22/09/2022: Es otoño

Thursday, September 22nd, 2022

Septiembre ha sido un mes lleno de actividades diversas y dispersas que incluyen una breve e interrumpida visita a Tepic, aunque alcancé a cumplir con mis dos propósitos principales.

Para las últimas semanas, comenzando desde hoy, tenemos agendadas algunas reuniones en la ENES UNAM León. La de hoy fue una invitación a asistir a la conferencia impartida por la Dra. Ana Rosa Barahona Echeverría, “La bioética esencial para combatir el cambio climático”; una conferencia muy estructurada que incluyó algunas de las cosas que los alumnos de Ibero Tijuana (Cálculo III, en 2006 aproximadamente, y Comunicación Universitaria en 2011, antes de que yo renunciara) conocieron, hicieron suyas y, lo mejor, continúan incluyéndolas en sus propuestas y publicaciones. Claro, la conferencia fue la actualización en voz experta.

Lo más interesante/impactante para mí, este día, vino al salir del evento y mientras me encaminaba hacia la salida del campus. En el andador encontré a Alicia Escobar y a Félix Patiño; Alicia es la Coordinadora de Carreras Humanidades y Arte de la institución, Félix es un docente al que he encontrado en diferentes reuniones de carácter académico y también social. Me detuve cuando Alicia me reconoció y me llamó; Félix se despidió y Alicia me invitó a entrar a ver una serie de cortos que se proyectaban en ese momento, dijo, dentro de la 25ª Muestra Fílmica de la Escuela Nacional de Artes Cinematográficas de la UNAM, en la ENES.

Lo que se proyectaba no era un corto, ciertamente. Entramos cuando ya había iniciado la proyección de Rebeldía, grita el grano en el surco al agrietar la tierra para recibir los rayos del sol, dirigida por Pablo Ramos y con duración de 80:00 min. Es la historia narrada por el protagonista, “El Comandante Antonio” (alias de Jacobo Silva Nogales), “quien organizó dos grupos armados, fue traicionado, torturado y encarcelado en un penal de máxima seguridad, ahí tomó su caso, se defendió, obtuvo su libertad y la de su “esposa Revolucionaria”, ahora es un escritor”, se lee en la sinopsis.

Nacido en Oaxaca, en la pobreza, su madre lo llevó a vivir y trabajar en CDMX pero lo regresó a Oaxaca cuando quiso estudiar la secundaria, dice Wikipedia; Trabajó para poder costearse los estudios y al terminar la secundaria estudio el bachillerato en uno de los planteles de Educación Media Superior del Instituto Politécnico Nacional, uno con orientación hacia la ingeniería y las ciencias fisicomatemáticas. Luego se empleó como maestro rural … y supo de la guerrilla.  En ese punto entramos a la sala de proyección, cuando cuenta cómo buscaba por todos los medios estar cerca de las acciones de la guerrilla urbana con el afán de ser enganchado.

A todo color vimos la imagen de Lucio Cabañas después de que su cuerpo fuera recogido por el ejército al que no se entregó vivo, aunque estaba derrotado. Las montañas de Guerrero, la condición de pobreza, el abuso de las autoridades y de los militares, reforzaron su vocación guerrillera. El video completo (tomado por las mismas fuerzas policiales) de la matanza de campesinos  en Aguas Blancas, Guerrero, es parte de este  doloroso documento. Se crea el Ejército Popular Revolucionario (EPR) cuya primera aparición pública data del 28 de junio de 1996, durante un acto luctuoso en memoria de los 17 campesinos asesinados. Así comienza a operar este grupo en la sierra de Guerrero. Posteriormente, explica, se separo del grupo para formar el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) buscando que sus correligionarios no supieran solamente obedecer sino también generar ideas. Ahí conoció a su compañera (luego esposa) sin que ninguno supiera el nombre real del otro hasta pasados algunos años.

“Su lucha social culminó años después cuando fue detenido por la Policía Federal Preventiva, arbitraria, ilegalmente y con violencia en la Ciudad de México el 19 de octubre de 1999. Fue torturado cruelmente, llevado a una base militar clandestina, secuestrado y desaparecido por tres días. Lo obligaron mediante tortura a dar la dirección de su casa para también arrestar a su esposa y a firmar declaraciones prefabricadas y falsas”, dice Julio César López en “Antonio, el comandante insurreccionista”. Una vez detenido, y encarcelado en el penal de máxima seguridad de La Palma, mejor conocido como Almoloya –en el Estado de México–, el comandante Antonio fue identificado como Jacobo Silva Nogales.

Diez años de cárcel le tomó saber que la Constitución estaba de su parte y que no podrían haberlo encarcelado por algo más de cinco años. Él y su esposa fueron liberados y se dedica a escribir, a difundir sus aprendizajes y reflexiones y a poner todo a disposición de quien lo necesite o lo busque. Contralínea tiene un archivo con documentos de y sobre él.

Durante la narración fueron viniendo a mi memoria mis propias vivencias, aunque en ninguna haya yo resultado herida físicamente:

  • Movimiento Estudiantil de 1968
  • Matanza de Tlatelolco
  • La muerte del Sifo el 13 de junio de 1971, durante El Halconazo
  • La encarcelación de los profesores que asistían al taller que daría lugar a mi tesis de maestría, en el verano de 1977, acusados de ser guerrilleros en CDMX, y la tortura de dos de ellos en el Campo Militar,
  • La vigilancia de que fue objeto mi hijo de ocho años por ser cardenista de hueso colorado (algo independente de mí, por cierto), durante los últimos seis meses de 1988, por los agentes de Gobernación que encabezaba el criminal Manuel Bartlett.

Me fui crispando, conteniendo mis emociones, mientras el relato llegaba a su fin. El 2 de octubre está muy próximo, con toda su carga emocional.

Algunas de las afirmaciones de Silva Nogales las comparto totalmente:

  • La entidad más criminal en México es el ejército;
  • Sin importar el partido o el grupo en el poder, cada gobierno es solamente un cambio de amo; el pueblo sigue padeciendo las mismas (o peores) carencias mientras los gobernantes transan, se enriquecen, etc.;
  • La rebelión no se cura con medicinas, tratamientos psicológicos, etc. Está en uno;
  • Después de los acontecimientos, cambia la mirada; hay sonidos que a uno lo despiertan o lo hacen darse la vuelta con temor.

