29 de enero: bien y mejorando

Saturday, January 29th, 2011

Definitivamente: estar en compañía de la gente que uno quiere es el mejor remedio para muchos males.

Nomás llegar y ya mi mamá me estaba esperando para irnos al mercadito, junto con Nidia. Y de ahí a llevarla al dentista (al otro lado de Los Angeles). Raro hubiera sido que no nos perdiéramos un poquito. El mapa que llevábamos era realmente muy lejano de la realidad y, aunque el instinto nos guiaba por buen camino, tuvimos que dar muchas vueltas para llegar al consultorio. Comprobamos que el camino más corto entre dos puntos en el plano en el que nos estábamos moviendo si no es la línea recta sí es el que da el menor número de vueltas que sea posible.

Ahora sabemos cómo llegar sin rodeos. Y qué bueno, porque mientras mi mamá se sometía a las torturas de la dentista mi hermana y yo exploramos el pequeño centro comercial: un farmers market básicamente armenio (al igual que la mayor parte de los comercios ahí establecidos) donde encontramos las maravillas que en ningún otro sitio había localizado, a pesar de búscarlas intensamente:

  • agua de flor de azahar, de a deveras y no artificial como la que compré en el Mercado Hidalgo
  • agua de rosas, también para repostería
  • mermelada de rosas (y muchísimas variedades más)
  • miel de flores de acacia
  • miel de rosas, en penca

Y en el café de la esquina, café de verdad (a un dólar el vaso) con el regalo de un delicioso chocolate amargo por vaso. Y unas bellezas de deliciosos chocolates de fabricación artesanal, y además en lindos empaques.

Y claro: toda suerte de aceitunas (rellenas de almendras, por ejemplo), aceites de oliva y vinagres provenientes del Mediterráneo. Y más. Dos cosas malas: no podemos gastar ni almacenar tanto como nos gustaría.

Una vez reconocido el terreno y con una sensata descripción del camino, regresamos a Buena Park para reunirnos con Rocío, sus hijos más pequeños y mi hermano Juan.

Y para no aburrirnos, aprovechamos la tarde para dar una vuelta por el DSW de Buena Park, probarnos un montón de zapatos y aprovechar los cupones de regalo (acumulables) que me enviaron por mi cumpleaños para comprar zapatos para mi mamá. Lástima que nomás los envían una vez al año, no?

Y bueno, ya estamos de regreso en casa de Nidia después de merendar, conversar, repartir las compras que cada una hizo, y recoger algunos regalos que cada una me tenía preparados.

Mañana regresaré a Playas a tiempo para organizar mi desorden y comenzar una semana de 40 horas, de comida en casa cada día, de aprender a utilizar muy bien el Kindle que me regaló Pako y descargar un montón de cosas interesantes y darme tiempo para leerlas. Para responder los muchos mensajes de mi amigos, que de nuevo se han acumulado sin que tenga tiempo para dedicarles algo más que un vistazo. De planear algunas cosas que quiero hacer y otras que es más que recomendable y/o saludable que haga. Estoy más que dispuesta a seguir los consejos de Alex, Liberata, y hasta Pascualina.

Por hoy, me siento tranquila, relajada y apapachada. La energía fluye normalmente y no tengo ya esa sensación de desajuste que me aquejó toda la semana que termina.

Buenas noches, buena suerte.

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