Archive for January, 2011

31 de enero: estás loquita de tu cabecita

Monday, January 31st, 2011

Un día grato, por lo menos.

Desperté todavía con los poemas de Prévert y otras letras cantadas por Ives Montand!  Es decir que las escuchaba en mi cabecita (estás loquita de tu cabecita, me decía el Padre Manuelito). Pero eso simplemente quiso decir que dormí muy bien, que desperté relajada y todavía en el espíritu del día de ayer. Muy buena manera de comenzar la semana.

La mañana fue muy normal: las clases, poner en orden un par de asuntos y el evento de este día fue la Lectio Brevis. Muy breve y, como dicen, si breve buena.

Luego el día se fue entre organizar el trabajo, compartir, conversar, medir espacios, enviar algunos mensajes, atender a algunos alumnos que requieren de algún apoyo o conversar simple y disfrutablemente.

Comí en casa, y estoy por irme temprano (o sea ya) para preparar algunas cosas que prometí y que me gustará compartir.

Mi plan es llegar mañana temprano para, ahora sí, poner los libros en los libreros y de preferencia en un orden adecuado. Pero tampoco es obligación. Eso ayudará a que la organización fluya y el trabajo del equipo se dé en mejores condiciones.

El café que me regalo mi mamá está delicioso, ¡casi como un café turco! Y las tazas que me regaló Nidia resultaron de la medida perfecta para ese tipo de café. Tenía, además, la cafetera de prensa que compré hace como dos meses en la tienda de los chinos, que resultó ser una excelente compra. Y claro, la tetera eléctrica que me había regalado mi mamá hace como dos años y a la que le hacía falta uso.  En suma: justo lo que se requería para una tarde de trabajo y conversación agradables. Además tuvimos pastel porque Cristina, compañera del equipo de la DGSEU, cumplió años.

Y cuando el universo conspira a nuestro favor todo resulta como uno lo desea. Ni más ni menos. Esperemos que mañana tengamos la misma constelación sobre nuestras cabezas y la misma inspiración para el trabajo en la comunidad en la que convivimos.

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30 de enero: Prévert y mi mamá

Sunday, January 30th, 2011

Uno de los poemas de Prévert, cantado por Montand :

Malgré moi…

Embauché malgré moi dans l’usine à idées
j’ai refusé de pointer
Mobilisé de même dans l’armée des idées
j’ai déserté
Je n’ai jamais compris grand chose
Il n’y a jamais grand-chose
ni petite chose
Il y a autre chose

Autre chose
c’est ce que j’aime qui me plaît
et que je fais.

 

Y sí, lo que amo  que me gusta y que hago, ¡es otra cosa! Eso es lo que importa.

Este día estuvo dedicado a mi madre: llevarla a desayunar al aeropuerto de Fullerton porque le gusta el café, la tranquilidad del lugar, el servicio. Y luego, llevarla al Mall de Brea para que se desentuma y camine hasta que se canse.

Llovía, pero ya dentro ni nos acordamos de eso. Pudo hacer que le ajustaran sus lentes hasta que le quedaron bien y pudo probar que no le molestaban en las casi cuatro horas que anduvimos recorriendo cada uno de los pasillos del centro comercial. A mí eso me da tranquilidad.

Encontró el molde que quería para hacer sus madeleines, y se entretuvo con cada uno de los utensilios de cocina y las especias de William Sonoma. Si pudiera, ella tendría una casa con una enorme cocina y cada cosa que sirva para cortar, rebanar, moler, cocinar todo lo que se le antoja o lo que quiere cocinar para cada uno de nosotros.

Con las natas y la “cajeta” de membrillo (como se dice en Tepic) que le llevé ya tiene planeadas las galletas para los nietos. Y quiere hacer budín de pan pero necesita el ron (yo se lo llevo con tal de que me invite!). Y claro, las madeleines.

Por la mañana, cuando la recogí para irnos de tour, me  dio una bolsa con limones y paquetitos de café que mi hermano Juan le había traído, y una blusa que me guardó, y los zapatos que compré en Holanda hace más de diez años y que están como el día que se compraron! Y si pudiera pondría en la bolsa un pedacito de ella misma también, para acompañarme en el camino. Así es mi madre, y he aprendido mucho más sobre ella y lo que la mueve en los años que siguieron a la muerte de mi padre que en todos los años que viví en mi/su casa, en Tepic. Los últimos seis años han sido muy especiales porque he estado muy cerca, espacialmente hablando, y porque, además, me ha confiado pensamientos que no comparte con todo mundo. Lo que piensa, lo que siente, lo que lamenta. Y doy gracias a Dios por permitirme estar cerca para acompañarla y, dentro de mis posibilidades, compartir con ella sus placeres.