Reitero la cita de Proust con la que inicié esta mañana:

“Porque al ser que más amamos no somos tan fieles como a nosotros mismos” a menos que se trate de gatopardismo, por supuesto.

La cita completa, de El tiempo recuperado, dice: “Porque al ser que más amamos no somos tan fieles como a nosotros mismos y lo olvidamos tarde o temprano para poder -ya que es uno de nuestros rasgos- volver a empezar a amar”. El asunto es que yo no olvido.

1/09/2022: Boda: fiesta!

Thursday, September 1st, 2022

6 de agosto: La ceremonia, la fiesta, el disfrute. La paz y la dicha de ver cómo realizaron su proyecto, su fiesta anhelada.

Sin intención, el día en que mi padre cumplió 43 años de fallecido.

Los asistentes nos fuimos reuniendo en pequeños grupos para conversar y ponernos al corriente de los sucesos que vale la pena contar de nuestras vidas; dejamos por fuera todo lo que ya no hace parte de ellas.

Mientras conversábamos me dijeron que le pusiera el corsage al novio, en preparación para la ceremonia. Armando se hizo cargo de tomar fotos con mi celular. Fue un momento tierno que capturó muy bien.

Mi hijo entregó los correspondientes a sus padrinos, los amigos/hermanos que lo han acompañado en sus aventuras y experiencias. Faltó Leo, residente en Nueva York desde hace años, leonés y compañero de prepa de Pako, también actor en “Atrapado sin salida”, la adaptación de One Flew Over the Cuckoo’s Nest, en la que participaron como miembros de la compañía de teatro del Campus León y que incluyó a Héctor Bonilla y a Roberto Sosa.


Y fue momento de ocupar nuestro lugares en el espacio dispuesto para la ceremonia. En la primera fila, al lado de los novios, ésta muy feliz madre, acompañada por Aurora; del otro lado del pasillo, los otros tres testigos: Nikki, Alex y Luis Alejandro.

La madrina de la novia, Nikki, abrió el cortejo, seguida por sus dos preciosas hijas, quienes llevaban las canastitas de las flores. Luego los novios, al compás de la “Marcha Imperial” de Star Wars en una versión (no ésta) ad hoc para la ocasión.

La juez resultó ser una mujer muy relajada; hubo bromas desde el inicio, primero con los novios y luego con nosotros, los testigos. Armando fue el responsable de llevar los votos que los novios habían preparado; Pako y Dominique firmaron antes de ser declarados formalmente marido y mujer bajo las leyes mexicanas y cerraron la ceremonia con el beso tradicional y una pequeña danza. En realidad fue una ceremonia breve, pero muy emotiva y llena de detalles divertidos.

La juez se dirigió a mí: Si no firma no se lo puede llevar Dominique, dijo; ¡claro que firmo!, respondí. Tuvimos que terminar de firmar dentro de la sala de fiestas porque la tormenta comenzaba a hacer de las suyas. Pero tuvimos tiempo para algunas fotos:

Luego se soltó el chubasco.

Después de mover mesas y, como consecuencia, de actualizar los lugares de cada uno de los invitados, los novios dieron las gracias a los asistentes reconociendo que no era muy sencillo asistir desde donde residen hasta ese sitio. Entre bromas sobre la tormenta, contratada para que no se quejaran del calor, Pako explicó brevemente por qué los escenarios de Star Wars y de Harry Potter que se encontraban en las mesas se construyeron con LEGO (los tres temas de la boda): especialmente cómo los LEGO resumen parte de su filosofía de vida. Cada uno recibe al nacer una caja de elementos de LEGO y va aprendiendo a armar algunas cosas por su cuenta, pero también viendo construir a otros e inspirándose en las construcciones de otros, hasta que encuentra a alguien con quien le gustaría construir algo muy importante, dijo, y esa es su definición de amor.

Dominique fue traduciendo para los que no hablaban español y luego narró brevemente cómo se conocieron, en línea y mientras jugaban videojuegos, hasta que llegó el momento de encontrarse en la real realidad y decidir vivir juntos una semana más tarde. Pako tenía apenas unas semanas en Guilford y comenzaba la pandemia.

Finalmente ofrecieron un brindis por aquellos quienes habiendo sido invitados y deseando asistir no pudieron hacerlo por sus circunstancias particulares. Antes nos habían ofrecido bebidas y yo había escogido un mojito de maracuyá, que era realmente muy bueno; así, cada uno brindó con lo que más le apeteció.

Y siguió la cena. Vino blanco o tinto para acompañar, además de las otras bebidas; una entrada de la cual no tengo memoria; cochinita pibil súper bien preparada servida con abundancia (para mis estándares) sobre una hoja de maíz y acompañada de frijoles negros y arroz blanco; un trozo de algún tipo de postre/pastel del cual tampoco guardo memoria (recuerden que no me gustan los postres dulces). Hubo café para quienes no podemos prescindir de él.

Fue tiempo del primer baile, al ritmo de  Take My Breath Away. Y se abrió la pista. El DJ satisfizo los gustos de todos y bailamos porque era imprescindible y porque estábamos en familia y los que somos parte estábamos realmente felices de estar ahí. No hubo reglas. Los shots de todo tipo de licores, vodka helada incluida, fueron ofrecidos continuamente por los meseros entre las filas de los que bailábamos conga o en las ruedas de “No rompas más…”.
Para los padrinos y para mí hubo una bebida especial, traída de Escocia directamente por los novios. Un whisky añejado que compartí con mi hermano y mi sobrino porque era algo demasiado fuerte para que yo lo ingiriera.

Después de la tormenta el clima volvió a ser plácido y la vista nocturna era fantástica.

Como acordado, a las 10 pm llegó una de las camionetas Van para trasladar al resort a quienes llevaban niños y necesitaban regresar temprano; quienes viajaban hasta Cancún también se retiraron, al igual que mi hermano y su familia porque debían volar a Guadalajara a primera hora de la mañana del domingo.

