6 de abril: la ciudad de no pasa nada

Wednesday, April 6th, 2011

No tengo muchas ganas de escribir. Y esta computadorcita (la chiquita, claro) me tiene harta. Está lentísima y hace lo que se le pega la gana.

El día salpimentado por el quasi motín de los alumnos de Cálculo II, que ya habían votado y decidido que yo les repetiría el tercer examen parcial, que se los aplicaría el martes próximo y hasta los ejercicios que incluiría, derivados de sus tareas no resueltas o algo así. Por supuesto. Excepto porque así no funciona. Pero se reunieron en mi oficina antes del medio día, pidiendo ver fotos  de mi muro y consultando libros, revistas y demás. Son muy agradables, y realmente tenían un alboroto. Por la ventana hasta nos tomaron una foto. El resultado: tendrán que revisar la guía didáctica del curso, marcar todos los saberes que ya dominan (y debe haber un 60% o más en esa situación, especialmente del hacer) y luego, tendremos exámenes orales individuales, en esta misma semana.  La pregunta es cuántos aceptarán el trato.

Pero hubo más alumnos desfilando: unos para conversar, otros solicitando materiales y, por la tarde, para consultar documentos de la escuela y exponer situaciones difíciles de la convivencia dentro y fuera del aula. Y nosotros (yo) pensando en todas las afirmaciones sobre los valores que he estado leyendo y escuchando. Cuán lejano de nuestra realidad.

Una noticia que esperábamos se refería a Magui. Pero todavía no hay resultados y la familia sigue en esa pena.

La otra nota que esperaba era sobre las marchas en el país y en otros sitios del mundo, acerca del alto a la violencia, encabezada por Javier Sicilia. Aquí en TJ pareciera que no sabemos de qué nos hablan cuando se dice violencia. Los jóvenes ni enterados están a pesar de las muchas veces que se ha re-posteado la carta y las notas. Ninguna marcha o protesta. Ninguna nota en el periódico, a pesar de la amplia cobertura de El Universal, del cual se nutre el Frontera. ¿Será el efecto del pacto?

Y también esperaba el desenlace de las “revelaciones” del lunes. No sé cuáles serían ni como me afecten. Una cosa debió quedar clara: a mí el papel de mártir, cordero de sacrificio o chivo expiatorio no se me da. No es mi vocación. Veremos el siguiente capítulo en algún momento.

Casi al cerrar el día llegó Haydee a mi oficina. Nos echamos un buen chal por dos horas. Nos lo debíamos.  Y ojalá que la siguiente vez sea más relajado y en mejor ambiente.

A dormir!

 

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