Sin querer desmiente que la edad la está afectando, porque al escuchar a Yves Montand cantar Les Feuilles Mortes es capaz de comprender las palabras (en francés, que no conoce), de experimentar y reconocer la calidez y la calidad de la voz de Montand, y de dejarse llevar un poquito por lo que él transmite.

Fue un muy buen día. Pero hubo que regresar. Y de nuevo la lluvia que nos acompaño al salir del centro comercial y mientras comíamos en Panera.

La lluvia también me acompañó en el camino de regreso a Tijuana. Y finalmente estoy en casa, lista para dormir como Dios manda, reconfortada por este par de días en los que mi familia, especialmente Nidia y mi mamá, me apapachó y me ayudó a olvidar l’usine à idées a la que regresaré mañana!

 

29 de enero: bien y mejorando

Saturday, January 29th, 2011

Definitivamente: estar en compañía de la gente que uno quiere es el mejor remedio para muchos males.

Nomás llegar y ya mi mamá me estaba esperando para irnos al mercadito, junto con Nidia. Y de ahí a llevarla al dentista (al otro lado de Los Angeles). Raro hubiera sido que no nos perdiéramos un poquito. El mapa que llevábamos era realmente muy lejano de la realidad y, aunque el instinto nos guiaba por buen camino, tuvimos que dar muchas vueltas para llegar al consultorio. Comprobamos que el camino más corto entre dos puntos en el plano en el que nos estábamos moviendo si no es la línea recta sí es el que da el menor número de vueltas que sea posible.

Ahora sabemos cómo llegar sin rodeos. Y qué bueno, porque mientras mi mamá se sometía a las torturas de la dentista mi hermana y yo exploramos el pequeño centro comercial: un farmers market básicamente armenio (al igual que la mayor parte de los comercios ahí establecidos) donde encontramos las maravillas que en ningún otro sitio había localizado, a pesar de búscarlas intensamente:

  • agua de flor de azahar, de a deveras y no artificial como la que compré en el Mercado Hidalgo
  • agua de rosas, también para repostería
  • mermelada de rosas (y muchísimas variedades más)
  • miel de flores de acacia
  • miel de rosas, en penca

Y en el café de la esquina, café de verdad (a un dólar el vaso) con el regalo de un delicioso chocolate amargo por vaso. Y unas bellezas de deliciosos chocolates de fabricación artesanal, y además en lindos empaques.

Y claro: toda suerte de aceitunas (rellenas de almendras, por ejemplo), aceites de oliva y vinagres provenientes del Mediterráneo. Y más. Dos cosas malas: no podemos gastar ni almacenar tanto como nos gustaría.

Una vez reconocido el terreno y con una sensata descripción del camino, regresamos a Buena Park para reunirnos con Rocío, sus hijos más pequeños y mi hermano Juan.

Y para no aburrirnos, aprovechamos la tarde para dar una vuelta por el DSW de Buena Park, probarnos un montón de zapatos y aprovechar los cupones de regalo (acumulables) que me enviaron por mi cumpleaños para comprar zapatos para mi mamá. Lástima que nomás los envían una vez al año, no?

Y bueno, ya estamos de regreso en casa de Nidia después de merendar, conversar, repartir las compras que cada una hizo, y recoger algunos regalos que cada una me tenía preparados.

Mañana regresaré a Playas a tiempo para organizar mi desorden y comenzar una semana de 40 horas, de comida en casa cada día, de aprender a utilizar muy bien el Kindle que me regaló Pako y descargar un montón de cosas interesantes y darme tiempo para leerlas. Para responder los muchos mensajes de mi amigos, que de nuevo se han acumulado sin que tenga tiempo para dedicarles algo más que un vistazo. De planear algunas cosas que quiero hacer y otras que es más que recomendable y/o saludable que haga. Estoy más que dispuesta a seguir los consejos de Alex, Liberata, y hasta Pascualina.

Por hoy, me siento tranquila, relajada y apapachada. La energía fluye normalmente y no tengo ya esa sensación de desajuste que me aquejó toda la semana que termina.

Buenas noches, buena suerte.

28 de enero: judo y karate

Friday, January 28th, 2011

Viernes. Y nunca había deseado tanto que se acabara una semana.