La madre del novio se fue re-llenando de dicha con las conversaciones con los invitados que no conocía, como los que trabajaron en Mexicali en Digital Chocolate y tuvieron al hijo como CEO; en ese punto ya estaban superadas las barreras de la edad o cualquiera otra para permitir el tuteo siempre grato: “Lloré cuando recibí la invitación”, “Mi mamá lo adora porque siempre le dijo que hace un pozole exquisito”, “Hiciste un gran trabajo con este increíble ser humano”, “Siempre trató a todos con gran respeto y trató de apoyarnos en cada cosa que se nos dificultaba”, etc., mientras me invitaban a bailar. Reiteradamente.

La foto que Armando me tomó en algún momento, sin que me diera cuenta, refleja mi estado de absoluta dicha. El dije en forma de colibrí fue un regalo de Dominique, quien lo mandó a hacer especialmente para mí y me lo entregó la noche anterior.

Al dar las 0:50 am del domingo 7 de agosto, el DJ anunció que comenzaba el último round de música y comenzó a sonar We Are Family; bailamos todos juntos.

Regresamos al resort en las otras dos Van y todavía alcanzamos a cenar algo en el área de snacks, pero todos estábamos rendidos.

El domingo fue día de playa para los que ahí seguíamos, de visitar el centro comercial frente al resort, de conversar hasta que nos volvamos a ver. Pako, Luis Alejandro y el Mau jugaron dominó toda la tarde, como cualquier tarde en esta casa, con Dominique relajada, pero frente al mar.

Regrets, I’ve had a few
But then again, too few to mention

29/8/2022: Boda: los amigos, la llegada.

Monday, August 29th, 2022

Un par de días para que termine agosto. Un mes lleno de alegrías, con pinceladas de duelo y de desencanto, creo. Pero lo que queda es el gozo. En mi caso, el de ver completado el proceso de crecimiento de mi hijo, convertido en un hombre de familia, responsable, amoroso, generoso y muy feliz, al mismo tiempo que es amado, valorado, respetado y aceptado tal cual es por su compañera de vida.  Y no creo que haya algo más que una madre pueda desear.

Antes relaté lo que fue la estancia en Playa del Carmen y lo bien que lo pasamos con los amigos que llegaron a compartir las vacaciones y, por supuesto, la boda. La boda que, creo, cumplió con las expectativas de todos (incluyendo algunas de mis intuiciones); el comentario generalizado fue de satisfacción, de contento.

El diseño del evento corrió a cargo de los novios, quienes fueron los absolutos protagonistas. No hubo brindis a cargo de amigos, parientes, etc.; el baile inicial fue solamente de ellos e inmediatamente se abrió para todos; no hubo pastel de bodas; no hubo lanzamiento de ramo o cualquiera de las cosas que se acostumbran en las bodas regulares. Decidieron el orden de las mesas -que no estaban numeradas pero que tenían leyendas sobre acrílico escritas en la bella caligrafía de la novia-. La mesa de los novios decía Death Star; la que me correspondía, Tatooine; otras hacían referencia a espacios descritos en la saga de Harry Potter. Frente a cada silla estaba el nombre del invitado asignado a ese espacio, escrito sobre una tarjeta que incluía una figura de LEGO que hacía alusión a la mesa y al invitado. Con mi nombre estaba la figura de Yoda (la manera en que mi hijo me identifica en cualquier parte). Los ramos de rosas de colores, en cada mesa, incluían un escenario que el novio construyó con bloques de LEGO y que dependía del nombre de la mesa, los cuales no podían ser botín de los invitados, algo que fue dicho muy explícitamente desde el inicio. Ninguno de los invitados estaba al tanto de todos esos detalles.

La novia, su madrina y las pequeñas madrinas de flores salieron temprano rumbo a Blue Venado para tener tiempo de arreglarse allá; el novio y los invitador reunidos en el resort salimos un par de horas más tarde en camionetas tipo Van.

Hospedados en el resort estaban Armando y Edgar con sus familias respectivas; también Beto y su novia, Jorge y Juan Pablo con su novia. Armando fue el amigo/hermano de Pako que lo acompañó en muchas aventuras, incluida la de descuadrar mi carro, mientras estaban en la prepa; juntos hicieron la traducción simultánea de un congreso de ingeniería en el mismo Tec para el que los organizadores no consiguieron que el departamento de idiomas del campus los apoyara (y fue divertido, dicen). Muchas historias compartidas. Armando se fue a Utah a estudiar su licenciatura, ahí conoció a Connie, se casaron, estuvieron unos meses en Los Ángeles, CA, donde los reencontré, se fueron a vivir a Hamburgo y tienen dos hijas preadolescentes. Conversamos como si nos hubiéramos visto el día anterior.

Con Edgar, su esposa y su hija coincidí varias veces en el restaurante para desayunar, comer o cenar, y nos pusimos al corriente. La última vez que habíamos conversado fue a través de Discord, en la boda inglesa de Pako y Dominique. Ellos viven en Dallas. Estás igualito que cuando terminaron la prepa, dije. No, respondió, yo no estuve en la prepa del Tec sino en la del Cumbres. Entonces, ¿cómo te conozco desde entonces?, repliqué sorprendida. Pako fue mi maestro de computación cuando ingresé a primer semestre de Prepa, reveló. Cierto: el primer trabajo formal de mi hijo autodidacta en todo lo que se refiera a tecnología, videojuegos y programación/computación incluidos, fue como profesor de computación en el Tec de Monterrey, precisamente al terminar la prepa; el día que supe que no tendría que preocuparme por su futuro laboral. La esposa de Edgar preguntó si es que Pako es muy inteligente. La respuesta de Edgar fue muy bella y me recordó lo que otros y otras han dicho: No lo puedo describir, dijo Edgar, simplemente es diferente de cualquier persona que conozcas.

A Jorge, Beto y Juan Pablo los conozco menos, pero se fueron reuniendo a lo largo de la vida laboral de Pako. Además de ellos en la misma Van que yo iban Luis Alejandro y el Mau, leoneses, adoptados en cuanto Pako hace su llegada, sin importar la hora del día o de la noche, para jugar dominó, conversar y chelear. Luis Alejandro incluso vivió en esta casa mientras yo estaba en Tijuana y Pako en Mexicali.

También iba la pareja de tíos de Dominique.

