como la señora María Elena, que también son asiduas de la casa de Haydée y Abundio.

Esta tarde todos estábamos reunidos en torno de la carne asada que tanto le gustaba a Carlos. Pero había una buena variedad de platillos, acompañados de vino y cervezas, y pasteles diversos para degustar con el café y el té. El coffee cake de Isabel estaba buenísimo! Como es habitual (si el clima lo permite, claro), la celebración se llevó a cabo en el jardín que con tanto esmero y cariño (y buena mano) han creado. Este día era, literalmente, el jardín de las delicias.

Haydée nos regaló una foto de Carlos, tomada en una de sus carnes asadas, acompañada de un poema de Rabindranath Tagore: El fin. No lo puedo ni copiar porque es algo impensable para mí. Con los dos primeros versos tengo para acongojarme. Y sin embargo, todo fue fiesta.

El resto de esta tarde, con el clima tan agradable que hemos tenido desde antier, lo he dedicado a subir los videos del Encuentro Intercultural del SUJ, especialmente los de la presentación de los alumnos de la Ibero Tijuana.

Mi hijo sigue en el D.F. y hace un rato nos comunicamos. Me voy a  dormir con el espíritu y el cuerpo deliciosamente alimentados por mis amigos.

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