El cambio de oficina, que significa que puse los libros en cajas y los llevaron a la nueva oficina y que yo cargué lo que utilizo diariamente para trabajar tanto en el salón de clase como en la oficina o en las reuniones: mi lap top, los plumones y el borrador para el pintarrón. Lo que yo cargo se instaló rápidamente en el escritorio que ahora ocupo. Las cosas que cuelgo en las paredes las colgué también rápidamente. El resto sigue en el piso: las cajas con los libros y demás triques. Y así seguirán por un rato.

Demasiadas cosas qué hacer, días de quince horas de trabajo y muy pocas horas de sueño; comidas escasas y que en ocasiones tienen lugar mientras seguimos trabajando. Más los inconvenientes de una red que se desconecta a intervalos irregulares y que no permite hacer algunas cosas que se suponen urgentes, la instalación de cables de red o de teléfonos o de cualquier otro tipo que requieren de que desconecten la electricidad del área o de que haya más movimiento de personas (con escaleras y demás instrumentos de trabajo) y de ruido del que yo puedo ignorar a pesar de tener una muy alta capacidad de concentración. El tener que depender de Rita (que siempre está al pendiente de lo que se necesita pero que tiene muchas más cosas que hacer como parte del personal de intendencia) para entrar a mi oficina y a toda el área en la que trabajo porque las llaves no me fueron proporcionadas cuando me pidieron que iniciara los movimientos de mudanza. Más lo que es normal en mi vida dentro de la universidad o de cualquier sitio en el que trabaje: el contacto, necesario y deseado, con alumnos y compañeros de trabajo que contribuyen a ese ambiente realmente académico que en otros espacios hace tanta falta.

Cuando alguien cuestiona qué hago en las horas que me pagan (y dependiendo del lugar de trabajo a veces es inevitable), invariablemente mi respuesta es:

1)      Acompáñame en mi recorrido siquiera un día completo, y haz todo lo que yo hago

2)      Hagamos la misma cantidad de trabajo y que me paguen en función de las horas que tú te tardas en hacer el mismo trabajo que yo hago (y no me refiero a trabajo de matemáticas, por supuesto, porque entonces …)

No creo que haya mucha duda entonces de qué es lo que hago. De la calidad de lo que hago, seguramente hay referencias más confiables que yo misma.

Y seguramente, si me preguntaran, contestaría de la misma manera sobre el trabajo de mis compañeras de equipo. Incansables, dando mucho más de lo que deberían, sacrificando comidas  y tiempos personales, corriendo para estar presentes en el acompañamiento, la asesoría, el apoyo.

Y bueno, la sal y pimienta la proporcionan involuntariamente otras personas, sin saberlo, que logran que se desaten las bromas y carcajadas que liberan el estrés tan presente en estos días.

Pako me dijo hace un mes, más o menos, que a una compañera de trabajo le recomendó una de las estrategias que aprendió de mí para controlar el estrés provocado por series de “eventos desafortunados”. Primero me asusté: ¿Qué cosa pudo aprender Pako de mí? Y luego me sorprendí con la respuesta: la diferencia entre karate y judo. Y sí, tiene razón aunque yo nunca lo había explicitado para mí misma. Es bueno que le proporcionen a uno (o uno los descubra) estos insights. ¡Ayudan muchísimo!

Pero por hoy, al término de esta semana, lo que necesito es una conexión con otra parte de mí. Y mi familia me proporcionará esa energía y el espacio para disfrutar los regalos que Pako me hizo en esta semana.

Buenas noches!

 

27 de enero: de jazz y aritmética

Thursday, January 27th, 2011

Mucho trabajo.

Clases, juntas, decepciones, clases. Trabajo de equipo.

Muy bueno: compartir la comida con mis alumnos después del Taller. Como siempre muchas experiencias compartidas, conocerlos un poco más para entender mejor sus procesos. La música que les gusta y la que me gusta, los deportes, lo que experimentan en la clase con sus compañeros, las bromas entre ellos mismos.

Y luego, trabajar un rato que se prolongó con las conversaciones con los amigos, la planeación de los trabajos en equipo que tan bien nos ha resultado y que vale la pena continuar, los imprevistos y las improvisaciones. El grupo de jazz con solistas invitados va creciendo y fortaleciéndose. ¡Y los solistas invitados son de primera! Los resultados de estos esfuerzos se van notando en pequeños cambios que los alumnos perciben y agradecen.