La recepción a cargo de los meseros fue muy cordial y se mantuvo en ese tenor a lo largo de toda la fiesta, prevista para terminar en punto de la 1 am del 7 de agosto. Los mismos meseros y su capitana se hicieron cargo del pequeño desastre que ocasionó una violenta tormenta que inició al terminar la ceremonia civil, mientras los cuatro testigos (yo, la primera) firmábamos el acta; tuvimos que entrar al salón que no tiene puertas y que solamente puede contener el viento y la lluvia con lonas que están listas para ser bajadas; sin embargo, la violencia del viento y de la lluvia hizo volar algunas de las figuras que señalaban los lugares de los invitados y obligó a mover las mesas hacia el lado opuesto al de la playa. La “organizadora de la boda” no se hizo cargo de los contratiempos, aunque estaba físicamente presente, ni había previsto la tormenta. Mientras la capitana de meseros se afanaba en reorganizar y aliviar en lo posible los inconvenientes, la tal “organizadora” se dedicó a chatear por el resto de la noche. Olvidémonos de ella.

Como dije, la recepción fue cordial y grata. Nos encantó la vista, los espacios, la arena, la calma (en ese momento, pues). Lo mejor: reencontrar a los amigos, los que no se habían hospedado en Playa del Carmen.

Reencontrar a Aurora e Iñaki, después de 31 años, fue gratísimo. Iñaki y Pako se conocieron en la guardería, en CDMX, y estuvieron juntos hasta quinto de primaria (1990-1991). Aurora es una de las amigas que se ocuparon de mi hijo como si fuera su hijo cuando por alguna razón Pako no podía acompañarme en algún viaje de trabajo o, simplemente, cuando lo invitaban a irse de fin de semana a su casa en Yautepec, Morelos. Fueron los últimos amigos que vimos antes de abandonar la gran ciudad para irnos a vivir primero a Culiacán y luego a León. Iñaki y Pako se frecuentan, han viajado juntos, Iñaki ha pasado algunas semanas con Pako y Dominique, en Guilford, pero yo solamente lo veía en fotos y videos. A Aurora no había vuelto a verla y ella no está en las redes.

Arturo Serratos fue compañero de Pako e Iñaki en la primaria, ahora vive y trabaja en Cancún. Es uno de los amigos que aparecen siempre en las conversaciones de mi hijo. Su esposa comenzó a bailar sola, en la playa y yo terminé acompañándola, sin zapatos.

Mientras conversábamos los arriba mencionados y yo llegó Luis Arturo con su esposa y dos bellos hijos de unos 10-12 años. Es uno de los compañeros de Prepa de mi hijo, y uno de los que mi hijo considera como hermanos. Recordamos el incidente de la corbata (de Luis Arturo) que Pako puso como condición para asistir a su propia graduación de Prepa, en el Tec de Mty. Quería una corbata como la de su amigo, y el amigo terminó cediéndosela. Este día fue la ocasión de restituirla, sort of.

A Blue Venado llegaron Rodrigo y Blanquita, leoneses, súper cordiales, muy trabajadores, siempre presentes en las carnes asadas que Pako organiza en esta casa y realmente buenos amigos de mi hijo. Llegaron también grupos que yo no conocía pero con quienes terminé amigadísima y muy agradecida; personas que trabajaron en Digital Chocolate Mexico (Pako era el CEO) durante el tiempo que duró, desde que Pako la fundó en Mexicali y hasta que la empresa desapareció todas las oficinas en todas partes.

Y llegó mi hermano Manuel con su esposa, Alicia, y mi sobrino Víctor con su novia, Iris. Con ellos, Aurora, Edgar y su familia, ocupé la mesa Tatooine.

La próxima vez les contaré de la ceremonia y de la fiesta.

20/8/22: Preparativos para una boda

Saturday, August 20th, 2022

Mi hijo llegó a Guilford en febrero de 2020, casi cuando se declaraba la cuarentena por COVID en todo el mundo. Había renunciado a su trabajo en Escocia un par de meses antes. En línea conoció a Dominique en quien encontró a su partner in crime ideal; para marzo de ese año vivían juntos, se casaron en diciembre 2020 en el Condado de Surrey, al que pertenece Guilford, en una ceremonia a la que la veintena de invitados residiendo fuera de ese condado solamente pudimos asistir vía Discord.
Comenzaron a planear su primer viaje a León y sus alrededores para agosto 2021 y, en paralelo, el festejo de su boda para agosto 2022, en alguna playa de México, con los amigos y familiares más cercanos.

Dos años de trabajo desde casa al tiempo que iban sabiendo cabalmente quién es cada uno, con todas las restricciones que la pandemia impuso,  prueban que lo que han construido es muy sólido. Dos años en los que también fueron dando forma a su plan de boda mexicana (y ya no de simple fiesta). En 2021 seleccionaron Playa del Carmen, QRoo., como el punto de encuentro para los familiares y amigos que podrían asistir a la boda; las invitaciones se enviaron por correo regular, además de en línea, y la respuesta (formato enviado junto con la invitación) debía ser enviada también por correo. El evento sería en Blue Venado, cerca de Playa. En un sitio de Internet pusieron toda la información necesaria para los viajeros. Por mi parte, yo solamente debía preocuparme por mi equipaje porque todo lo demás estuvo previsto por ellos.

El vestido, por ejemplo, lo pedí en abril de 2021 a una tienda en San Cristóbal de la Casas, Chiapas, hecho a mi medida en telar de pedal. Fueron meses de acumular vestidos, zapatos, trajes de baño, y hasta maquillajes (algo que nunca uso) conforme los detalles de la estancia en Playa del Carmen se iban revelando: iremos a los cenotes y a una cueva, iremos a cenar con los amigos, habrá una sesión de spa para ustedes (mujeres), etc. En toda mi larga vida nunca había tenido que organizar mi maleta de manera semejante.

Llegaron a León el 28 de julio por la tarde. Por la noche salimos a cenar con amigos que no podrían asistir a la boda. El 29 lo dedicamos a pasear por Guanajuato Capital, que Dominique no había conocido en 2021, pero por la tarde hicimos algunas compras en uno de los centros comerciales de León. La mañana del 30 tuvimos una pequeña frustración administrativa en Municipio de León, sin mayores consecuencias, y luego partimos al aeropuerto con destino a Cancún. A Playacar llegamos alrededor de las 10 pm.

