26 de enero: La envidia

Wednesday, January 26th, 2011

En Los Siete Pecados Capitales, de Fernando Savater, el escritor conversa con Satanás sobre el significado  actual de cada uno de los pecados.  Copio una parte de su texto (página 136 de la edición de [¡]  DEBOLS!LLO, reimpreso en México en 2009):

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<<  El escritor: Voltaire decía: “La mejor venganza contra nuestros enemigos es ser felices”. Luzbel, tú sabes que esto es lo que les jode de verdad. Tú eres feliz y ése es el peor castigo para quienes te odian porque sufren con tu bienestar.

Satanás: Magnífica idea. Tengo que ponerla en práctica.

La envidia es una declaración de inferioridad

Napoleón Bonaparte

La envidia, definida como la tristeza ante el bien ajeno, ese no poder soportar que al otro le vaya bien, ambicionar sus goces y sus posesiones, es también desear que el otro no disfrute de lo que tiene.

¿Qué es lo que anhela el envidioso? En el fondo, no hace más que contemplar el bien como algo inalcanzable. Las cosas son valiosas cuando están en manos de otro. El deseo de despojar, de que el otro no posea lo que tiene, está en la raíz del pecado de la envidia. Es un pecado profundamente insolidario, que también tortura y maltrata al propio pecador. Podemos aventurar que el envidioso es más desdichado que malo.

El envidioso siembra la idea, ante quienes quieran escucharlo, de que el otro no merece sus bienes. De esta actitud se desprenden la mentira, la traición, la intriga y el oportunismo.>>

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Y creo que no hay mucho más que agregar a esta descripción tan clara y contundente de una actitud y un actuar que vemos con tristeza alrededor de nosotros. Tristeza por ellos, de verlos consumirse y en sus ojos ver el deseo de poseer  lo que otros tienen o han construido.

A veces logran lastimar momentáneamente al objeto de su envidia. Pero sólo momentáneamente, mientras el afectado toma distancia para observar lo que ocurre y se da cuenta de los caminos y oportunidades que el envidioso le ha proporcionado. Las puertas que le abre al quitarle algo que, de todas maneras, el envidioso solamente será capaz de copiar ¡porque si pudiera crear no estaría envidiando al otro!

Y alguien que actúa movido por la envidia sabe también que en cuanto tenga algo en sus manos seguramente habrá uno que estará dispuesto a arrebatárselo también. Y un pecado lleva a otro, y en este caso a la avaricia. Y su desgracia será mayor porque no puede confiar en nadie de manera total.

Así que seamos felices. Aceptemos que cada logro, cada espacio construido, cada bien que poseamos está en la mira de alguien. Si lo hicimos ya una vez, seremos capaces de crear algo mejor la siguiente ocasión, ad infinitum, mientras tengamos vida. No vale la pena pelear por lo que ya quedó en el cofre de los aprendizajes. Abramos la puerta a lo que sigue y respondamos a los retos de manera creativa. Y, como dice Dulce, ¡sin llorar!

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