11 de marzo: alerta

Friday, March 11th, 2011

Debí haberme ido a SDSU, a aprovechar la conferencia/taller con mis alumnos. I need to learn.

Ciertamente me hubiera perdido la comida con Mario Cisneros S.J., quien vino de Boston ayer y se irá de regreso el domingo, y la cual convocó a muchas de las amigas de la universidad a las que ahora veo poco. En mayoría son las amigas que trabajan en el área administrativa y que disponen de poco tiempo para socializar: Hermelinda, Magui, Ketta, Yoly, Alicia, Irma, Martha Olivia y Oliva. Del área académica solamente estábamos Sebastián Serra (Rector), Rubén Arceo S.J. (mi jefe), Magui Saucedo (quien además es la directora de Servicios Estudiantiles) y yo.  Y nos acompañaban el esposo de Magui y un (otro) sacerdote jesuita. Y claro, la señora Lucy que es quien cocina en Casa Manresa y quien nos preparo unos deliciosos chiles rellenos, de queso unos y de marlín los otros. Fue una comida animada, y aunque solamente estuvimos ahí una hora la verdad es que fue muy agradable. Mario fue mi jefe cuando trabajé en la prepa y ahora estudia su doctorado en Boston. Muy buena época, con muy buenos resultados académicos. Todo pasa. Y no quedó nada de todo ese trabajo, excepto el contacto con los chavos y algunos profes.

Por la mañana, en la clase de Cálculo I la primera acción fue tranquilizar a los alumnos con respecto al anunciado tsunami que se pronosticaba que pegaría en la costa del Pacifico, de California a Guerrero. Supongo que las noticias en México eran alarmantes porque como a las 6:30 A.M. me llamó mi hermano Manuel. Quería saber si yo estaba bien y si no había problemas en la zona. A esas horas ya sabía yo del terremoto en Japón y de sus devastadoras consecuencias, incluido el tsunami, a través del canal de CBS en San Diego; ahí mismo había oído ya a los científicos de la Universidad de California explicando porqué era improbable que el tsunami pegara en las costas de California causando algún desastre, que las olas podrían llegar a medir un par de metros (nada para huir) pero que sí había alerta y se recomendaba mantenerse lejos de la playa. Todo estaba tranquilo.

A los alumnos fue muy fácil entretenerlos calculando un montón de cosas, discutiendo y graficando. Cuando dieron las 8:45 A.M. di por terminada la clase anunciándoles que ya había pasado la hora prevista para la llegada del tsunami. Desde la universidad ni se veía la playa por la densísima neblina con la que amanecimos. A través de Facebook me di cuenta de las alarmas innecesarias que se habían creado, de los que salieron corriendo de sus casas para “ponerse a salvo”, y de que había personas en el Malecón de Playas  esperando ver llegar el tsunami. Por Twitter me enteré de que en las playas de Los Cabos, por ejemplo,  la gente ni se dio por enterada de la alerta de seguridad. En cambio, en las costas de Sinaloa se suspendieron clases y se evacuaron algunas zonas, al igual que en otros puertos del Pacifico mexicano. Sí se nota un tanto de ignorancia científica que juega de los dos lados: ignorando las alertas o exagerándolas.

La clase de Cálculo II estuvo animada por la presencia de dos alumnos de la prepa, de sexto semestre. Uno de ellos fue mi alumno hace dos años, en Matemáticas II (Geometría) y ambos llevan el curso de Calculo Integral, que corresponde a Cálculo II de Ingeniería en cuanto a que se trata de integración pero no en cuanto al total de los contenidos o a la profundidad de los temas. De mi grupo de alumno solamente se presentaron tres de doce, en parte porque seis de los doce se fueron (ellos sí) a la conferencia en SDSU. Karmi, una de mis alumnas, tomó las fotos del pizarrón, que equivalen a las notas de la clase, para compartirlas con sus compañeros a través de Facebook; y hasta compartió el PrintScreen de la gráfica del solido de revolución que hizo en Autocad.

Hoy, además, se incorporo en mi área (CDE) la psicóloga que estará a cargo del apoyo psicopedagógico. Una mujer muy decidida a hacerse cargo de lo que le toca. Para cuando salí yo de mis clases ya había comenzado a presentarse con los coordinadores y directores académicos. También había ido ya al almacén para ver si había algunos muebles que le acomodaran mejor que los que estaban en la pequeña oficina que le teníamos destinada. ¡Eso me pareció excelente! De todas maneras la acompañé para presentarla a algunos de los coordinadores y directores del tercer piso y a los que encontrábamos en el camino. Está claro que no viene a perder el tiempo  ni a hacerse la remilgosa.

La tarde transcurrió tranquila, conversando con Rubén, con Mario, con Hans, y hasta con Alfonso (el profe de física de la prepa), a quien no veía desde que yo dejé la prepa.  Antes de ir a casa pasé por la oficina de Magui Saucedo. La verdad es que extraño el tiempo en que ella estaba a cargo de Ingeniería. Teníamos más tiempo para conversar y compartir de asuntos académicos y de amistad, para tomarnos un café o compartir un desayuno. Este tiempo es difícil con tanto debe que todavía nos siguen pidiendo. Mucha presión y tal vez no donde más se necesita.

Por lo pronto, y por recomendación del Dr. Chavarría y de la psicóloga (ni modo, de primera mano) voy a descansar para ver si el estrés (la ansiedad) desaparece.

¡Descansen!

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