Días de sol, de playa, de familia y de amigos que son familia; fueron llegando poco a poco los que vinieron de Guilford, los que llegaron de otros países, los que viajaron desde algún punto de la República Mexicana; algunos se alojaron en el mismo resort que nosotros, algunos se quedaron en Cancún, y otros en el centro de Playa del Carmen.

Hay que decir que para el martes 2 de agosto a mí me aburría un poco el resort, razón por la que decidí salir caminando al centro de la ciudad; el calor y el desconocimiento de la ruta me hicieron tomar un taxi antes de salir de Playacar. En mi paseo bebí pozol con cacao, compré chocolates y vainilla y descubrí los triciclos que sirven como medio de transporte en la ciudad. En uno de esos vehículos regresé hasta la entrada de Playacar (unos 5 minutos) y caminé hasta el resort deteniéndome en la zona de ruinas mayas, en el lugar en el que se asentaba la ciudad original, y en cuanta sombra encontraba porque ¡era pleno mediodía! Encontré a mis hijos en la zona de playa, y de ahí nos fuimos a comer.

En las siguientes horas llegaron Nikki (la mejor amiga de Dominique) y su esposo, Alex, con sus dos preciosas hijas, de 2 y 4 años; llegaron también los tíos de Dominique. Mi hermano Manuel y su familia llegaron el jueves 4, se alojaron en el centro de la ciudad y no nos vimos antes de la boda, pero su paseo incluyó Chichen Itzá, por ejemplo.

La llegada de Nikki me puso en calidad de colaboradora en el cuidado de las niñas cuando fue necesario; algo que disfruté muchísimo; coincidí en el restaurante para desayunos, comidas o cenas con algunos de los amigos de Pako que fueron llegando y a quienes conozco de hace 25 años, por lo menos, porque fueron compañeros de prepa o de carrera de mi hijo. Verlos convertidos en padres de familia sin que hayan cambiado su esencia, convivir con esas familias, conversar sobre diferentes tópicos, eliminó de un plumazo cualquier signo de aburrimiento.

Además, en una salida para entrevistarse con la (muy mala) organizadora de la boda, Pako y Dominique me trajeron libros: “El infinito en un junco” y “Golondrinas”, este último por la coincidencia de los apellidos del autor con los de mi padre. De más está decir que el primero lo comencé a leer vorazmente. Por otra parte, los ratos en los que una tormenta nos hizo resguardarnos en nuestras habitaciones sirvieron para que yo viera los cuatro primeros episodios de The Sandman, en Netflix.

El 4 de agosto fuimos los cenotes y la cueva en el Ecopark Kantun Chi; había una van dispuesta para el grupo, misma que acudió  a recogernos posteriormente. Fue una gran experiencia que me dejó claro que ¡tengo que aprender a nadar! Ese mismo día, después de la comida, tuvimos la sesión de spa para Nikki, Dominique y yo, y fue otra de mis “primera vez”; al anochecer nos reunimos en La Bodeguita del Medio, en Playa del Carmen, y ahí llegaron otros amigos.

El día 5 comenzaron a sentirse algunos efectos del estrés; Pako, Dominique y Nikki se fueron temprano para la sesión de fotos; yo estuve acompañando a Alex y las niñas en el chapoteadero, atestiguando cómo la mayor iba perdiendo la precaución que la mantenía en el borde, junto a mí, para comenzar a chapotear de la mano de su papá y, finalmente, comenzar a nadar por su cuenta. Fue el turno de estar al pendiente de la pequeña, mucho más aventurada, quien intentaba saltar desde cualquier parte hacia el agua o irse de tour por las instalaciones. Ratos de lluvia, ratos de sol, pero un tiempo fantástico. La tarde fue para asegurarme de que todo lo que iba a necesitar el sábado estaba en orden.

El sábado 6 la salida a Blue Venado en tres camionetas tipo van, para llevar a todos los invitados, concentrados en el resort, estaba prevista para las 3:30 pm.
Y eso es ya otra historia.

8/10/2022. Julio: un mes para agradecer

Wednesday, August 10th, 2022

Debería de retomar el propósito original de este blog: una especie de diario que consigne la cantidad de cosas buena (privilegios, bendiciones, disfrutes) que recibo reiteradamente de parte de amigos, familia, ex alumnos y hasta asuntos más formales.

Durante un tiempo estuve registrando en mi calendario de pared los eventos de cada mes; eso me permitía recuperar las experiencias vividas. Este año ni siquiera recuerdo cambiar de página el calendario y no registro gran cosa. Queda lo que compartí o me compartieron en WhatsApp, por ejemplo, y lo que comparto en Instagram, que no es poco.

Julio me reinició en asuntos académicos. Por ejemplo, la invitación a participar en “Debates contemporáneos en la educación superior”, organizado por el PUEES-UNAM y que dará inicio el próximo viernes 12 de agosto. Hasta involucré a algunas amigas interesadas en estos asuntos.

Por otro lado, fui invitada a formar parte de la Fundación UNAM Capítulo Guanajuato (aunque estuve ausente el día de la toma de protesta, el 3 de agosto), lo cual me honra y me llena de agradecimiento. Mucho por hacer en esta labor de búsqueda de apoyos para desarrollar programas en beneficio de la comunidad universitaria y a la sociedad en general. Un gran equipo y una enorme responsabilidad.

También fui invitada a participar en el International Congress of Mathematicians 2022 (ICM 2022), Virtual ICM 2022, que fue un placer y, todavía mejor, mi sugerencia para el tema del International Day of Mathematics  2023 fue aceptada e incorporada.

El tema 2023

Por el lado de los disfrutes: la compañía de amigos. Laura, de manera muy constante a pesar de su tremenda actividad académica y administrativa, es con quien comparto muchos buenos momentos; incluye la ida al cine que terminó con la demostración, compra incluida, de qué se necesita y cómo se emplean los artículos de maquillaje (y cómo no son necesarios demasiados “ingredientes”) a cargo de la señorita representante de Estée Lauder en Plaza Mayor. La razón: nunca me había maquillado y se acercaba la fecha de la boda de mi hijo en Playa del Carmen, programada para el  de 6 agosto pasado; por supuesto, debían de ser artículos que resistieran el clima del destino playero. Meta lograda. De paso, comprar aretes, trajes de baño, ropa de playa y zapatos, etc. Muchos aprendizajes y muchas primeras veces, a mi edad.