Es como un proceso de hacer pasar arena por la criba. Las cosas buenas, muy buenas y “remarcables”, las primordiales (como los números primos en la criba de Eratóstenes) van quedando en evidencia. Las arenillas que alguna función tienen simplemente se depositan en la parte baja. El Teorema Fundamental de la Aritmética dice que cualquiera de los números que se depositan en la parte baja al cribarlos, como las arenillas, se construye con los números primos. Y la unidad es primordial y distinta a cualquiera de los números. No todo mundo entiende la “alta aritmética” y no todo mundo entiende la importancia fundamental de la unidad.

Los que entienden la naturaleza generadora  de la unidad, a partir de la cual se crea cualquier otra cosa, ¡bienvenidos al club!!

Después nos tocará partir y repartir en un proceso muy importante de equivalencias y proporcionalidad y no de división.

 

26 de enero: La envidia

Wednesday, January 26th, 2011

En Los Siete Pecados Capitales, de Fernando Savater, el escritor conversa con Satanás sobre el significado  actual de cada uno de los pecados.  Copio una parte de su texto (página 136 de la edición de [¡]  DEBOLS!LLO, reimpreso en México en 2009):

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<<  El escritor: Voltaire decía: “La mejor venganza contra nuestros enemigos es ser felices”. Luzbel, tú sabes que esto es lo que les jode de verdad. Tú eres feliz y ése es el peor castigo para quienes te odian porque sufren con tu bienestar.

Satanás: Magnífica idea. Tengo que ponerla en práctica.

La envidia es una declaración de inferioridad

Napoleón Bonaparte

La envidia, definida como la tristeza ante el bien ajeno, ese no poder soportar que al otro le vaya bien, ambicionar sus goces y sus posesiones, es también desear que el otro no disfrute de lo que tiene.

¿Qué es lo que anhela el envidioso? En el fondo, no hace más que contemplar el bien como algo inalcanzable. Las cosas son valiosas cuando están en manos de otro. El deseo de despojar, de que el otro no posea lo que tiene, está en la raíz del pecado de la envidia. Es un pecado profundamente insolidario, que también tortura y maltrata al propio pecador. Podemos aventurar que el envidioso es más desdichado que malo.

El envidioso siembra la idea, ante quienes quieran escucharlo, de que el otro no merece sus bienes. De esta actitud se desprenden la mentira, la traición, la intriga y el oportunismo.>>

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Y creo que no hay mucho más que agregar a esta descripción tan clara y contundente de una actitud y un actuar que vemos con tristeza alrededor de nosotros. Tristeza por ellos, de verlos consumirse y en sus ojos ver el deseo de poseer  lo que otros tienen o han construido.

A veces logran lastimar momentáneamente al objeto de su envidia. Pero sólo momentáneamente, mientras el afectado toma distancia para observar lo que ocurre y se da cuenta de los caminos y oportunidades que el envidioso le ha proporcionado. Las puertas que le abre al quitarle algo que, de todas maneras, el envidioso solamente será capaz de copiar ¡porque si pudiera crear no estaría envidiando al otro!

Y alguien que actúa movido por la envidia sabe también que en cuanto tenga algo en sus manos seguramente habrá uno que estará dispuesto a arrebatárselo también. Y un pecado lleva a otro, y en este caso a la avaricia. Y su desgracia será mayor porque no puede confiar en nadie de manera total.

Así que seamos felices. Aceptemos que cada logro, cada espacio construido, cada bien que poseamos está en la mira de alguien. Si lo hicimos ya una vez, seremos capaces de crear algo mejor la siguiente ocasión, ad infinitum, mientras tengamos vida. No vale la pena pelear por lo que ya quedó en el cofre de los aprendizajes. Abramos la puerta a lo que sigue y respondamos a los retos de manera creativa. Y, como dice Dulce, ¡sin llorar!

25 de enero: Pako

Tuesday, January 25th, 2011

Lo mejor del día, cada día, se llama Pako.

Si no fuera por ese amor, quien sabe que hubiera hecho yo de/con mi vida, desde hace un buen rato.

Así nació. Nomás ha ido creciendo y mejorando. Desde pequeño supo qué era correcto y qué no. Qué necesitaba comer y qué le podía hacer daño; o que era necesario internarse en el hospital (el Ángeles, por favor) porque podía tener algo serio, y avisarme cuando ya estaba registrado; o hacer cita con el dentista, y acudir, a pesar del horror que le causa (como a mí, pero yo tardo en ir).  Y sí, claro, algunas veces se equivocó pero corrigió luego. Como cuando decidió que le gustaba el sabor del tabaco cubano y durante algún tiempo fumó cigarros Romeo y Julieta o algo semejante. Pero luego dijo que era asunto de voluntad y sentido común, y dejó el hábito.  O como cuando decidió que era sano acudir con un psicólogo, a los 11 años.

