1 de abril: las recompensas de la vida

Friday, April 1st, 2011

Poisson d’avril ou/or April fool’s day, que es lo mismo que el “día de los inocentes” mexicano.  Muchas y muy divertidos sitios y publicaciones en Linkedin, Google, You Tube, etc. para jugar a eso de “inocente palomita…”. ¡El de Google fue de lo mejor! Más de uno cayó redondito.

Mi día fue mucho mejor que el de ayer, a pesar de que siguió el calor, porque no tuve ningún síntoma “migrañoso”. Trabajo diverso si hubo, y mucho. Pero también compartir el almuerzo (que me tocó a mí por primera vez en el semestre) con los compañeros de Arte y Comunicación. Todo resultó mejor de lo esperado, a pesar de mi desastre de cocina de ayer.

Casi termino de armar el texto sobre estrategias de resolución de problemas. El asunto de hacer diagramitas en Word es realmente una monserga pero ahí va, con Dulce tras de mí para que no deje las cosas a medias. Se ha vuelto mi manager y es muy eficiente!

Los alumnos de Análisis Numérico dieron signos de estar trabajando con vistas a su examen del próximo lunes, y del avance de su proyecto. Tuve noticias de que alguno, al menos, está realmente apasionado con el proyecto. Eso me da mucho gusto. Dicen que con uno que se logre ya valió la pena el trabajo. Creo que hay más de uno.

Eso de los logros lo supo hoy muy bien mi hermano Manuel: su hijo menor, Víctor Hugo, recibió un Testimonio de Desempeño Sobresaliente de parte del CENEVAL. Está orondo el padre, aunque se defienda. Es cuando uno sabe que puede estar en paz. Los hijos ya vuelan con sus propias alas.  Cada uno tiene un vuelo diferente, cada uno busca sus propias corrientes, pero todos son independientes. Uno, como padre, puede haberlo hecho medio mal o medio bien, pero los resultados son los que cuentan y dependen en gran medida de los propios hijos. Mi mamá se puso muy contenta cuando le di la noticia. Muchas felicidades a ambos.

Por la tarde el plan era salir muy temprano para preparar la sesión del taller de mañana. Estaba en ese punto cuando llegó a mi oficina un ex alumno al que quiero mucho: Ramón Díaz Beltrán. Es de mis alumnos que se graduaron como ingenieros en mayo pasado, por quienes usé zapatos dorados por primera vez y con quienes bailé en su graduación. Es un señor ingeniero, también músico, que está contentísimo con su trabajo y los retos que se le van presentando, y de los que valoran el tiempo y los aprendizajes que tuvieron en la UIA TJ. Muy valioso! Platicamos de todo durante tres horas: la escuela, los cambios que vemos en las generaciones, la música, los gustos populares, la comida, etc. Es algo que agradezco muchísimo a cada uno de ellos: que pasen y se queden platicando horas, que se sientan cómodos en mi oficina. Tres horas muy bien empleadas.

Y ya se terminó el día: me debo levantar temprano para hacer lo que no hice hoy, antes del taller de mañana. No es mucho lo que falta pero más vale pájaro en mano, dicen.

Y después del taller iré a casa de mi comadre Haydée, a reunirme con las chicas del club de tejidos (en el que nunca he tejido ni una bufanda). Será una sesión divertida y relajante, no importa si llego al final.

Las recompensas de la vida.

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