La sorpresa fue acompañar a otra querida amiga, Carolina Bárcenas, a la ceremonia de graduación en el Tec de Monterrey Campus León, aunque eso fue el 27 de junio. Ella era la oradora invitada y solicitó un lugar para que yo asistiera. Fue grato porque tuve la oportunidad de saludar ahí a excompañeros de trabajo quienes, además, son mis amigos. Antes, tuvimos tiempo para ponernos al corriente respecto a nuestras vidas.

La primera semana de julio se celebró la Feria de Libro de León 2022. Ahí encontré a algunos de mis amigos artistas, escritores, editores, coordinadores de áreas culturales. Asistir con Tanya y su mamá a la presentación del libro póstumo de Jeremías Ramírez Vasillas, “El libro Tibetano”, Ediciones la Rana. Tanya fue la ilustradora de los libros de la colección del Fondo para las letras guanajuatenses 2022, del que ese libro forma parte. Las ilustraciones adornaron una de las paredes del recinto de la Feria

Tanya, su mamá y yo, con el fondo de las portadas de los libros

Por otro lado, recibí la visita de mi amiga peruana, la Dra. Milagros Huamán Castro, quien tuvo una estancia académica en México pero se dio tiempo para venir y que disfrutáramos de las bellezas de Cuévano.

En familia, fui a Guadalajara para asistir a la misa y la fiesta de XV años de Sofía, hija de Erika Becerra y de Fausto, a quien conocí cuando era una bebé; formalmente ella es sobrina de mi cuñada, pero yo también estoy incluida en la lista de tíos con todos los beneficios de la membresía familiar, y son muchos.

Los amigos se hacen presentes de diferentes maneras, no necesariamente presenciales; con Olinda compartimos alegrías, tristezas, logros, expectativas de todo tipo, familiares, académicas y sociales. Juan Sotelo me brinda (y a mi hijo) su apoyo en los trámites infinitos del municipio; con Cony, Anita, Nana Nena y muchas otras amigas compartimos el día a día. Está Carmen, por ejemplo, con quien comparto más directamente y es quien se hace cargo de mis plantas y amiguitos alados durante mi ausencia. Mis redes se llenan de saludos, comentarios, momentos compartidos y mucho más. De cuando en cuando lo que compartimos no es precisamente grato, pero eso es la vida.

El resto del mes estuvo dedicado a organizar y limpiar la casa, llenar el refrigerador de antojos, preparar las galletas de nata que mi madre ofrecía a mi hijo (a quien le encantan), y unos cuantos buñuelos para el antojo. Por supuesto que no podemos comer todo eso, pero mi congelador guarda una buena cantidad de comida para mi regreso de lo que serán diez días de disfrute con mis hijos, la familia y los amigos. El agasajo comenzó el 28 de julio, cuando mi hijo y su esposa llegaron a esta casa y con el desfile y convivio con los amigos que acudieron a traer regalos de boda o nos invitaron a compartir la mesa.

Probablemente hay cosas que olvidé. Por eso es necesario que retome el sentido original de este blog.
De nuevo: gracias a la vida y a quienes sé que me brindan toda la protección desde sus sitios en otros planos.

21/06/22: Día del padre

Monday, June 20th, 2022

Padre.

Apá, pá, Profe Parrita, Teacher Parrita, Parra o Parrita (y es un honor que algunos me nombren de esa manera).

De ti no aprendí las primeras palabras; de eso estuvieron a cargo las mujeres que me recibieron al nacer, muy particularmente mi abuela Hilaria.

De ti aprendí el gusto por la lectura y el arte de la discusión con argumentos (“cuando yo digo que la burra es parda es porque tengo los pelos de la burra en la mano”); a discutir contigo sobre cualquier tópico de igual a igual; a incorformarnos y a entender que no teníamos por qué pensar igual, que yo tenía el derecho a construir mis propias opiniones y a no tener que dar cuenta de ellas o de mis actos a nadie, ni siquiera a ti. A no pedir permisos pero a hacerme responsable de cualquiera de mis acciones y sus consecuencias. A saber que la única persona en la que puedo confiar absolutamente es en mí msma, y a no cederle el control de mi mente o de mi cuerpo a nadie más.

Se te olvidó, afortunadamente, prevenirme de entregarle mi alma a alguien.

Viéndote trabajar de 6 am a 9 pm, llegar cansado para conversar con tu Chata mientras tomabas tu frugal cena, en amoroso diálogo que ni por asomo me atrevería a interrumpir y que recreé en una de las tareas para entregar a Jair (https://wordpress.com/post/bparramosqueda.wordpress.com/3637), aprendí todo lo que significa el amor de pareja después de 20 años de vida común, por ejemplo. Antes, muy pequeña, supe de ese amor como responsabilidad y solidaridad compartidas, cuando juntos iban a buscar el carbón para las hornillas de la cocina aunque estuviera lloviendo; o la responsabilidad masculina de coser los botones de tus prendas o planchar tu short para ir a jugar tenis, entre otras muchas cosas y detalles.

Aprendí que el orgullo y cariño que sentías por mí no se manifestaba en palabras sino en actos como el de aprender física en la Enciclopedia Británica (que heredé) para conversar y seguir discutiendo conmigo cuando venía de vacaciones a Tepic; o, finalmente, cuando aprendiste francés usando un Larousse para escribirme, con muy buena redación francesa, esa última carta que conservo.

Me faltaría tiempo y espacio para decir todo lo que se me viene a la cabeza cuando alguien pregunta en qué pienso cuando te recuerdo. Es todo en un collage rico en colores y matices bellos.

Te quiero, pá. Y te veo reflejado en ese escuincle que llegó al mundo apenas tres meses después de que tu cuerpo exigió descanso y en el que mi amá te reconoció el día en que lo encontró por primera vez, en 1981, recién llegados de París (ni siquiera tenía dos años mi niño) y que fueron acentuándose al crecer: tu hablar, tu capacidad intelectual, el gusto por el baile y el deporte, y la rectitud moral.