Muy claro ha tenido siempre que nadie tiene derecho a ofenderlo, de cualquier manera que sea, o a lastimarlo. Y la manera de hacerse oír y exigir sus derechos.

Me dicen que es muy acelerado y no saben que una comida con él requiere de disponer del tiempo para comenzar con una entrada y un vino y terminar con un postre y un café, sin prisas (y si es de carrera mejor comemos en Burger King, de plano) mientras conversamos muy entretenidamente y sin pensar en la hora. O que nos podemos perder en la librería hasta que nos dicen que ya van a cerrar, o que podemos ver varias películas mientras comemos pizza y palomitas sin preocupaciones ni interrupciones. El tiempo libre lo sabe aprovechar muy bien: dormir todo lo que necesite, leer, caminar, bailar, disfrutar de antojos, etc. sin remordimientos. Alejarse del trabajo porque se casa un amigo o nació el bebe de otro o alguno está enfermo.

En el trabajo es otra cosa. Responsable y comprometido porque le gusta lo que hace y lo hace bien. Y entonces sí puede parecer acelerado e incansable. Pero siempre tiene un pensamiento para mí.

De muchas maneras se hace presente cada día: me llama para comentarme sus logros y sus tropiezos, o las decisiones que ya tomó (y solamente me comunica) o los planes para dentro de seis meses; para decirme que me compró un regalo y en el teléfono me pone a oír un organillo que toca La vida en Rosa, o para decirme que me tiene un regalo sorpresa (y siempre es sorpresa, y muy agradable); o que ya consiguió algo que él piensa (y acierta) que me gustará tener o que podremos compartir (películas libros, etc.). Y para proponerme nuevos retos, o porque se planteó un nuevo reto en el área en la que tiene una tremenda facilidad pero que es solamente su hobby: matemáticas.

De pequeño sus regalos los hacía con papel de computadora (continuo, le llamaban), utilizando los bordes para hacer los listones, con poemas y dibujos que creaba, o con historias ilustradas por objetos móviles hechos con papel. O inventaba problemas con las ilustraciones que creía necesarias

La Maluca, como si fuera mi hija, me dice hoy que lo logramos. Y es cierto. Mucha gente ha apoyado el desarrollo de Pako, Adriana entre ellos. Las “otras mamás” que ha tenido y tiene y que le cumplen antojos y lo cuidan mucho en todos sentidos (Florita y Lety, por ejemplo). Y las tías de cariño que lo pastorearon dentro y fuera de la escuela, en León (Tere y Felisa y Gina), así como todas las amigas y amigos que han estado alrededor para apoyar su crecimiento en todos sentidos.

Si, lo logramos.  Y la verdad  (todos los días) me pueden acusar de ser mamá gallina porque estoy muy orgullosa de mi hijo y doy gracias a Dios por él.

 

24 de enero: Terminó bien

Monday, January 24th, 2011

Mucho trabajo previo, muchas actividades desarrolladas en coordinación y muchas cosas hechas al mismo tiempo (entre ellas, poner libros en cajas para iniciar la mudanza a la otra oficina).

  • Síntomas: nausea, mareo, zumbido en los oídos, etc.
  • Diagnóstico: agotamiento extremo
  • Terapia: dormir, comer, relajarme, dormir.

La reunión tuvo un ritmo intenso y casi de acuerdo a lo programado, excepto por los inesperados que…

Aparentemente, y sujeto a la evaluación, los profesores salieron satisfechos a pesar de lo intenso de la jornada. Muchísimo qué proponerles y compartirles. Creo que la idea de que hay un equipo de apoyo para su trabajo quedó muy clara.

Anna y Dulce son muy buen grupo de jazz. Es muy fácil coordinarse con ellas y cumplir los acuerdos.

Pero estoy agotada y necesito descansar.

Y ahora recuerdo que no pagué el teléfono!!!!!!!!

 

23 de enero: spinning

Sunday, January 23rd, 2011

Vueltas y vueltas…en mi cabeza

Otra vez la cocina que me ayuda a organizar mis ideas y a “cocinar” algo más que antojos. ¡Pero también esos!