Gracias, apá. Eres mi primer privilegio, del que derivan todos y cada uno de los muchos que tengo.

18/6/22: los ojos de mi hermano

Saturday, June 18th, 2022

Este texto lo escribí el 24 de mayo de 2016, en Evernote, después de la experiencia vivida. Mi madre lo leyó entonces y me dijo que había llorado al leerlo. Mi madre que nunca lloraba. Sabíamos que podía ser una realidad familiar. Ahora sé que lo es. No lo voy a lamentar, porque ya mi madre lloró por ello y fue una de las causas de su decisión de dejar de resistir en esta vida.
Queda pues, como anécdota/historia. Va:

Almorzaba en el mercado, en camino para iniciar las actividades planeadas para ese día. La señora del puesto me conoce y sabe de mis preferencias a partir de las esporádicas ocasiones en que he llegado ahí en busca de un antojo. Nunca hemos conversado más allá de pedirle lo que quiero pero anticipa que no debe llenarme la taza de café. 

Esta vez me ofrece una tortilla extra, grande y recién hecha, para invitarme un taco de queso fresco, lo cual acepto con gusto. Es un lugar limpio, con buen sazón y un café de olla delicioso, aunque uno puede pedir agua para café soluble y, para mi sorpresa, más de uno se acerca solicitando ese tipo de bebida; ella pregunta entonces si prefieren el agua tibia o caliente.

Me distraje de las conversaciones de quienes se acercaban a comprar alimentos, absorta en mis ideas pero disfrutando de mi almuerzo y del café, hasta que alguien tocó mi brazo izquierdo. Me sobresalté y volteé inmediatamente para encontrar a un indigente joven, muy fregado, muy sucio, solicitando unas monedas con el gesto. Sin pensarlo le dije a la señora que le sirviera de comer; me dijo que enseguida mientras que con los ojos me decía que le pidiera que se sentará al extremo de la fila de bancos.

Me di la vuelta para preguntarle al joven qué quería que le sirvieran. ¡Estaba llorando!  Con la mirada y un ligero movimiento de cabeza me hizo saber que prefería irse. Saqué el primer billete que encontré (lamentablemente nunca traigo mucho dinero) y lo tomó como al vuelo, dando la media vuelta para salir casi corriendo del mercado.

Su mirada llena de lágrimas era la misma mirada que alguna vez vi en los ojos de mi hermano. Lloré sin consuelo. Pagué, tomé mi vaso de café y salí a la calle, a mezclarme con mi gente.

Nota: no especifiqué el lugar, pero solamente hay una ciudad en la que almuerzo en el mercado.

17/06/22: Nuestro libro gana atención

Friday, June 17th, 2022

instagram.com/stories/bmpm1/2862828705072630606

Nomás para no repetir lo que ya escribí en la historia en IG, la cual se refiere a este libro.

01/06/22: Antojos

Wednesday, June 1st, 2022

Facebook me trajo el recuerdo de que hoy hace un año, en mi camino al centro de la ciudad, desde el Arco de la Calzada, encontré una carreta ¡con pitayas!

Pitayas y más.
La delicia a punto de ser devorada

Por otra parte, hoy es el día de la patrona de la ciudad, la Virgen de la Luz o, como marcan las reglas en esta ciudad, Nuestra Madre Santísima de la Luz.

Virgen de la Luz, en la catedral de León.

El 31 de mayo de 2021 había estado aquí una pareja de exalumnos de la Ibero Tijuana y, precisamente, la fiesta religiosa se celebraba ese día (ignoro por qué no es fecha fija). En el recorrido turístico por la ciudad habíamos encontrado la banda municipal tocando en el kiosko, puestos de antojos, entre otras cosas, en la plazoleta frente a la catedral, que estaba engalanada de azul y blanco. La catedral tenía acceso abierto a la bellísima capilla dedicada a San José, diseñada y construida por el arquitecto Luis Long, cosa poco usual. Y fue una fiesta.
Supuse que hoy, siendo el día mayor, encontraría, por lo menos, los deliciosos tamales que venden unas tres veces por semana frente a la catedral, en la banqueta de la papelería El Patrocinio de María. Salí de casa a las 10 am pensando en comer un tamal y dirigirme al Descargue Estrella, en otro tiempo la central de abastos de la ciudad, a un par de cuadras de la plaza principal. El Descargue sigue surtiendo a los pequeños comerciantes y a los antojados como yo. Pero llegué tarde. La señora de los tamales se estaba yendo al terminar la venta. En catedral la gente desbordaba el templo, terminaba la misa de 10 am. En la entrada vendían flores para ofrecer a la Virgen.

“A diez la flor, para la Virgen”, era el pregón.

Tampoco encontré los tacos de canasta habituales. Caminé hasta los Bisquets Obregón, frente a la plaza, para almorzar un bisquet mollete y un café, antes de ir al mercado a buscar los antojos y las naranjas de rigor para mi licuado matinal. Después, ya rumbo al mercado, observé el dolce far niente que algunos privilegiados disfrutan, cada uno donde puede, alrededor de o en las bancas de la plaza.

La Plaza de los Fundadores y el Templo del Oratorio
Su entorno
La calle Madero en su parte peatonal, rumbo al sur.
La plaza principal, con el copete del kiosko y el del Templo del Oratorio
La hora amable del café, la chorcha o, simplemente, de tomar el fresco.

En el mercado no encontré los antojos que esperaba. En los dos años de pandemia no fui a ese sitio para evitar los riesgos. Es evidente que la crisis afectó a los comerciantes. La oferta en frutas es inferior a la que encuentro en el tianguis que se instala alrededor del mercado de la colonia vecina, San Felipe de Jesús; la verdura regular está en muy buen precio, ciertamente, y la fresa muy barata. Pero nada más. Ni siquiera había pan tradicional de León.

A la salida del Descargue Estrella, rumbo a la parada del Optibús, un señor vendía pequeñas macetas con rosas de colores. Pregunté cuánto costaba cada una, algo que aprendí a hacer aunque de todas maneras vaya a comprar el artículo. Respondió que las vende a $12 cada una, 2 por 20. A usted se la dejo en 10, agregó.

L’important c’est la rose, cantó Gilbert Bécaud
https://youtu.be/m4Lh8dm00lo

Con mi rosa en la mano crucé al paradero; el primer Optibús que llegó fue precisamente el que me trae a mi casa. Ahí se lleno. Mientras, la rosa fue tema de conversación en el andén. En el autobús un señor me cedió su asiento amarillo porque, dijo, al cabo me bajo pronto, aunque se bajó tres paradas después. Concluí que tal vez la gente me percibe frágil, por mi complexión. La rosa blanca en la mano debió añadir un toque a esa percepción. Ya tiene maceta.

La tarde transcurrió amablemente con la visita alegre de los colibríes, desde que llegué de la calle. Después de comer hice media tanda de galletas nutritivas, cambié el agua de los bebederos e inmediatamente llegaron dos colibríes sedientos. Regué mi jardín cuando se retiraron, para no interrumpirlos.

Las campanas repican recordando que es el día de la Santa Patrona de la ciudad, la Virgen de la Luz o Madre Santísima de la Luz. Se escuchan los coros de las vecinas mientras rezan un rosario, por el mismo motivo. Por supuesto, comienza a escucharse el cueterio desde alguna parroquia cercana.

Un dia que va terminando muy apaciblemente.

#lejourfinit#lumière#lecielbleusurnouspeutseffondrer#lhymnealamour#jetaime❤️

Post Data 1) 9:50 pm: Acabo de enterarme que la misa de las 10 am, en Catedral Metropolitana, estuvo oficiada por el Arzobispo, y que no se hizo esa celebración en los dos años anteriores. De ahí el gentío. De ahí que no hubiera tamales.
Post Data 2) Esta mañana (2 de junio) leí en el periódico local que los festejos iniciaron ayer por la tarde, que cerraron calles y hubo un gentío. Que hubo otra misa, llamada Misa del Buen Temporal, a las 6 pm, también presidida por el Arzobispo, en la Zona Peatonal. Y sí, hubo puestos en los alrededores.

10 de mayo 2022: reconociéndome en ti

Tuesday, May 10th, 2022

Hace tres noches soñé contigo, y conté mi sueño en Facebook.

Hace dos noches atravesé un portal y tú y yo nos fuimos a cortar estrellas y a  jugar con ellas. Te recordé con fragmentos de tu poema favorito.

Ayer, la gardenia/estrella surgió del más joven de los capullos, inesperadamente, al influjo de la Luna creciente; estaba abierta al amanecer y por la tarde mostraba todo su centro, algo tan inusual que me puse a buscar si era normal.

Mi pensamiento derivo hacia tu ser tan peculiar y a reconocerte en mí. Dos imágenes vinieron a mi mente: en esta casa, con tus audífonos puestos, sentada junto a la ventana y totalmente absorta con tu iPad:

Hace unos cuatro años en el paseo que hicimos al Fórum Cultural, cuando te pusiste a leer La Casta de los Metabarones, con texto de Jodorowsky, que seleccionaste de entre la oferta visible de la Biblioteca del estado. Cuando Pako, tu Paketito, mandó un ejemplar de ese libro a casa, posteriormente, pidiéndome que se lo guardara, me quedó claro que las conexiones entre nosotros son mucho más profundas de lo que parece.

Recordé lo poco que te conocía en mi adolescencia e, incluso, en mi adultez. Explicable de muchas maneras. Descubrir que eras lectora, por ejemplo, me tomó un buen rato.

Tendría yo unos 14-15 años cuando te operaron de una hernia, creo, y me angustiaba verte en cama. Te llevé un ejemplar de El principito, pero nunca comentaste al respecto; ni siquiera supe si lo habías leído o qué hiciste con él. Y no volví a regalarte libros.

Pero luego, en una de tus visitas a nuestra casa en CDMX, fuimos a la fiesta de cumpleaños de un amiguito de Pako, quien tendría unos 4 o 5 años. Instalados en un jardín, compartíamos una mesa con otros invitados. Mi niño te llamó y acudiste a su llamado; el señor que estaba a un lado tuyo hizo un comentario que me sorprendió. “Que señora tan interesante”, dijo, y yo pregunté ¿quién? “La que se acaba de levantar”, precisó. ¿Mi mamá?, dije yo realmente sorprendida. “Estábamos conversando sobre La insoportable levedad del ser”, comentó. Repetí, ¿mi mamá? ¡Yo ni siquiera había leído a Kundera!

Mi percepción sobre ti tuvo que cambiar, y comenzamos a compartir libros y hasta películas, algunas de las cuales te parecían atrevidas según los criterios con los que creciste y los que todavía imperaban en los 80-90.

Siddhartha te lo compartí más de una vez. Quería que aprendieras a soltar todo lo que te lastimaba, lo que te ataba. Y lo leíste y lo comentamos y estabas de acuerdo, … siempre que no implicara soltar lo que para ti eran compromisos sellados con tu palabra de honor.

Después descubrí que si lo que escuchabas o veías tocaba alguna fibra sensible en ti, comenzabas a tararear o silbar, o te levantabas a lavar algo, a buscar lo innecesario; lo que fuera con tal de bloquear ese sonido o visión. No te permitías un quiebre ni en público ni en privado, Magui. “Pero yo no lloro”, me dijiste un día, cuando te comenté que tu nieta preferida tarareaba o silbaba cuando estaba a punto de soltar las lágrimas, enfrente de quien la lastimaba. Ni llorar ni quejarte, amá; supongo que implosionabas en cada ocasión y te recuperabas, pero la implosión final te deshizo. Eso no lo heredé de ti, o he aprendido a implosionar menos y a dejar salir mi frustraciones y penas incluso en público, pero mucho más en privado. Hay cosas que no puedo decir sin quebrarme, sin importar con quién esté hablando. Esta mañana, conversando con Pako, por ejemplo, o en este momento, al recordar ese trozo de conversación. Nadie que me conozca ignora la causa. Y tú lo supiste siempre, sin que yo me percatara.

En fin, amá, seguiremos conversando y encontrando la manera de deshacer algunos nudos que todavía tiene mi madeja.

Te quiero, y es bueno que lo sepas siempre.