  • Mermelada de fresa, para el desayuno
  • Papas con nopales para acompañar una tiras de milanesa, en tacos
  • Pollo en blanco, para cualquier día de la semana
  • Berenjena parmesana, pero con queso chihuahua en lugar de mozzarella (ni modo, el mozzarella estaba echado a perder)
  • Camarones con chutney de mango y arroz blanco para comer
  • Y el pay de manzana que estaba debiendo (para llevarlo mañana  para Dulce y Anna), con una muestra “de prueba” ¡para mí!

Así pude desarrollar el mapa conceptual que necesitaba, aunque después recordé algunos detalles que tengo que añadir mañana temprano. Me pasa igual con la sal, la pimienta y otros ingredientes en las comidas.

Luego, otra actividad de organización mental y de disposición para lo que sigue y para lo que toca: limpiar bien, sacar el polvo, tirar lo que no sirve, ver qué es lo que queda y para qué se va a necesitar. Lo que prefigura otras acciones: limpiar mi correo personal, deshacerme de contactos innecesarios, borrar correos sin sentido e incluso vaciar el “trash”,  contestar los correos de mis amigas y decirles que las quiero y las extraño, contestar los correos de mis amigos que me comparten miles de cosas y que me invitan por nuevas rutas. Mientras, mantener conversaciones con amigos, amigos-alumnos, y alumnos. Pero ninguna de trabajo. Es fin de semana!

Mientras veíamos (cada uno en su casa) el juego de los Jets contra los Acereros (ganaron los Acereros) mi primísimo y yo tuvimos una muy rica y larga conversación que comenzó con los deportes que nos gustan y los que no nos gustan y con los que alguna vez seguimos muy de cerca por alguna persona especial que los practicaba; y siguió con la música y los cantantes que nos gustan y los que, aun reconociendo que tienen muy buena voz, no nos gustan (José José, Stevie Wonder, etc.); y las películas de Alain Delon,  de Sophia Loren, y de Lando Buzzanca! Para regresar a la música vía la película Carmen, con Plácido Domingo y Julia Migenes, y la Carmen de María Callas. Y muchas cosas más. El juego terminó y cada uno se fue a atender sus asuntos.

Con todo eso, la gripe ha decidido buscar otros espacios. El reposo, la comida, la hidratación frecuente, el apapacho a distancia, todo ha servido y mañana debo estar casi al 100%.

La semana será intensa, pero la mayor parte está ya organizada y los primeros pasos ya se dieron. ¡Que la fuerza nos acompañe!

 

Uno propone y Dios dispone

Saturday, January 22nd, 2011

La idea era levantarme muy temprano para cruzar la línea, sacar el permiso de internación (el anterior se venció antier) e ir a Buena Park/Fullerton, loca de contento con mi cargamento (medicinas y demás). Pero no. La gripe si me dio con ganas. A las 8 todavía ni me levantaba.

Recibí una llamada de un amigo para llevarlo al aeropuerto a comprar un boleto para hoy mismo,  y como  a las 10 A. M ya estábamos allá; y luego almorzamos muy rico en la Casa del Mole, en Playas. Cerca de la 1 P.M.  llegué a casa, pero pasé por él de nuevo a las 3:15 para llevarlo al aeropuerto y que saliera de viaje.

Y luego fui por el permiso a la garita de Otay, ya que estaba por aquel rumbo y ahí no había mucha fila. Con todo, apenas a las 5:30 estaba regresando a Tijuana junto con una verdadera caravana de carros.

Tenía que ir al supermercado porque no había ni leche, ni tomates, ni limones en mi refri. Ahora está más o menos surtido y tengo suficientes limones para mi té, que es realmente un lujo dado lo caro que se han vuelto estos verdes frutos.

Playas estaba envuelto en la neblina. Y en algunas partes era verdaderamente densa. Lo soleado de la mañana no evitaba que se sintiera frio, pero la tarde brumosa y la humedad realmente no ayudaron a mi malestar. Pero bueno, ya estoy en casa, ya tomé mi té y en un rato tomaré la siguiente dosis de medicina, para poder dormir. Espero amanecer mejor para ponerme a trabajar un rato, y no poner ni un pie fuera de casa, de otra manera el lunes no podría dar clase!

Mi mamá sí esperaba que yo llegara a Fullerton, porque seguramente con mi malestar apenas se podía entender lo que yo decía, y me llamó para preguntarme dónde andaba. Pako me llamó dos veces porque una amiga me buscará para entregarme los regalos (¿cuál será la sorpresa?), pero hasta ahora no he sabido nada.

Pero bueno, el día se terminó y es hora de descansar (de hacer nada).